¿Declaración de independencia o declaración de valores?

"Lo que debimos firmar hace 200 años debió haber sido una declaración de derechos, de valores, en lugar de solamente una declaración de independencia"

Columnista invitado

En estos tiempos de inestabilidad y sufrimiento está quedado claro que como país estamos en realidad muy lejos de tener una mayoría determinante que se crea el cuento de la igualdad de derechos y de oportunidades para todos. ¿Pero por qué somos así? Debe haber varias razones,  y opino que una de ellas es que  hace 200 años los peruanos firmamos una oportunidad perdida: Lo que debimos firmar debió haber sido una declaración de derechos, de valores, en lugar de solamente una declaración de independencia.

Como sabemos, las guerras de independencia en las colonias de España  fueron guerras de las élites locales, que  a fin de cuentas tuvieron como objetivo expulsar al colonizador para  quedarse ellos con el gobierno, y así ha sido desde entonces. Y nos dijeron que para alcanzar la libertad era necesario y suficiente expulsar al colonizador. Y les creímos. Como sucede con nuestros países vecinos, nuestra declaración de independencia, y hasta nuestro himno nacional, transmiten un único mensaje: “Somos libres, seámoslo siempre…”  “de la dominación española o de cualquier otra dominación extranjera”. Es todo lo que dicen. Nunca nadie nos habló de libertades personales, de igualdad de derechos, o de que el gobierno debe estar al servicio de su pueblo, o  nos previno contra las tiranías internas, o nos ilustró sobre la importancia de crear una conciencia colectiva para trabajar juntos en mejorar la comunidad y el país.

A diferencia de las colonias de España, la declaración de independencia de EEUU no es una declaración de independencia; es mas bien una declaración de derechos fundamentales del ciudadano, un documento en el que las palabras “declaración de independencia” no siquiera están mencionadas juntas; y que básicamente declara que “todos nacen con los mismos derechos, como la libertad, la vida, y la búsqueda de la felicidad”. Las colonias inglesas en Norte América buscaron la independencia de los poderes ingleses porque encontraron que sus derechos fundamentales estaban siendo atropellados en la colonia.

La Declaración de Independencia de EEUU antecede a la peruana en 45 años, por lo que nuestros próceres debieron haber conocido de su existencia. Cabe preguntarse, si a nuestros fundadores les interesaba el país (y su gente), ¿por qué se conformaron solamente con una lucha por la independencia de poderes extranjeros; en lugar de también abogar por una declaración que incluyese derechos y valores para los nuevos ciudadanos, tal como lo hicieron en el norte? Sospecho que lo hicieron deliberadamente; sospecho que a las elites locales les convenía mantener los modos y costumbres de la colonia, solo que con ellas en el poder.

Al no ponerse como objetivo una sustitución de maneras y costumbres coloniales por ideales y valores republicanos; nuestro proceso de independencia le entregó un terreno fértil a la bestia de la corrupción, al despotismo interno, a la violencia, al tribalismo; a la tiranía de la mayoría, al individualismo, a la indiferencia para con los asuntos de la comunidad; y hoy estamos todos pagando el precio. Como estamos viendo, estos flagelos no distinguen entre gobiernos de izquierda, centro o derecha; y es más, no solo atacan a gobiernos locales o nacionales, sino también a la población en general. No tenemos un problema de corrupción, tenemos un grave problema de ausencia de valores sociales; y la corrupción es solo uno de sus síntomas más visibles.

Si como muchos dicen se hace necesario refundar el Perú, que esta vez sea con una proclamación de derechos y de valores; para de verdad empezar a creérnosla, aunque con dos siglos de retraso.

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