#Hace20Años El terremoto del 2001 en Arequipa: ¿Qué pasó en la UNSA?

Construcciones recientes y edificios modernos se agrietaron en la UNSA tras el terremoto del 23 de junio. La Universidad cubrió esos daños bajo el secretismo, generando suspicacia y versiones que se resumen en este reportaje.

Hace 20 años

El 6 de julio del 2001 se publicó la edición N° 52 del Semanario El Búho. Aquí se dio cuenta, en un amplio reportaje, sobre los graves daños estructurales causados por el terremoto de Arequipa del 23 de junio del 2001, en la UNSA, y como la gestión del rector Rolando Cornejo Cuervo intentó minimizarlo, indicando que solo eran “arañazos”.

#Hace20Años El terremoto del 2001 en Arequipa: ¿Qué pasó en la UNSA?.

NOTA ORIGINAL

La Universidad luce desolada, un cierra puertas total impide que los estudiantes, Defensa Civil y la prensa tengan acceso para verificar la magnitud del desastre. Luego de las declaraciones del rector afirmando que los daños en la UNSA eran leves, hemos podido comprobar que no es cierto. Las fracturas son serias y el peligro de que colapsen con otro sismo está latente. Al ver intactas las casas vecinas, la supuesta falla en los terremotos, se convierte en una seria interrogante.

Unidad de Investigación

Luego del terremoto de Arequipa, las réplicas en el interior de la UNSA fueron más allá de los movimientos de tierra esporádicos. En un hecho incomprensibles para la mayoría, muchos (demasiados) de los pabellones de la Universidad se vieron seriamente afectados, cuando se suponía que eran antisísmicos. Las autoridades en un principio señalaron que se trataba de daños menores, sin embargo, la suspensión de un mes del año académico, además de la prohibición de ingreso tanto de Defensa Civil como de la prensa nos lleva a la conclusión de que las consecuencias del terremoto fuesen mucho más graves de lo imaginado.

¿Solo arañazos en la UNSA Arequipa?

En el área de Ciencias Sociales, ubicada en la avenida Venezuela, el panorama es desolador. Para empezar, los auditorios Aníbal Ponce y José Emanas pertenecientes a la Facultad de Educación simplemente colapsaron. Las paredes se cuartearon y cedieron terminando por desplomarse. Para empeorar la situación, las columnas, piezas fundamentales de cualquier construcción, se ven bastante deterioradas, presentan resquebrajaduras y no es simplemente el desprendimiento del estuque, sino que las fisuras son mas profundas llegando a apreciarse en muchos casos, los fierros de construcción. Lógicamente los vidrios de las ventanas estallaron cuando los marcos cedieron.

En el pabellón de servidos múltiples los daños parecen ser peores. En las escaleras literalmente ha surgido otra grada, pues se encuentran a desnivel del piso. El sismo ha causado un declive en la estructura de la escalera lo cual ha derivado en la aparición de este peligroso desnivel, lo cual da una clara muestra de la inestabilidad de la citada construcción. El único intacto en esa área parece ser el recién construido pabellón de Turismo.

En la Facultad de Ciencias Históricos Sociales las averías son más elocuentes. Los muros se ven bastante deteriorados al igual que las columnas de toda la edificación. Los vidrios rotos son una constante en todos los pabellones al igual que las columnas agrietadas de los edificios.

El caso de la Facultad do Educación es gravísimo, ya que el estado general del edificio es lamentable. Las grietas, fisuras y rajaduras se pueden apreciar en toda la construcción. En la Facultad de Psicología, Relaciones Industriales y Ciencias de la Comunicación los daños son similares que el resto de edificaciones. El centro de Documentación (Cendoc) de la referida facultad se ha afectado gravemente, al igual que las paredes, columnas y vidrios.

En la facultad de Administración también se pueden apreciar los daños en las estructuras. Pero donde hay una columna quebrada al aire libre es en el pabellón de Contabilidad, mientras los daños comunes que se aprecian casi en toda el área de sociales son las columnas carcomidas y los vidrios rotos con el detalle de los marcos que sostenían las ventanas. Estos se encuentran como si los hubieran presionado hacia fuera, provocando la ruptura de los cristales.

En la Biblioteca Cesar Guardia Mayorga el daño es bastante notorio en Arequipa. Aparte de las fisuras en las paredes y los vidrios rotos también se presenta el hecho de que la escalera ha cedido, colapsando terriblemente. Según nos informaron, en los escombros de la citada escalera no se encontraron los fierros de construcción sino simples alambres; de los que se utilizan para amarrar las canastillas de las columnas, unidos a la estructura principal, lo cual dice mucho de la forma en que se edificaron.

Pero si bien, en el área de Sociales los estragos del sismo son notables, la situación en Ingenierías es más desastrosa.

Sillares antiguos versus construcciones modernas

El Área de Ingenierías se encuentra ubicada en la avenida Independencia y es a todas luces la zona más afectada de la universidad. Los pabellones de la Cultura y de la facultad de Filosofía, pese a ser las construcciones más antiguas de la Universidad solamente han sufrido daños menores, previsibles dada la antigüedad que tienen. Sin embargo esta resistencia no se extendió a los pabellones modernos de Ingeniería Civil, Electrónica, Geología, Química y Ciencias Naturales y Formales.

Los estragos son más graves que los registrados en el área de Sociales, ya que las paredes se muestran con grietas a todo lo largo sus superficies. Además las columnas muestran serias fisuras donde también se pueden ver los fierros.

El pabellón lo Ingeniería Electrónica ha quedado en condición de inhabitable debido a las serias grietas y daños en las columna, de primer y segundo piso; al igual que en la facultad de Ingeniería Química donde incluso todo el tercer piso ha tenido que demolerse por su pésimo estado.

La Biblioteca de ésta área ha quedado gravemente dañada. Nadie se explica cómo ambas escaleras del primer piso cayeron en su totalidad, incomunicando por completo este sector con el resto del edificio; las columnas principales han tenido que apuntalarse y el piso del segundo nivel se encuentra hundido. Los daños comunes, es decir, las columnas con fisuras y los vidrios rotos con sus marcos torcidos se aprecian (al igual que en sociales) en casi todas las construcciones de este terreno.

Los laboratorios de esta área, grandes edificios cuadrados de cuatro pisos han sufrido también bastantes perjuicios por el terremoto y la Facultad de Arquitectura. la cual ya tenía problemas en su estructura debido a la mala calidad del terreno igualmente se encuentra en peligrosa situación. En ingeniería Civil, los estragos que se presentan son las mismas grietas en las paredes y columnas que se aprecian en todo el complejo educativo; pero las paredes de sus dos auditorios, al igual que en edificio de modelo similar, se agrietaron tanto que tuvieron que derruirse, como tendrá que hacerse en innumerables pabellones.

En contraste, los antiquísimos hexágonos se encuentran intactos y el Pabellón Nicholson, el clásico edificio que se ve desde la avenida Independencia con su enorme vitral, ha sufrido apenas la rotura de algunos vidrios.

Mientras que en el área de Biomédicas, el antiguo pabellón de Medicina ha soportado bastante bien el terremoto del 23 de junio, no así el pabellón nuevo. El resto de edificaciones, vale decir, Biología y Enfermería también presentan levemente lo daños comunes que se aprecian en todas las modernas construcciones de toda la universidad.

¿Qué pasó con la mejor universidad del país, en Arequipa?

El rector de la Universidad Nacional de San Agustín. Rolando Mamerto Cornejo Cuervo intentó al inicio minimizar los daños pero ante la contundente realidad, recién el jueves posterior al terremoto, el Consejo Universitario dispuso un adelanto de las vacaciones y el reinicio de las actividades académicas a partir del 23 de julio del presente año. Sin embargo considerando que el 80% de la infraestructura universitaria está dañada, lo mas probable es que las actividades se reanuden más allá de este plazo inicial, lo que es muy grave considerando que en el presente año las clases se reanudaron recién en la segunda quincena del mes de abril, cuando la mayoría de estudiantes finalizó, año anterior a fines de noviembre o primeros días de diciembre, Es decir, en meses, apenas habrán tenido dos meses efectivos de labores.

Pero sobre lo que nadie ha dado respuesta es sobre la fragilidad de los modernos edificios que fueron el orgullo de Arequipa durante la década que gobernó la UNSA el actual alcalde Juan Manuel Guillén, amigo entrañable del actual rector. El jefe de la Oficina Universitaria de Planificación en ese tiempo, y también hoy, es el también regidor del municipio, Delfor Sarmiento Pinto; quien, por si fuera poco, ha realizado la evaluación de los daños en el interior de la UNSA lo cual, por lo menos, es poco ético, considerando que fue el responsable de dichas construcciones.

Sus conclusiones fueron, como era previsible, demasiado mesuradas para la contundencia de los daños. Pues muchos trabajadores han manifestado que se pretende obligarlos a ingresar a laborar en ambientes poco seguros, en el afán por no admitir la gravedad de los daños.

Otro hecho gravísimo es que aún hoy no se han tomado medidas mínimas de seguridad, como demarcar las áreas que resulten peligrosas para transitar, ante eventuales réplicas. Al parecer no se quiere poner en evidencia el estado real de la Universidad ante la opinión pública.

Según nos informaron fuentes allegadas a la UNSA, varios decanos acudieron el lunes 25 ante el rector para hacer una evaluación de lo daños y buscar soluciones inmediatas a los problemas, sin embargo Cornejo se negó a atenderlos, habría sugerido que se pida cuota a los alumnos y recién el jueves 28, casi una semana después del sismo, convocó Consejo Universitario para ver que medidas iban a tomar. En cambio, el martes 26 estuvo festejando en el estadio un triunfo del equipo Atlético Universidad.

Resulta inconcebible que una autoridad haya puesto en riesgo la vida de 5 mil estudiantes al manifestar el día lunes 25 que la Universidad solo presentaba fisuras menores, “arañazos”, cuando la situación real de las estructuras es alarmante. De haberse producido el terremoto durante las horas de clase, quien sabe las consecuencias que hubiera tenido. Y la situación de peligro no ha pasado aún, por las constantes réplicas sísmicas.

Al respecto, el presidente de la Federación Universitaria de Arequipa (FUA), Ernesto Tapia, expresa su desacuerdo por el hecho de que sea Delfor Sarmiento quien realice la inspecciones, ya que está siendo juez y parte en lo ocurrido. Por este hecho exige que se forme una comisión evaluadora, integrada por representantes de los Colegios de Ingenieros y Arquitectos, además de la Cámara Peruana de Construcción (CAPECO). Agregó también que es raro que no se deje ingresar a los estudiantes ni a la prensa, incluso mencionó que un docente estaba filmando estos hechos cuando le fue requisada su cámara. Apunta que es necesario reconocer la realidad, por dura que sea.

De igual manera, los trabajadores ya se han pronunciado. Esta semana llegó hasta la redacción de “El Búho” un pronunciamiento del movimiento Agustino Unidad Solidaridad y Lucha, donde manifiesta entre otras cosas que la autoridad universitaria había declarado que las actividades administrativas iban a ser normales el día lunes 25 de junio, por lo tanto la asistencia era obligatoria tanto para docentes como personal administrativo, lo cual los ponía en serio riesgo.

En otra parte del comunicado plantean ciertos cuestionamientos que se hacen urgente debido a la magnitud de estos hechos, como por qué no se permite el ingreso de Defensa Civil y la Prensa al campus universitario para que pueda hacer un diagnóstico de la real situación y por qué no se afronta la realidad investigando el material utilizado, y por qué de este colapso.

Según se ha dejado entrever, existe una falla en el terreno que atraviesa precisamente el campus universitario. Lo curioso de esta explicación es que ninguna de las viviendas de las urbanizaciones aledañas ha sufrido daño alguno, durante el terremoto.

Le corresponde al rector Cornejo dar una explicación sobre los daños y sobre la actitud de las autoridades frente a estos hechos y la comunidad universitaria de Arequipa, espera.

Patrimonio cultural de la humanidad con serios daños

Entre el Cielo y el Suelo

La furia de Pachacamac, Dios de las entrañas de la tierra sacudió los cimientos mas sólidos de la Blanca Ciudad, se ensaño principalmente con los templos del Centro Histórico quienes para recuperar su esplendor requerirán ayuda no solamente divina, sino mas bien terrenal.

Eran las 3 y 33 de la tarde de aquel sábado 23 de junio cuando un capricho de la naturaleza obligó a todo el sur del país a alterar su normal rutina para buscar refugio ante la inminencia de una furia natural en forma de cataclismo. El centro neurálgico de la ciudad, la Plaza de Anuas. fue sin duda el lugar donde el terror de apoderó de todos. Y es que las ancianas torres de la Catedral, así como los arcos laterales. comenzaron a crujir y pronto a despedir pedazos de sillar que, producto de la presión, salían disparados, como en una explosión.

Los restaurantes se hallaban semivacíos. Había pasado la hora del almuerzo, turistas y lugareños remoloneaban en las bancas y en las escaleras de la Catedral de Arequipa. el tráfico no era especialmente intenso; cuando de pronto todo empezó a temblar y a crujir. Lo primero que cayó fue un enorme bloque de sillar del segundo piso del Portal de San Agustín. La polvareda y el ruido eran alarmantes. En ese preciso instante, el movimiento se hizo mucho más fuerte y las torres de la Catedral parada que explotaban. Conformen fueron cayendo los bloques de sillar triturados sobre el atrio, una densa nube de polvo blanco se elevaba por los aires, ante el enloquecido vuelo de las palomas.

Los gritos se confundían con varios vehículos en su afán de alejarse de los portales, estuvieron a punto de atropellar a desconcertados peatones, muchos salían disparados de las tiendas y restaurantes hacia el centro de la plaza. Y el movimiento no cesaba. En esos interminables segundos, se destruyó gran parte del patrimonio arquitectónico de la ciudad.

No hace ni un año, que Arequipa recibió la grata noticia: la UNESCO aceptó el pedido de declarar el centro histórico como Patrimonio Cultural de la Humanidad, con todas las ventajas y el reconocimiento mundial que ello significaba. Las razones: los sólidos contrafuertes, los amplios muros, las bóvedas, el estilo único de su ornamentación en sillar, el armonioso conjunto con el adoquinado del piso y las rejas negras, la imponente presencia de tantos templos. Es decir, todo aquello que ha quedado seriamente dañado. Veamos.

La Catedral de Arequipa

Símbolo de la ciudad, la Basílica Catedral fue la construcción religiosa que mas daño sufrió con la catástrofe del sábado 23. Una de las torres sucumbió ante el poder del movimiento telúrico y terminó por desplomarse dejando escombros regados tanto fuera como en el interior de la Iglesia, ocasionando una enorme abertura en la bóveda que la sostenía.

Además. la otra torre quedó bastante lastimada, ya que la base de la misma. se ha desmoronado dejándola en una gravísima situación de inestabilidad física que debe ser atendida lo más pronto posible. El espectáculo en el interior de la iglesia es deprimente. Entre los sillares derruidos, las bancas destrozadas y el polvo que lo abarca todo, aun se puede apreciar como el imponente órgano se salvó por obra de algún milagroso sortilegio. Y bajo el púlpito, en su oscuro refugio, la escultura de Satanás observa perturbada, como su prisión se desplomaba en segundos.

La imagen de la Catedral mutilada le ha dado la vuelta al mundo, y hay quienes piensan que toda la ciudad fue destruida por el sismo. Así de emblemática es la Basílica, como para los arequipeños revolucionarios de antaño lo son las pontezuelas, hoy semipartidas por la mitad y en serio riesgo de caer.

El inconfundible conjunto arquitectónico que forma la catedral, ya no es el mismo. Incluso los portales de San Agustín y el de Flores, han sufrido ligeros daños en la parte central. Y el segundo piso del municipio está cuarteado.

Santa Catalina

Construida en el siglo XVI, el monasterio y Convento de Santa Catalina es otro de los emblemas de Arequipa además de ser uno de los principales atractivos turísticos del Centro Histórico de la ciudad, también se vio afectada en su estructura por el terremoto. Aunque los daños pueden ser considerados como leves, Santa Catalina presenta grietas bastante marcadas principalmente en los techos y en los arcos del monumento arquitectónico.

En la pinacoteca, la resquebrajaduras son muy notorias, al igual que en la cafetería donde incluso se llegó a desprender uno de los sillares de las paredes. Según nos informaron las gulas que allí laboran, algunas de las celdas así como la capilla de las misma en Arequipa han tenido que ser clausuradas, lo mismo que el baño de mujeres. Los estuques han sido los más afectados dentro del monasterio. En la parte exterior, los efectos del sismo son más elocuentes ya que dos de los muros que rodean la construcción se han desplomado; el que da hacia la calle Ugarte y el que colinda con la calle Santa Catalina. Este último cayó dañando la huerta del monasterio.

Iglesia de Santa Teresa

La imagen de la torre de esta iglesia es una de la más impactantes dentro del espectáculo que dejó el terremoto. Una cruz que corona al mundo ahora se encuentra echada sobre su costado junto a parte de la estructura de sillar que sostenía esta pieza de metal. Es como una triste metáfora de un mundo que a pesar de estar destruido se niega a caer hasta lo mas profundo del abismo. La Bóveda Central está en peligro de sucumbir en cualquier momento al igual que uno de los arcos que sostiene la estructura de la Iglesia. El muro que limita con la calle Peral se ha desmoronado en gran parte; y al haberse venido abajo se han visto seriamente afectadas las bóvedas que estaban junto a esa pared. Las fisuras y agrietamientos atraviesan casi toda la arquitectura colonial del templo.

Además, el monasterio de clausura de Santa Teresa data de 1710 y es el repositorio de pintura más grande que existe en Arequipa. Existen lienzos y murales de extraordinaria riqueza artística que corren peligro por la precariedad en la que se encuentra el edificio. Algunos murales ya se han visto seriamente afectados por lo que se requerirá de una restauración especializada.

Convento de San Francisco

Construido en 1553, el convento de San Francisco es otra de las construcciones religiosas que ha sufrido daños considerables. La cúpula principal de la Iglesia ha sufrido en extremo los embates del sismo. Los sillares que conforman la citada cúpula se han removido por la fuerza del movimiento; e incluso uno de los bloques de roca volcánica está a punto de desprenderse.

Para evitar una tragedia mayor, se puso una barrera con las bancas para que feligreses y curiosos no transiten por debajo de la construcción afectada. El padre Pacífico Zegarra manifestó que se hace urgente y necesario que estos sillares sean apuntalados antes que se desplomen sobre el suelo del convento. Una de las naves laterales se encuentra con sus arcos seriamente rajados aunque felizmente ninguna de las imágenes se destruyó por completo.

El ambiente más dañado es sin duda la biblioteca del Convento, la cual se encuentra sumamente inestable. Por eso se ha pedido sean trasladados los libros que contiene, por tratarse de material bibliográfico de valor incalculable en Arequipa. También el cañón que conecta el convento con la residencia de los curas presentan grietas a todo lo largo del techo; así como las habitaciones y el salón de recreo de los religiosos. Por su parte, el templo de la Tercera Orden, aledaño, ha sido clausurado por estar seriamente agrietado de canto a canto. Es posible que tenga que ser derribado.

Iglesia de San Agustín de Arequipa

Caso serio. Ha sufrido considerables averías tanto dentro como en la parte externa del complejo religioso. La Iglesia de San Agustín posee columnas que se han visto seriamente dañadas, llegando incluso a quedar expuestos los fierros de la estructura. Los muros exteriores están muy lastimados

Iglesia de Santa Rosa

Uno de sus muros perimétrico (el que colinda con la calle San Pedro) se ha desplomado. Las Bóvedas interiores presentan marcadas fisuras y los arcos muestran grietas que evidencian peligro a menos que sean apuntaladas o reforzadas.

Iglesia de La Merced de Arequipa

Presenta graves desplazamientos de los sillares de las Bóvedas. Las grietas se encuentran en los muros y en los contrafuertes.

Iglesia de Santo Domingo

Presenta daños menores aunque la torre principal ha sido afectada en su base y precisa ser estabilizada para evitar que finalmente colapse. Además se aprecian grietas en los muros exteriores. En el interior las fisuras son varias pero leves. Se podría decir que es una de las iglesias menos afectadas por el sismo.

Iglesia de La Compañía

Es la más afectada en su fachada. Muchas de sus piezas talladas se han destruido y otras se desprendieron a raíz del desastre.

Existen también monumentos civiles que conforman parte del denominado Centro Histórico de la Ciudad, los cuales también se han visto seriamente dañados con el terremoto. Las callejuelas de San Lázaro y San Antonio de Arequipa han sufrido daños serios en su tradicional diseño. Asimismo los barrios de la Antiquilla que poseen casas que datan de 1800 se encuentran en una situación bastante precaria.

La calle Beaterio presenta dos zonas muy dañadas, al punto que los escombros todavía imposibilitan el paso de los vehículos. El puente Bolognesi es definitivamente el sector poblacional más afectado dentro del centro histórico de la ciudad. La circulación fue suspendida por el puente, mientras el monumento denominado La Cabezona ha colapsado al igual que un gran sector del Tambo de Bronce; donde las familias que lo habitan se encuentran en una situación bastante complicada al no tener donde vivir hasta que culminen los trabajos de reconstrucción.

El puente Grau que se encontraba en situación de fatiga estructural antes del terremoto se ha visto afectado seriamente. Las balaustradas se han separado del conjunto estructural y es muy probable que terminen cayéndose. Además, la estabilidad del puente ha disminuido. Los daños en esta importante vía de la ciudad afectaría dramáticamente el flujo vehicular en Arequipa.

Hasta el momento no hay cifras exactas de los daños causados por el terremoto del 23 de junio; se estima en 20 millones de dólares la cantidad de dinero necesaria para reconstruir en su totalidad el centro histórico. El tiempo que esto demandada es un plazo aproximado de dos años pero aun es muy temprano para dar un pronóstico. Lo único que se puede afirmar es que Arequipa ya no es la misma después de esto; y hará falta una gran organización para recuperarla y evitar que el título honorífico otorgado por la UNESCO, no se corresponda con la realidad.

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