#Hace20Años La verdad sobre la fundación de Arequipa: El nuevo rostro de la Ciudad Blanca

El aniversario de la ciudad se celebró entonces, como era usua, con una fiesta y muchas actividades que conglomeraban a la población. Este año, eso es imposible, pero se mantiene el mismo espíritu de orgullo del pasado y la esperanza en el futuro

Hace 20 años

El 14 de agosto del 2001 se publicó la edición N° 55 del semanario El Búho. En aquel momento, por el aniversario de Arequipa, se sacaron una serie de artículos como los datos históricos sobre cómo se fundó la ciudad.

¿Reconstruir Arequipa o regenerarla?

Poco vino en el viejo odre

Ojalá que dentro de dos décadas se vuelva un lugar común comentar el terremoto del 2001 como una fecha hito en la historia de Arequipa; ojalá que entonces se pueda establecer con precisión que ese 23 de julio fue el parte-aguas de una corriente que logró encausar el curso de la historia hacia delante y no lo que ha venido siendo la historia de Arequipa últimamente: un conjunto de frases nostálgicas: “la ciudad del eterno ciclo azul”, “la ciudad de las revoluciones”; es decir la ciudad de la eterna nostalgia y una impertérrita incapacidad para hacer historia cotidiana efectiva: que es la única historia de verdad. Un pueblo que se queda a vivir de su pasado. que se dedica sólo a recordar, es porque su espíritu, su alma colectiva hace rato que ha fallecido.

Crisol social

Arequipa, hoy en día, es una urbe, una metrópoli sudamericana que alberga a más de un millón de habitantes, la mayor parte de ellos con intereses dispares y hasta contradictorios: pero que viven atrapados en la mentalidad de una ciudadela conventual. Arequipa, o mas bien su clase dirigente, cree que la ciudad se puede administrar y regentar del mismo modo que se regentaban los conventos de antaño; siguen los mismos patrones sociales de la Arequipa señorial. Han olvidado o prefieren obviar una frase que es muy común en la intimidad de la antigua casta señorial y que refleja mejor que nada la verdadera situación social de la ciudad: “Toda la gente decente, está ahora en el listado de morosos de la Cámara de Comercio; y, en cambio el Club Arequipa está lleno de indios”. No siendo exactas, ninguna de las dos cosas, no es muy descaminado pensar que la auténtica cámara de comercio de Arequipa, se encuentra en la Feria de Altiplano; de mismo modo que el verdadero parque industrial de Arequipa no se encuentra a la altura del terminal terrestres sino atomizado en los conos de la ciudad, donde se consigue por la vía rápida tarifas subvencionadas de agua y energía eléctrica con sólo jalar cable del poste y pegar una acometida sin permiso a la tubería apropiada.

Soberbia y falta de información en Arequipa

La reconstrucción de Arequipa debe verse desde una perspectiva más amplia que la de reponer los sillares viejos en los mismos lugares, pues es la oportunidad para una renovación total. Por ello, hay que tener mucho cuidado con el simbolismo y la intención escondida detrás de la “reconstrucción” de Arequipa. Qué se va a volver a reconstruir ¿los mismos hábitos corruptos, el secretismo, la “confidencialidad” de las cuentas públicas’?. ¿Las mismas ineficiencias disfrazadas de academicismo?, ¿la sobrevivencia laboral a cualquier costo?. ¿el adulaje como vehículo de comunicación?, ¿la administración pública corno botín?, ¿el ropero politice con tantos trajes como partidos?

Arequipa ha llegado al primer año del siglo XXI con un evento trágico, con una gran llamada de alerta y con una gran suerte: al momento del terremoto un gran porcentaje de habitantes estaba en sus domicilios; las universidades y colegios felizmente estaban vacíos y sin alumnos: el estadio de la UNSA no estaba al tope. El pánico no llegó a dimensiones espeluznantes que hubieran agravado las consecuencias. Pero la potencialidad de una desgracia mayor sigue vigente; la ciudad ha tenido la oportunidad de medir sus flancos débiles y no hay que desaprovecharla.

La resolución de problemas tiene dos aspectos muy importantes: por un lado está el conflicto planteado y en segundo lugar los sujetos que lo van a resolver. Pero para resolver el problema los sujetos deben tener plena conciencia de sus dimensiones y tener el conocimiento y la suficiente habilidad para conducir su solución. Lamentablemente el primer error es la soberbia cognoscitiva. Las autoridades presumen saber cuál es la solución para el problema, entonces deviene en solución presunta. Desconocen que en nuestras sociedades, provincias pobres y alejadas del imperio, lo que predomina es la información imperfecta. Por ello cuando se enfrentan a un problema que rebasa los límites de la cotidianidad, tropiezan, porque el mapa de la realidad, al estar basado en información imperfecta les da un reflejo falso y par lo tanto todas sus intenciones de resolver la problemática devienen en inútiles.

¡120 palos para el sur!

La mayoría de medios de comunicación anunciaron esta semana una “lluvia de millones”. Para un país y una ciudad donde con suerte la gente hace sus 5 soles diarios, un titular de 120 millones puede sugerir en la mayoría que se trata de una fortuna. Nada más falso, pues para sacar cuentas habría que considerar que. durante los tres últimos años, el Estado peruano le ha “pagado” a la Telefónica española (por servicios en llamadas telefónicas), la simpática suma de 268 millones de soles. Además de haber legitimado el abuso contra los usuarios. el Estado peruano tiene a la compañía española como su principal proveedor. Es decir se paga, para que converse por teléfono la burocracia, una millonada: pero para que la población ponga en pie sus casas, ni la mitad. Y aun así la cifra es falsa. De los 130 millones 60 provienen de los fondos municipales que ya estaban destinados a otras obras, y sólo 70 seriar realmente efectivos.

Ordesur y el Centralismo

Frente al pomposo anuncio presidencial de un organismo destinado a la tarea de reconstruir desde Lima, las ciudades devastadas por el terremoto, era lógica la reacción del alcalde Juan Manuel Guillén al rechazar la esencia centralista en la administración de los fondos y la toma de decisiones, respecto al tema; sin embargo, necesario considerar, desde el punto de vista del ciudadano común y corriente, preguntarse cuáles serán las ventajas de un organismo descentralizado, pero igualmente concentrado en manos de privilegiados burócratas locales. }

No se conoce aún, los pormenores del proyecto de ley que el burgomaestre habría preparado, como alternativa a ORDESUR, pero si tiene la organización vertical e inepta del municipio, es fácil prever su cercano fracaso. De otro lado, también se puede adivinar que la cantidad de fondos en juego despertarán todo tipo de recelos, algunos justificados. y que el criterio primordial debe ser la evaluación técnica, pero en lo central.de lo que se trata es de hacer realidad, las convicciones democráticas que se pregona y confiar un poco más en el criterio moral y el sentido común del ciudadano.

Regeneración antes que reconstrucción de Arequipa

Es hora que la juventud irrumpa en la sociedad, asumiendo un rol activo, dinamizando la sociedad civil, cumpliendo la función de modernizar a la sociedad. No es hora de convocar a la juventud sólo al jardín de la cerveza, sino al jardín de la sociedad creativa y libre, en donde cada cual se sienta al mismo tiempo individuo y también parte del mosaico social. La juventud, hoy en día es un asunto de mucha seriedad; no es un nicho del mercado, pero puede terminar siendo en poco tiempo el cementerio de otra generación que queda postrada en la historia de nuestra ciudad.

De la Villa Hermosa de Nuestra Señora de la Asunción, Arequipa

La verdad sobre la fundación

Se sigue hablando, escribiendo y, lo peor de todo, enseñando que la fundación de Arequipa la realizó el inca Mayta Capac, posiblemente en Camaná, Cayma, el valle del río Chili y hasta en el barrio colonial de San Lázaro. Todo lo cual es un tremendo error

ALEJANDRO MÁLAGA NÚÑEZ-ZEBALLOS

La confusión, tiene su origen en dos raíces: una es la antojadiza afirmación de algunos aficionados a la arqueología e historia local, que señalan que Arequipa fue fundada en el valle del río Chili por el inca Mayta Capac, lo que carece de fundamento científico, ya que los incas no fundaban ciudades a la usanza occidental. Además en los manuscritos de esa época y las crónicas, no figuran aquellos datos, sólo se señala que el Contisuyu fue incorporado por guerreros a la cabeza de un líder que pertenecía a la palmeo del inca en mención, sin afirmar que el mismo Mayta Capac haya estado en el valle del río Chili. Por lo tanto, esta versión se aloja en el terreno de la fantasía.

La segunda equivocación radica en un problema de lectura e interpretación de los manuscritos tempranos a los primeros años de conquista y establecimiento. Sin un cuidado paleográfico científico, es muy fácil caer en errores que posteriormente se van a repetir a lo largo de los siglos e historiografía local. Se trata, específicamente, de los escritos de Ventura Travada y Córdova, quien en 1751 publicó su obra “Suelo de Arequipa, convertido en cielo”; donde erróneamente señala que Arequipa fue fundada en Cayma. Un siglo más tarde, aquel dato erróneo fue repetido por el Deán Juan Gualberto Valdivia Cornejo y a partir de sus escritos, a lo largo del siglo pasado, fue reiterado y tatuado como veraz, por el hecho de haberlo consignado un religioso.

Una exhaustiva revisión de la documentación referida a la Audiencia de Lima, en el Archivo General de Indias en Sevilla, permite afirmar que los primeros conquistadores que exploraron la región, conocieron por primera vez los campos y terrazas de cultivos y los diferentes poblados y centros ceremoniales de grupos étnicos como collaguas, yanahuaras, yarabahas, chilques y puquinas, a fines de 1534 e inicios del siguiente año. En febrero de 1537, retomaron de su penosa expedición al reino de Chile, Diego de Almagro y sus hombres. Acamparon sobre la margen izquierda del valle del río Chili, instalándose en algunas viviendas de los indios yarahabas; posteriormente allí se erigió la ermita de San Lázaro, que dio su nombre al actual barrio colonial.

En setiembre de 1539, Pizarro recorrió el Contisuyu y ordenó a los cordobeses Díaz Arias y Gómez de León la fundación de una villa que articule la zona sur, especialmente el Cuzco con la parte más cercana del litoral debiendo contar con una ubicación estratégica, tanto militar como comercial; el lugar elegido fue un antiguo poblado denominado por los nativos como Huacapuy., cerca del valle de Camaná. Allí fue fundada la Villa Hermosa probablemente en noviembre de ese año, Su trayectoria de existencia fue muy corta, porque Pizarro enterado que los integrantes del Cabildo Civil no compartían sus intereses y algunos habían estado allegados a Almagro, arguyó haber recibido varias cartas de los vecinos quejándose de la insalubridad de la zona y la huida constante de los indios, por lo que ordenó que se traslade a un lugar mas adecuado. Y fue en el valle del Chilli en la actual Plaza de Armas donde un 15 de agosto de 1540, el teniente gobernador Manuel de Carbajal fundo la Villa Hermosa de Nuestra Señora de la Asunción, Arequipa.

Lamentablemente, en la actualidad no existe el acta completa de fundación de Villa Hermosa, sólo un fragmento que fue publicado hace ciento diez años por Javier Delgado, en su libro titulado “La fundación de 19 ciudad de Arequipa. Breve estudio histórico”. En aquel impreso, se da a conocer que el sitio de la fundación de la villa en mención fue la actual plaza de armas, sin embargo, como aquella información desmentía al Deán Valdivia y otros contemporáneos de Delgado, no tuvo mucho impacto y difusión en la ciudadanía y es que el error ya citado se fue repitiendo hasta la ultima década del siglo pasado, en que apareció la “Historia General de Arequipa”, obra en la cual se encuentra la versión que ahora difundimos para corregir errores y malas interpretaciones.

Al hallarse entre los fundadores y vecinos, algunos nobles e hidalgos andaluces, extremeños y castellanos, la villa inmediatamente fue elevada a la categoría de ciudad el 22 de setiembre de 1541. Entre ellos, eligieron al acaudalado e influyente encomendero Lucas Martínez para que gestione ante el rey, un estandarte para la ciudad en reconocimiento a sus servicios en el descubrimiento, conquista, pacificación y lealtad a la corona; el emisario, cumplió en la corte con el encargo y trajo el preciado símbolo. El Estandarte fue de terciopelo carmesí, color de hidalguia y nobleza, con una cara compuesta por la Cruz de Jerusalén, la Virgen de la Asunta y el escudo de la ciudad, y la otra por un crucifijo y los escudos de los reinos de Castilla y León. Durante las Guerras Civiles entre los conquistadores, la ciudadanía mistiana siempre se mostró del lado de su majestad aportando no sólo donativos en dinero y joyas, sino también luchando y ofreciendo la vida por su soberano. Por ello, la corona le otorga el Escudo de Armas mediante Real Cédula expedida en Fuenzalida el 7 de octubre de 1541. En los setentas, el virrey don Francisco de Toledo visitó la ciudad y constató la hidalguía de los ciudadanos y su destacada labor al lado del Pacificador la Gasca, por lo que el 7 de noviembre de 1575, le otorgó el titulo de Muy Noble y Muy Leal.

En la actualidad no existe el acta completa de fundación de Villa Hermosa, sólo un fragmento que fue publicado hace ciento diez años por Javier Delgado.

La iglesia principal fue la Catedral, que junto a posteriores parroquias y doctrinas, dependieron por setenta años del obispado del Cuzco, hasta que se erigió el obispado de Arequipa el 20 de julio de 1609 por Bula del Papa Paulo V, En aquellos años, sobre el antigua territorio del Contisuyu rigieron dos ordenamientos y divisiones territoriales que muchas veces coincidieron en sus delimitaciones y fronteras. Uno establecía los repartimientos y pueblos de indios como: “Pocsi, Tambo, Los Collaguas, Carumas, Ilo, Quinistaca, Hubinas, Arequipa, Laricollagua, Arica-Tarapaca, Yumunacapuaya, Mitimaes de Arequipa, Hilabaya, Aytico, Aymaraes, Machaguay, Cabana, Sicata, Concha, Chachilpatacorana, Ubinaschaguay. Carabely, Tacana, Ecuramy, Ocona, Oranes, Chuquipampa, Chiguata, Handayuya, Socabayan, Vitorquilca ,Yuminaguaca, Sachetambo, Arabayapoquina, Hacary, Pancarpata, Magis, Characoto, Socabaya, Vinate, Pampacolque, Camana”. Y el segundo, se estructuraba en 58 doctrinas: 40 bajo el control del clero secular y 18 del regular, ordenadas en 7 partidos: Arequipa. Camaná, Caylloma, Condesuyas, Moquegua, Arica y Tarapacá.

En el siglo dieciocho, cuando se produjo el levantamiento de Túpac Amaru II Arequipa particióo con una tropa que armó a su costa y ayudó al poder realista a derrotar al rebelde y sus fuerzas, por lo que fue llamada “Provincia Restauradora de las del Collao”. Años más tarde, por estas demostraciones lealtad a la corona, el rey Carlos IV a través de una real cédula emitida en la ciudad de San Lorenzo el 5 de diciembre de 1805, ordena que lleve el título de Fidelísima. Posteriormente, el 16 de noviembre de 1818 en Madrid se le concede el tratamiento de Excelencia a su cabildo y uso de uniforme, sus regidores.

Por la solemnidad de la población en las festividades religiosas y la marcada devoción a los santuarios principalmente de Cayma, Characato y Chapi, donde se venera a la Virgen de la Candelaria, fue bautizada como “La Roma del Perú”.

Si bien la mayoría de títulos fueron otorgados en los siglos coloniales, meses atrás, fue declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad por la grandeza de sus edificaciones coloniales que enriquecen con su arquitectura, nuestra identidad mestiza y son parte ya de la historia del  hombre.

El nuevo rostro de Arequipa

Hoy es una ciudad urbana en su totalidad, aunque queden pedazos, aquí y allá, de su otrora magnífica campiña, pero éste, no es el cambio más importante que ha ocurrido en las últimas décadas.

ANGEL TAYPICAHUANA R.

Las nuevas generaciones no saben con exactitud a lo que se refieren cuando escuchan hablar de manifestaciones culturales propias de las que no participan. Los jóvenes de hoy no están recreando la cultura que perteneció a sus antepasados, sino generan su propia cultura, la cual es reflejo de las nuevas realidades que éste ámbito urbano presenta; realidad caracterizada por la informalidad, la inestabilidad y el eventualismo, propio también de la sociedad global.

La nueva cultura arequipeña es, sin duda, reflejo de las diversas culturas que trajeron los inmigrantes que también por diversos motivos, decidieron establecer su residencia en esta ciudad. Sus manifestaciones se pueden apreciar en los diferentes encuentros masivos como, por ejemplo, los festejos de 15 de agosto o cualquier otro acontecimiento significativo. En las comparsas, las danzas, los instrumentos musicales. las ilusiones, las esperanzas, etc.

El nuevo espacio urbano

Para precisar el tema, es pertinente hacer una visión panorámica de los dos grandes sectores que han caracterizado a la ciudad. La primera corresponde a lo urbano que desde sus inicios como ciudad hasta bien entrada la época republicana permaneció inalterable en el diseño con que se planificó desde su fundación hispánica y que se hizo pensando en tres grandes grupos humanos: el centro de la ciudad para los fundadores o conquistadores, el cercado para los occidentales de menores recursos económicos y la rancherías para los indios y los pocos negros que vivieron en estos lares. Estas áreas no se expandieron en un mismo ritmo y fue el tercer grupo el que abarcó mayores espacios debido a que eran mayoría; además para ellos la ciudad siempre fue un foco de atracción pues buscaban mejores condiciones de vida en este centro urbano.

Es a principios del siglo XX que la ciudad empieza a ampliar su espacio urbano llegando hasta donde hoy es el Vallecito y Leticia que fue habitada por gente de mejores recursos económicos. En otras palabras, estos barrios fueron designados para los grupos de empleados que existían en la ciudad, mientras que para el sector adinerado se creó el sector de Selva Alegre. Los indios se fueron ubicando en lo que hoy es Miraflores. Allí se levantó el templo de San Antonio como una réplica a la Catedral, pues en Arequipa es el único templo que cuenta con dos torres. Años después, en este distrito se construirá el primer barrio “la casa de los pobres”, destinado a los trabajadores de las pequeñas fabrica que empezaron a aparecer en la ciudad y que luego se convertirían en los barrios obreros 1 y 2 ubicados en la curtiembre (orilla del río) y en la Av. Independencia.

Cuando aparecieron las primeras grandes industrias como la Compañía Cervecera, Leche Gloria, etc. hay un nuevo reacomodo poblacional y espacial, expandiéndose la ciudad mediante dos formas de habitación: una en donde primero se urbaniza y luego se puebla y la otra en la que primero se puebla y después se urbaniza. Esta fórmula se mantiene hasta hoy y ha cambiado completamente el paisaje de la ciudad que posee un área central, la Arequipa cuadrada, donde ya nadie desea vivir debido a los problemas que ha traído la modernidad y que la ha convertido en lugar solamente comercial. Los comerciantes formales ven cómo las antiguas casonas se van convirtiendo en mercadillos. Al mismo tiempo, las casas que eran exclusivamente de residencia también abren sus puertas para algún comercio de tipo familiar.

Las zonas accidentadas, alejadas del centro de la ciudad son las que más han crecido por la acción de ciertas agrupaciones o asociaciones. Esas zonas primero se denominaron barrios, después urbanizaciones populares, posteriormente urbanizaciones marginales; en el gobierno militar se les llamó pueblo joven y hoy, simplemente, asentamiento humano marginal. Es difícil saber cuántas son, pues ni en la oficina de asentamientos humanos del Consejo Provincial, ni en la AUPA tienen datos exactos puesto que estos asentamientos aparecen en cualquier momento y en las arcas más inaccesibles que pudiéramos imaginar (márgenes de las torrenteras, laderas de los cerros que circundan la ciudad, etc). El mejor ejemplo son los asentamientos ubicados en los distritos de Tiabaya, Hunter, Parcarpata y Mariano Melgar.

En estos espacios se ha producido el encuentro de todas las sangres como diría Arguedas, pues son barrios donde vive gente de todos los andes, de la costa, de los valles y aún provenientes del centro de la ciudad. Allí se han superado cienos problemas raciales pues citadinos y foráneos han comprendido que juntos pueden alcanzar mejores condiciones de vida y un reconocimiento de la propia ciudad. Allí se están formando los nuevos comportamientos y actitudes que conforman la nueva cultura arequipeña que algunos sectores de la ciudad se niegan aceptar.

Las presencia de sectores rurales en la ciudad no la ha ruralizado, por el contrarío, la están urbanizando. Por otro lado, debido al escaso desarrollo industrial, el sector proletario no logra ser significativo en la ciudad, lo cual ha obligado a la mayor parte de la población a ubicarse en el sector comercial y de servicios, lo cual es, a su vez, la principal razón para que no se haya podido generar una cultura de la industrialización. También se observa que estos sectores muestran unidad en su lucha por obtener los servicios básicos de una ciudad. Estos sectores no se organizan por una reivindicación salarial porque ellos han creado su propia fuente de empleo, poro sí para lograr los servicios básicos.

Todo lo señalado nos permite afinar que los asentamientos humanos de Arequipa, más que un lugar de residencia y reproducción de fuerza de trabajo, constituyen una unidad sociocultural de mayor significación para el poblador, porque es en estos sectores donde se establecen las nuevas relaciones personales, más estables y duraderas, lo cual es muy difícil de lograr en otros espacios. Es por ello que los nuevos amigos, los compadres, la novia, etc. se buscan o establecen dentro de la vecindad. Allí, la expresión “vecino” significa algo así como hermano, y ha alcanzado una dimensión amical como lo fuera la expresión “paisano” en el ámbito rural.

Con relación a los pueblos tradicionales que tiempo atrás se encontraban alejados de la ciudad, hoy los venos más articulados a la ciudad ya que gran parte de su población trabaja más dentro de la ciudad que en las campiñas, generando ideales que buscan ubicar su residencia en urbanizaciones privadas para dejar de ser tipificados como lomeas y ser considerados más citadinos. Otra razón es que debido a las abundantes unidades de transporte masivo y el asfaltado existente, los hacen parecer más cerca que antes, repitiendo el mito de la carretera que sirvió para llevar progreso y, al mismo tiempo, para que la población saliera más rápido de la ciudad.

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