Opiniones: ¿Qué significa la muerte de Abimael Guzmán para el Perú?

Expertos sobre tema terrorista enfocan muerte de cabecilla desde diversos puntos de vista. Todos coinciden en el inmenso daño que causó al país

Análisis

Dr. Salomón Lerner Febres

Expresidente de la Comisión de la Verdad y Reconciliación. Dirigió la investigación y recojo de testimonios de más de 15 mil personas y la realización de 21 audiencias con víctimas de la violencia armada. Rector emérito de la PUCP.

Nadie debe desear la muerte. Sin embargo, en el caso de Abimael Guzmán, su deceso tendría que verse a la luz de lo que fue su vida y, desde esa perspectiva, hay que decir que ha fallecido una persona que no cumplió con deberes elementales que se exigen a toda persona, que son ser consciente y respetuoso de los demás.

Guzmán lideró, como una cabeza casi mesiánica, un movimiento que pretendía cambiar la sociedad por las vías más violentas. Y que, en última instancia, no llevaba a nada más que a la destrucción de la misma sociedad.

Fue un militante dogmático de una ideología, el Marxismo Leninismo Maoísmo, cuya línea quería continuar para convertirse en la cuarta espada del marxismo. Él decía que no importaba un millón de muertos para cambiar la sociedad mundial, sus ideas equivocadas trajeron mucho dolor al país. No tenemos que hacer una fiesta con su muerte, pero tampoco debemos olvidar que muere una persona que le hizo daño al Perú a lo largo de muchos años.

¿Qué le espera al Perú? ¿Se ha aprendido algo?

Yo veo las cosas un poco problemáticas. No creo que hayamos avanzado mucho en lo que respecta a una situación que arrastramos desde hace muchas décadas. Aún antes de la aparición de SL: la desigualdad y relativa injusticia social. No hemos tenido gobiernos que hayan buscado plenamente el bien común y, desgraciadamente, en el país no todos somos reconocidos como ciudadanos de pleno derecho.

Ese es un gran problema que tenemos por delante y que, más allá de si haya existido SL o no. La justicia social se presenta como una urgencia: es urgente que todos accedamos al bien común. Que todos tengamos la condición de seres humanos que valen por ellos mismos, y que se respetan y se toleran entre ellos. Esto implica un deber y labor por parte de los gobiernos y de los ciudadanos. Esto es algo que no cumplió Guzmán porque no respetó a otros seres humanos en función de sus ideas maximalistas y equivocadas.

“Es necesario que los jóvenes sepan lo que pasó; de lo contrario, no van a entender en qué país viven y en qué país podrían vivir”.

Debemos mantenernos en continua vigilancia. No olvidemos que una mutación de la guerra popular en SL se dio cuando Abimael fue tomado prisionero. Él sugirió un acuerdo político, un acuerdo de paz, en el que ya no se quería una guerra violenta, sino más bien militar dentro de la política. Y, a través de ella, llegar al gobierno y a dominar la sociedad. En la CVR, se señala que no es posible admitir dentro de la vida política de un país a un movimiento político que, en el fondo, busca destruir la democracia. Así como, la pluralidad y a los otros partidos políticos. En ese sentido, al crearse Movadef -de inspiración maoista, senderista y que sigue líneas similares a las de Guzmán- no fue aceptado dentro de la vía política. Tenemos que estar muy atentos para que no haya un resurgimiento maquillado. Ni que las ideas de Sendero puedan, a través de la política, hacerse del poder y finalmente conseguir lo que no pudieron por las armas.

Fuente: puntoedu.pucp.

Rubén Vargas Céspedes

Exministro del Interior, experto en crimen organizado y política contra las drogas.

El exministro del Interior Rubén Vargas, sobre la muerte de Abimael Guzmán, sostiene que el Movadef no es una organización filosenderista; sino que forma parte de la estructura de Sendero Luminoso. Menciona que se trata de una estrategia política de Abimael Guzmán desde su celda.

“El Movadef no se ha creado solamente para buscar la amnistía de Abimael Guzmán. Es la expresión de una estrategia política de SL que va primero por pretender formalizarse, legalizarse, por pretender infiltrarse en el sistema político; por eso es la insistencia de convertirse en un partido”, anota.

Y explica que estamos frente a una estrategia, como el mismo Abimael Guzmán llamó, de una guerra política con armas que se dio hasta su captura en 1992 y luego pasan a una guerra política sin armas y “eso es el Movadef”.

“La Dircote ha demostrado con pruebas que el Movadef es parte de la estructura de Sendero Luminoso. En su momento hablábamos de Socorro Popular, pasa lo mismo con el Movadef”.

Fuente: La República

Gustavo Gorriti Ellenbogen

Dirige IDL-Reporteros, unidad de investigación periodística del Instituto de Defensa Legal. Hizo una gran cobertura de la época del terrorismo en el Perú iniciado por el grupo terrorista Sendero Luminoso. Escribió Sendero: Historia de la guerra milenaria en el Perú.

La muerte de Abimael Guzmán no cambiará en el corto plazo –y probablemente tampoco en el mediano– el discurso dominante sobre el impacto de la insurrección senderista en este país. Antes que análisis anclado en conocimiento, ese discurso fue y es exorcismo basado en la maldición y el desprecio.

Ese divorcio del conocimiento abarcó todo el espectro político, desde la izquierda hasta la derecha. Hace pocas semanas, el excanciller Héctor Béjar recicló un argumento que fue casi lugar común en la izquierda en la primera parte de la década de los 80: que la insurrección senderista era una operación dirigida por la CIA para justificar la represión de la izquierda legal.

En la derecha de ese tiempo, Celso Sotomarino afirmaba que el senderismo era dirigido desde un portaaviones soviético anclado en el Caribe. El propio presidente Fernando Belaunde, exasperado ante lo que no podía entender, sostuvo que se trataba de una conspiración extranjera. ¿Qué otra cosa podía explicar el sabotaje a torres de transmisión eléctrica, a puentes, a fundos experimentales que tanto significaban en este país de recio territorio?

En su muerte, Abimael Guzmán permanece tan desconocido como lo fue durante los años de la violencia y también luego de su prisión y condena. Si solo fue el “cabecilla sanguinario de la vesania terrorista”, ¿cómo explicar lo dura que fue la lucha contra el senderismo y la intrepidez, esfuerzo y talento que tomó vencerlo?

La rígida ortodoxia

¿Qué hizo que estudiantes y profesores sin historial previo de violencia, asumieran como una necesidad de la Historia el perpetrar acciones de horrenda crueldad que supuestamente conducirían hacia un futuro justo a la humanidad? ¿Y qué llevó a gente materialista y atea a describir la prevista muerte propia como “el instante supremo de la entrega total al fuego purificador” frente a la mística presencia de “la jefatura”?

Fue por la ideología extrema y su demostrada capacidad de alterar la conducta humana, especialmente cuando se trata de sistemas cerrados bajo el control vertical de un déspota filosófico. El poder del dogma supremo no se expresaba en la dictadura del proletariado sino en la dictadura de quien fue venerado por sus seguidores (y por él mismo también) como el primer filósofo de este mundo.

Abimael Guzmán fue un comunista de rígida ortodoxia; de la línea que, a partir de la obra fundacional de Marx y Engels, fue desarrollada por Lenin, por Stalin después y luego por Mao. Fue una línea que, pese a presentarse como continuación lógica y creativa de lo precedente, se realizó en cada caso mediante purgas enormes y masivas eliminaciones, sostenida en dos factores conjugados: un disciplinado partido comunista y el culto a la personalidad del líder máximo.

Las influencias arequipeñas de Guzmán

Abimael Guzmán, a diferencia de otros, que mantuvieron flexibilidad y tolerancia, fue disciplinado, literal, ultraortodoxo y plenamente dedicado a imponer la revolución comunista en el país a través de la violencia.

En la Arequipa de mediados del siglo pasado, cuando estudiante, Guzmán fue influenciado por dos fuertes personalidades: el filósofo y catedrático Miguel Ángel Rodríguez Rivas; y el pintor Carlos de la Riva. Rodríguez Rivas fue obrero de construcción civil y se educó a sí mismo con gran disciplina y ascética intensidad. Su grupo de devotos discípulos se llamaba “Hombre y Mundo”. Kantiano literal, Rodríguez Rivas inspiró el tema de la tesis de filosofía de Guzmán, sobre la teoría kantiana del espacio. Luego de varios años, Rodríguez Rivas fue catedrático del CAEM y tuvo, entre otros muchos alumnos, al general Clemente Noel, el primer jefe militar cuando entró la Fuerza Armada en Ayacucho, en diciembre de 1982.

Carlos de la Riva era un stalinista radical que, luego de la escisión en el movimiento comunista internacional entre la Unión Soviética y China, se alineó decididamente con el maoísmo. Guzmán siguió el mismo curso poco después, ya desde Ayacucho, donde tuvo protagonismo en la escisión local entre maoístas y pro-soviéticos.

Viaje a China tuvo efecto decisivo en Guzmán

A mediados de los 60, su viaje a China, en pleno fermento de la Revolución Cultural, tuvo un efecto decisivo en Guzmán. Esa etapa de purgas desenfrenadas, perpetradas por jóvenes fanatizados en el culto a Mao, fue percibida por Guzmán nada menos que como un momento estelar en la historia de la humanidad. Regresó al Perú plenamente convencido de que la estricta corrección ideológica era indispensable para triunfar en la insurrección.

Pero no bastaba con tomar el poder. El camino al comunismo, en el Perú y el resto del mundo, sería jalonado por sucesivas “revoluciones culturales” algunas de cuyas purgas tempranas fueron padecidas poco después por otros dirigentes senderistas, como Luis Kawata.

Con la muerte de Abimael Guzmán, ese paso ya no sucederá.

Por las razones básicas de humanidad que ellos no tuvieron; debe permitirse a su esposa, Elena Iparraguirre, velar su cadáver y despedir con él las cenizas de aquella supuesta guerra prolongada, que luego de matar lo que mató y herir lo que hirió, terminó en una real derrota prolongada que duró hasta que se acabaron los tiempos de la vida, sin poder cambiar los de la Historia.

Fuente: IDL-Reporteros

En estas circunstancias el Movadef ha perdido su razón de ser.

“Es un organismo generado por Sendero Luminoso para actuar públicamente. Desde 1992 Guzmán estaba convencido de que la guerra había terminado, pero la idea de que el Movadef y Sendero Luminoso vayan a reiniciar la guerra queda descartada. Hay que distinguir entre lo que es SL y el grupo que actúa en el Vraem, vinculado al narcotráfico. No se descarta que puedan coordinar acciones con Movadef, pero son dos organizaciones distintas”, precisa.

Carlos Rivera, abogado de IDL

El Movimiento por Amnistía y Derechos Fundamentales (Movadef) se creó tras la derrota política originada por la captura de la cúpula de Sendero Luminoso (SL) en el año 1992 y el asunto del Acuerdo de Paz que no funcionó. Y para zafarse de la prisión perpetua, Abimael Guzmán lanza la iniciativa del Movadef, que es una suerte de movimiento político. Y su bandera se centra en lograr un proceso de amnistía para militares detenidos o procesados por violación de derechos humanos y de senderistas también perpetradores de delitos contra los derechos humanos.

“Es el marco en el que ha estado actuando el Movadef, entonces hay que imaginarnos que la muerte de Guzmán es un golpe muy potente porque es como si le hubieran quitado la base política, su razón de ser”, sostiene el abogado de IDL Carlos Rivera.

Recuerda que los pocos cambios que se desarrollaron en los 20 años de existencia de Sendero Luminoso han sido iniciativas de Guzmán, por lo tanto, va a ser difícil que lo sustituyan.

“Guzmán ha sido el ideólogo, el de la propuesta programática. Guzmán ya no está. Es cierto que está Elena Iparraguirre, pero me parece que ella no tiene capacidad de desarrollar una iniciativa política como la que tuvo Guzmán; y que esto pueda continuarse por las huestes del Movadef. Lo pongo en duda”, opinó.

Fuente: La República

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