Tarcila Rivera Zea, defensora de derechos de comunidades indígenas peruanas y del mundo

Entrevista con la lideresa que defiende a la mujer, los niños y las comunidades andinas y amazónicas, por cuya lucha ha sido reconocida internacionalmente

Sociedad
Tarcila Rivera Zea activista peruana

Tarcila Rivera Zea es una de las activistas indígenas más reconocidas de Perú y el mundo. Desde hace más de 35 años trabaja en la defensa de los derechos de los pueblos, las mujeres y la juventud indígenas. Su trabajo logró trascender internacionalmente llegando a asociarse con otros países. Lo más notable del trabajo de Tarcila es que busca expresar y preservar la cultura de las comunidades indígenas para lograr la igualdad de derechos.

Su principal fuente de ayuda es la asociación indígena de Chirapaq, que significa “centellear de estrellas”. Fue fundada por Juanita del Rosal y Tarcila como una forma de defensa a la cultura en 1986.

Desde su asociación CHIRAPAQ, y los espacios internacionales que impulsa, ha recibido reconocimientos de UNICEF, la Fundación Ford, la Fundación Sacred Fire, y los Ministerios de Cultura y el Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables del Perú. Por su distinguida trayectoria y valiosos aportes a la promoción y defensa de los derechos de las mujeres y de los pueblos indígenas

Además, Tarcila es fundadora del Enlace Continental de Mujeres Indígenas de las Américas (ECMIA), y CHIRAPAQ se encarga de la coordinación continental. Fundadora del Foro Internacional de Mujeres Indígenas (FIMI-IIWF) y actual miembro de su consejo directivo. Asimismo, ha sido parte de la Comisión de Estatus de la Mujer, dando recomendaciones. Este evento se desarrolla cada año en New York, específicamente, haciendo visible la condición de la mujeres indígenas en relación a las no indígenas.

En entrevista con el Búho, Tarcila nos contó un poco sobre su historia y trayectoria en una lucha contra la discriminación de las comunidades en el país, mientras combatía al mismo tiempo la discriminación a las mujeres en la sociedad:

1. ¿Qué significó haber nacido en una comunidad indígena en tu lucha como activista y cómo te diste cuenta de que había un problema social?

Después de tantos años en los que conocí el mundo y la realidad del país, me siento muy afortunada de nacer en la comunidad. Tener una lengua específica, saber que uno viene de civilizaciones que han desarrollado tanto conocimiento, ciencia y tecnología, no hace más que ratificar a uno, que es un ser con derechos y que es un ser humano válido.

Además, el venir de una comunidad me ayudó a entender que cualquier niña o niño que salga de la comunidad sufrirá de un problema social, estructural e histórico. La gente que nace en comunidades tiene menos derechos, no nos dan el mismo respeto que tienen otros. Y este problema recién lo pude entender después, con la comparación de la vida en comunidad con la sociedad de otros países.

“De los 30 a hasta este momento, los últimos 40 años, son los años que me han mostrado, primero la necesidad de expresar quién soy y, luego, de pensar que puedo hacer para que las cosas cambien (…) Para que otras niñas y niños que habían tenido la misma experiencia que yo, no sigan siendo objeto de lo que ahora se conoce como discriminación y exclusión”.

2. ¿Qué significa CHIRAPAQ? ¿Cómo llegó a fundar la asociación?

CHIRAPAQ es una asociación indígena formada por gente de Ayacucho y otras zonas afectadas por la violencia política provocada por la presencia del terrorismo. Las fundadoras somos dos mujeres: Juanita del Rosal, cantante de música andina y yo. Nosotras definimos el espíritu de CHIRAPAQ en ese contexto de violencia. Entonces, surge como una asociación que quiere defender la cultura. Pero luego, nos damos cuenta que no podemos defender solo las expresiones artísticas, sino que está relacionado con sus actores socioculturales. Por lo que empezamos con la interrogante: ¿Cuál es la importancia de los derechos humanos cuando uno quiere defender cultura?

CHIRAPAQ, siempre tuvo como estrategia la promoción y difusión de las expresiones culturales indígenas andino-amazónico, a partir del fortalecimiento de los aportes como conocimiento, ciencia y tecnología. Nunca hicimos nada relacionado con política partidaria. Lo que buscamos es promover y contribuir la cultura desde los derechos. ¡Sí a la cultura, pero desde los derechos!

Por ejemplo, realizamos una primera propuesta de la mejora nutricional con productos locales, pero revalorando la cultura alimenticia, con un programa de mejora alimenticia de las comunidades. Otro ejemplo es nuestra lucha por la llegada de las vacunas contra el Covid -19 a las comunidades indígenas y la difusión de las mismas; su llegada fue un proceso difícil, pero estábamos convencidas que debía llegar a todos.

A la vez, a nosotros nos toca promover el superar las brechas entre lo rural y lo urbano, mejorar el papel de la mujer en la sociedad y luchar por los niños rurales, ya que los números de anemia siguen subiendo. Garantizar una buena salud es garantizar calidad de alimentación y del ambiente en donde habitan.

Tarcila en Ayacucho
3. ¿Cuáles fueron las mayores dificultades por las que tuviste que atravesar siendo una activista mujer en un país mayoritariamente machista?

Ser mujer, ser indígena, ser quechua – hablante y ser serrana, tenía todo en contra. Pero, yo vengo de la región quechua chanca, así que alguna fortaleza debo haber tenido y protectores que me hicieron fuerte ante el machismo interno y externo. Ya que, el machismo resalta aún bastante en familias y comunidades, así como en ciudades. Entonces, las mujeres indígenas que tenemos liderazgo estamos cada vez mejor articuladas. Hemos adquirido una fortaleza, como también hemos adquirido seguridad de que nuestra lucha no solo favorece a las mujeres sino a los pueblos en general.

Por ejemplo: para mí, mi madre era una mujer monolingüe que tenía las cosas claras. Nos decía que aprendamos, que seamos fuertes. Ella sabia como era el contexto de afuera y nos preparó para ello”.

Además, en mi comunidad aprendí un importante concepto de conciliación. La comunidad era la responsable de velar por la familia, los niños y las mujeres ante casos de violencia o injusticia. Por ello yo, Tarcila, tengo más desarrollado el lado colectivo, ya que nunca pensé solo en mí, siempre pensaba en las mujeres y mis hermanos a la hora de tomar decisiones.

4. ¿Podrías compartirnos una de sus experiencias que le haya tocado vivir en su trabajo como defensora de las mujeres indígenas en tiempos de terrorismo?

Juanita del Rosal y yo, Tarcila, veníamos de comunidades terriblemente maltratadas, fuimos testigos de conflictos familiares, personas desaparecidas, adolescentes desaparecidos y sometidos a distintos bandos. Por ello, teníamos que ver cómo acoger a la gente que escapaba de las comunidades, a los refugiados.

En ese proceso distinguimos claramente la ruptura de las familias que dejaba a los adultos mayores solos en las comunidades. Nos dimos cuenta que, si no hacíamos algo, las comunidades iban a quedarse despobladas y sobre todo no íbamos a tener la oportunidad de aprender de los mayores de las comunidades sobre nuestra propia cultura. Así, creamos espacios de comunicación intergeneracional que nos ayudó a conocer un poco más sobre nuestros pueblos y a hacer prevalecer el idioma.

5. ¿Cómo podemos difundir como jóvenes la cultura peruana?

No podemos seguir difundiendo información que no te dignifique como peruano. En el Perú somos tantos y tan diferentes que debemos enseñar a nuestros jóvenes que deben conocer los aportes de las diversas culturas que nos forman. Eso es lo que tenemos que fomentar, el aprender a respetarnos en nuestras diferencias.

La nueva generación que ahora esta más sensible, cuando ejerzan un lugar de poder, van a tener que actuar con justicia. Por eso creo que la generación tiene un gran desafío, si queremos mejorar la imagen de nuestro país interna y externamente“.,

Todos los jóvenes, de todas las profesiones deben preocuparse por conocer la realidad de todos los peruanos, sobre todo de las comunidades. De esta manera, sabrán cómo actuar sin dañar a otras comunidades y, sobre todo, entender cómo disminuir las necesidades de las comunidades más pobres.

Por ejemplo, como futuros arquitectos, ya empezar a visualizar cómo disminuir las muertes por frío en la sierra peruana, en infantes menores de 5 años, por enfermedades respiratorias.

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