2021: El año del buey malo

Una montaña rusa vivió el Perú desde el inicio de este 2021, signado en el horóscopo chino como el año del buey, aunque desde nuestra perspectiva podría tratarse de un buey enardecido, queriendo tumbarse presidentes, ministros o el Congreso entero. ¿Y cuál es el augurio para el 2022? En el año del Tigre, la ferocidad seguirá presente en la política, pero no se sabe si con algo más de nobleza, o más bien, de salvajismo.

Análisis

Las personas que han nacido en los años del buey se consideran trabajadoras, de confianza, pacientes y muy respetables. Esa descripción, para el año 2021, solo aplica a la parte de la población peruana que debe aguantar a una clase política ínfima, moral e intelectualmente.

Tras la ajustada elección de una opción de izquierda, cuyo partido enarbola banderas que ondeaban en los años 60, por sobre una opción conservadora, mercantilista, ligada a fanatismos religiosos, empresarios lobistas que defienden sus privilegios y perseguidos por la justicia en diversos ámbitos; el panorama se presenta sombrío, tanto para la política, como para la economía.

En 2022, presumiblemente el juego de manos proseguirá entre el Congreso de la República y el Poder Ejecutivo. El presidente Pedro Castillo, abrumado por las consecuencias de sus propios errores que comienzan a mostrar su lado menos inocente; deberá delegar más peso sobre los hombros de la menuda presidenta del Consejo de Ministros, Mirtha Vásquez. Con la muñeca que la experiencia como presidenta del Congreso le dejó, ha dribleado el temporal con cierta solvencia. Precisamente por eso, sus enemigos políticos (por igual en la derecha, como en el del partido del lápiz), han enfilado sus baterías contra ella; así también contra el ministro de Economía, Pedro Francke, o el de Salud, Hernando Ceballos. Paradójicamente, es ese sector que ellos representan, junto a Anahí Durand, Aníbal Torres, Avelino Guillén y otros, su única esperanza de conducir un gobierno aceptable.

En cambio, los partidarios de Vladimir Cerrón, expertos en el boicot y la jugarreta, bisoños en el manejo técnico de los aspectos gubernamentales, efímeros en los puestos de gobierno y con sangre en el ojo por los reemplazos;  no hacen sino poner piedras en el camino del gobierno que ganaron a través de la candidatura del profesor. Contra lo que esperaban, no parece vayan a tener una performance propicia para consolidar su partido en las elecciones regionales y municipales de octubre próximo. Las sombras de corrupción por las dos gestiones de Cerrón en el gobierno regional de Junín, y la denominada organización “Los dinámicos del centro”, difícilmente se disiparán en los próximos años.

Por su parte, los partidarios de la teoría del fraude, la ultraderecha aliada con organizaciones criminales, se ha dedicado a boicotear cualquier posibilidad de viabilizar el gobierno de Castillo. En pánico frente a posibles cambios de fondo a través de una Asamblea Constituyente, descalifican cualquier iniciativa o decisión; su lema es la descalificación de tirios y troyanos. Desde los grandes empresarios y sus organizaciones gremiales, los medios de comunicación de alcance nacional, y periodistas oficiosos; hasta los opinólogos y operadores a sueldo, caso de Fernando Rospigliosi, Lourdes Flores, Vanya Thais, entre otros.

Todo lo cual, no significa que la crítica racional no haya conseguido importantes cambios en el rumbo indefinido del Ejecutivo en este 2021; por ejemplo, el cambio de algunos ministros sin idoneidad, contratación de funcionarios cuestionados y ahora último licitaciones y concesiones a empresas que contarían con cierta preferencias, logradas en complicadas historias de reuniones secretas e intermediarios. Por eso, debe rescatarse las rectificaciones y vuelta atrás que, en diversos casos, debió hacer el gobierno debido a la presión de la opinión pública y las denuncias periodísticas consistentes, sin agenda detrás.

Con todo, el país tiene por estos días finales de 2021 un leve reposo de sobresaltos. Lo que no significa que no se rearmen pronto las facciones, tanto la de López Aliaga y el grupo El Comercio por un lado; como las de Cerrón, Bellido y los sindicalistas del Fenate, por el otro.

Y Pedro Castillo, luego de un periodo de desconcierto por los mazazos de los primeros meses y la inexperiencia e improvisación, podría darse la oportunidad de enmendar, manteniendo un gabinete técnico, solvente e intachable. A veces los olmos pueden dar peras, pero solo a veces. ¿Será ésta una de ellas?

(*) Nota publicada en la edición impresa Anuario 2021

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