La crisis debemos resolverla internamente

"Esto no puede seguir así. Continuamos creando las condiciones para un grave enfrentamiento interno, y, lo que es peor, para una intervención externa como celebración del Bicentenario. Las salidas a esta crisis no pueden dilatarse demasiado"

Columnista invitado

Tremenda crisis en el año del Bicentenario, sobre la que ya hemos comentado.[1] Lamentablemente, con muy pocos márgenes de maniobra para resolverla, por la incapacidad del gobierno y la acción polarizadora de los sectores que lideran la oposición. Pero es- o debería ser- un problema que resolvamos internamente, en el mejor o peor escenario posible.

Sin embargo, hay una preocupante injerencia de actores externos, que por iniciativa propia o alentados por actores políticos internos-incluso desde la misma presidencia-; han tenido una inaceptable participación en política doméstica. No es un problema atribuible a una Cancillería profesional que vela por los intereses permanentes del país, y tiene hoy una dirección institucionalista y experimentada.

Sino más bien, de gestos y reflejos que no llegan a calificar como “diplomacia presidencial”, porque no hay un proyecto orgánico o rumbo a seguir que se conozca del mandatario, en un tema donde no tiene precisamente una fortaleza.

Ha sido muy bueno, ratificar que Perú quiere tener buenas relaciones con todos los países, los vecinos, y señalar la integración regional como eje importante. Pero, no fue muy beneficiosa la constante presencia de un exmandatario que prácticamente daba “línea” al nuevo gobierno, haciendo campaña por una asamblea constituyente, cuyo debate y decisión sobre si va o no, es nacional. El “modelo” boliviano, era mencionado por diferentes actores del gobierno al inicio, como algo que se podía seguir. La respuesta de una comisión en el Parlamento, fue declarar “persona no grata” al exmandatario.

Luego, el intento de hacer en el Cuzco una reunión internacional de movimientos sociales antiimperialistas, plurinacionales, de las sociedades civiles. No parecía haber peligro mayor, ni que se buscara una desmembración del territorio como mencionaron algunos; pero dadas las visitas sistemáticas previas, añadía un clima no deseable a lo que pudo ser, en otro contexto, una reunión internacional más; aunque en territorio nacional. Pero hay que discutir con más cuidado los impactos de planteamientos étnicos y de movimientos transnacionales y de ordenamiento territorial, para el desarrollo fronterizo, la regionalización, el estado nacional y el desarrollo sostenible. Para esta meta, necesitamos otros paradigmas internacionales exitosos que considerar, más allá del vecindario.

Meses anteriores, hubo una descarada injerencia en las elecciones internas, desde el otro lado del espectro político. Ex-mandatarios de una internacional de derechas, se paseaban por los diferentes medios-incluso regiones-pontificando sobre su modelo, y pretendiendo decirles a los peruanos como votar, orquestando una campaña macartista que tuvo continuidad post-electoral. Los núcleos opositores más radicales-los que lideran la oposición- tienen acuerdos políticos suscritos y buscan acumular fuerzas en la región. Tuvieron un éxito relativo en Argentina, con las elecciones parlamentarias de medio término, pero un fracaso rotundo en Honduras y sobre todo, en Chile. Falta ver qué pasa en las elecciones del próximo año en Colombia, y, especialmente, Brasil.

Una cosa es la legítima confrontación ideológica y “batalla de las ideas”, las Internacionales social-cristianas, social-demócratas, verdes o nuevos conglomerados de izquierda o derecha. Pero, otra, es tener injerencia en los procesos internos de los países. Y, lo que corresponde, es que una vez que esos procesos culminan, tener políticas respetuosas con los gobiernos de diferente signo que los pueblos han decidido con su voto. Especialmente en el caso latinoamericano, desideologizar la cooperación y sobre todo, los procesos de integración regional.

Pero, hay hechos preocupantes protagonizados desde los poderes el estado. Un incidente confuso, aún no aclarado plenamente, de la presidenta del Congreso en un viaje a España. Independientemente de lo conversado con parlamentarios españoles, si fue un diálogo informativo o conspirativo, no corresponde que políticos de ese país se inmiscuyan en nuestros asuntos internos. Unos, miembros de la internacional de derechas y otros de izquierda, sacando un pronunciamiento de apoyo al orden constitucional. Tampoco, que organismos internacionales intervengan en asuntos que corresponde definir internamente, institucionalmente. Pero, tirios y troyanos, insisten en convocarlos.

El otro hecho, fue el vergonzoso llamado de auxilio del mandatario peruano, al Jefe de Estado mexicano, para que interceda en la crisis interna, porque supuestamente estaba siendo atacado por grupos antidemocráticos que no aceptaban que un campesino haya llegado a la presidencia. Por favor. Esos ataques de la oposición tienen que ser respondidos políticamente, el problema es que no hay dirección, ni la capacidad de dar un norte al gobierno, y ese es el problema principal. Ese llamado, fue un reconocimiento internacional de esa falencia. Otro papelón, fue la deportación frustrada de un grupo de ciudadanos venezolanos.

Esto no puede seguir así. Continuamos creando las condiciones para un grave enfrentamiento interno, y, lo que es peor, para una intervención externa como celebración del Bicentenario. Las salidas a esta crisis no pueden dilatarse demasiado, para evitar esos desenlaces.


[1] https://alanfairlie.lamula.pe/…/crisis-del…/alanfairlie/

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