¿Tiene el Congreso los votos necesarios para vacar al presidente Pedro Castillo?

Al ser 130 congresistas, se necesitan 87 votos para vacar al presidente que al parecer no tiene. El Ejecutivo debe tener 44 para defenderse.

Política

Son 87 votos de un total de 130 congresistas los que se requieren para rebatir la decisión de 8 millones 835,579 peruanos que eligieron a Pedro Castillo Terrones como presidente del Perú, en junio del año pasado. Así será si prospera este lunes la moción de censura en su contra, presentada por congresistas de la derecha extrema, con el apoyo de algunos partidos que no están dispuestos a un “nos vamos todos”.

El mandatario deberá estar en el Parlamento este 28 de marzo -cuando cumplirá 8 meses en el cargo- a las 3 de la tarde, solo o con su abogado. Y tendrá un tiempo de 60 minutos para presentar sus descargos o responder las 20 preguntas preparadas, de acuerdo a los fundamentos de la moción. Luego intervendrán los congresistas con un tiempo que recién se determinará el mismo lunes, a las 10 de la mañana, en Junta de Portavoces.

Si se alcanzan esos 87 votos, Pedro Castillo dejará de ser el jefe de Estado. Y así Dina Boluarte, la vicepresidenta, asumiría el mando del gobierno convirtiéndose en la primera presidenta en la historia del Perú. ¿Qué pasaría entonces?

Presencia de Castillo y de veedores de la OEA

El presidente del Consejo de Ministros, Aníbal Torres, ha expresado su preocupación y temor por la posibilidad de que el presidente sea maltratado por los legisladores si asiste a la sesión. Esto, porque desde antes de ser presidente lo han tratado de ignorante e inepto. O incluso lo han calificado de burro o, le han puesto apelativos como prosor, sombrero luminoso, o le llaman de forma despectiva cajamarquino, provinciano. Así se evidenció que el racismo y menosprecio a lo que no es limeño, persiste intacto en nuestro país.

Está por determinarse también si la presidenta del Congreso, María del Carmen Alva, por el mecanismo que requiera hacerse, acepta la presencia de tres veedores de la OEA en esta sesión. El Canciller, César Landa, corrió traslado de la solicitud expresa a esta organización, mediante una carta. Una vez conocida, generó el rechazo agresivo de unos y la aceptación de otros.

Landa le solicita que acepte la presencia de testigos de la OEA para que “el debate se celebre con la mayor transparencia posible. Ante la ciudadanía y la comunidad internacional”. Y en la misma misiva, enfatiza que la sesión parlamentaria tiene “transcendencia para la gobernabilidad del país. Y para la preservación y la plena vigencia de la democracia en el continente”.

Cuestionamientos y errores continuos

Entre los cuestionamientos que ayudaron a llevar al presidente Castillo a esta situación están las reuniones en la calle Sarratea con probables proveedores del Estado; y las declaraciones de la lobista Karelim López. Además, haber incurrido en los delitos de fraude procesal y falsedad genérica, por contradicciones y mentiras en las investigaciones fiscales. La existencia de un gabinete paralelo o gabinete en la sombra, y hasta la absurda y desestimada por peritos, supuesta intención de darle territorio soberano a Bolivia para darle acceso al mar.

Lo cierto es que el mandatario, no solo no ha hecho nada por aclarar realmente los hechos que niega en uno u otro escenario; sino que ha cometido errores de manera reiterada. Como el nombramiento de ministros sin experiencia para el cargo que ostentan o que tienen antecedentes judiciales o investigaciones; permitir la injerencia del líder de Perú Libre, Vladimir Cerrón, en algunas decisiones para las designaciones; seguir con un discurso de campaña en el que no determina la política general del país y continuar con solo ofrecimientos que no llegan a concretarse.

Así también, están las reuniones de Castillo o sus familiares con cuestionados empresarios, la designación ilegal de Daniel Salaverry como presidente de Perupetro o su silencio ante el hallazgo de 20 mil dólares en el baño del despacho de su exsecretario, Bruno Pacheco, en Palacio.

¿Se tienen los 87 votos para vacar al presidente?

Tras el debate de los congresistas en el que seguramente se oirá de todo, se procederá con la votación definitiva. Y para que se logre aceptar la moción de vacancia, se requerirá de una mayoría calificada de votos, es decir que, por lo menos 87 congresistas voten a favor, ya que este número representa dos tercios del número legal de parlamentarios. Si las votaciones llegan a superar o igualar el número de 87, Castillo dejará el poder.

Para impedir la vacancia, el Ejecutivo debe tener al menos 44 a su favor. En ese sentido lo pueden salvar los votos de las bancadas de Perú Libre (32), Perú Democrático (7) y Juntos Por el Perú (5), que suman precisamente esa cantidad. Si es que ninguno de ellos decide abrirse y votar en contrario a como lo han venido haciendo, no habría vacancia.

Así están las cuentas al momento.

Los que apoyan la moción de vacancia son los parlamentarios de Fuerza Popular, Renovación Popular, Avanza País, Somos Perú y Podemos Perú. Aunque el congresista Elera de Somos Perú se había manifestado contrario a la vacancia. Recientemente se han sumado más voces a favor de la vacancia de Acción Popular y Alianza Para el Progreso. Con la excepción de Eduardo Salhuana, de APP, que tampoco votaría a favor de acortar el periodo de Castillo.

De acuerdo a las sumas y restas, si estos votos se mantienen luego del debate, si estas excepciones no se dan, convenciendo a uno solo del oficialismo o reduciendo el quórum, la derecha parlamentaria podría vacar por incapacidad moral permanente a Pedro Castillo.

De entre los propios parlamentarios que apoyan la moción, algunos confiesan que no llegarán a los votos para la vacancia, pero que, por lo menos, lograrán que el presidente se presente y explique los hechos que han quedado poco claros y que lo comprometen seriamente. Aunque otros del mismo lado, están “seguros” que ya cuentan con los votos para sacar a Castillo.

Hay preocupación en la CIDH por uso reiterado de la “vacancia presidencial”

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) expresó nuevamente su preocupación por el uso de esta figura de vacancia presidencial; e instó a las autoridades peruanas a definir la misma, “a fin de restringir su uso arbitrario e inconsistente con el Estado de Derecho”.

La CIDH reiteró su preocupación por el constante uso de la figura de vacancia presidencial por incapacidad moral permanente establecida en el artículo 113 de la Constitución Política del Perú, luego que se conociera sobre un nuevo proceso de vacancia que enfrenta el mandatario peruano, Pedro Castillo.

“La vacancia presidencial debe llevarse a cabo conforme al debido proceso constitucional y fundarse en conductas señaladas con precisión, que doten a este proceso de objetividad, imparcialidad y garantías del debido proceso, a fin de asegurar que sea un recurso que no se use para afectar el orden democrático constituido y los derechos políticos de los y las peruanas”, manifestó la entidad en una nota de prensa difundida este viernes.

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