Historias de Arequipa: ¿ha muerto el sapo Valdivia?

"tal vez por tanto trabajar acicalando muertos han descubierto la inmortalidad y no nos revelan el secreto"

Historia

Me recuerdo que allá por los años ´70 del siglo pasado en Arequipa era muy común preguntarse, en plan de broma que algunos tomaban en serio: ¿ha muerto el sapo Valdivia? Refiriéndose a un empresario de pompas fúnebres y dando a entender que no puede ser porque el sapo Valdivia era algo así como inmortal, aunque otros lo tomaban como un refrito o algo por todos ya sabido y que había sucedido hace mucho tiempo. 

En efecto había una empresa Funeraria Julio B. Valdivia V. Sucesores que estaba ubicada en la Av. Siglo XX Nro. 228 y que, según información de internet el 31 de octubre del 2006, fue dada de baja. Como muchos yo me reía de la ocurrencia y se acabó. 

Pero sucede que en mis investigaciones he logrado establecer que esa agencia funeraria existió desde fines del siglo XIX con el nombre de Agencia Funeraria Julio L. Valdivia, que con los años se convirtió ya en el siglo XX en Agencia Funeraria Julio L. Valdivia Sucesores. Después se convirtió en Agencia Funeraria Julio B. Valdivia V. que con el paso del tiempo pasó a ser la Agencia Funeraria Julio B. Valdivia V. Sucesores. 

En 1929 una nota de El Pueblo decía: “La Agencia Funeraria que motiva esta glosa, que actualmente bajo la razón social Julio Valdivia Sucesores. La administra con inteligente y con fecundo afecto, el Sr. Julio B. Valdivia, joven laborioso forjado al lado de su señor padre en la fragua del trabajo. Ha montado espléndido taller de marmolería. Tiene una moderna compresora con la que facilita grandemente el trabajo sobre el mármol. Está situado en la calle de Mercaderes junto a la imprenta de “El Pueblo”. (El Pueblo 28 Setiembre de 1929).

Como se ve y aunque no sé a quién le decían “El Sapo Valdivia” si al padre, al hijo, al abuelo o a alguno de los nietos, me parece muy bien y me alegra que los sapos Valdivia no mueran, tal vez por tanto trabajar acicalando muertos han descubierto la inmortalidad y no nos revelan el secreto, aunque a su longeva empresa le hayan dado de baja. 

Juan Guillermo Carpio Muñoz

Texao. Arequipa y Mostajo. La Historia de un Pueblo y un Hombre. 

Tomo VI. Págs. 160 -161. 

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