La fiesta del “día suelto”: Año Nuevo Andino en Puno

El 21 de junio marca el inicio de un nuevo ciclo: el ano nuevo andino, "Pacha Kuti", "Machaq Mara" o "Musuq Wata".Esta celebración viene retomando sus antiguos ritos, en Puno y sus pueblos mas recónditos. Las tradiciones andinas se están separando de los cultos católicos.

Tradición
año nuevo andino puno

EI día más importante en el mundo andino, se celebra por la ocurrencia del solsticio de invierno el 21 de junio: el día más corto del año. Para las culturas andinas significa el fin e inicio de un nuevo ciclo de vida de la Pachamama o madre tierra; y el inicio de un nuevo ciclo agrícola.

Según el calendario andino, que está basado en el ciclo de la luna, el año está compuesto de 13 meses. Cada mes consta de 28 días con cuatro semanas de siete días, que corresponden a las cuatro fases de la luna. Todos suman 364 días. El día que resta, respecto al calendario solar, es el “día suelto”.

Una fiesta andina

Es costumbre que, la noche del 20 de junio, las autoridades locales, representantes de instituciones y el pueblo, se concentren en el cerro de Huajsapata para el reconocimiento y entrega de símbolos de mando. El escenario del mágico ritual se adorna con la quema de fogatas y danzas. Los pacos, yatiris, achichala o sacerdotes andinos, reciben las ofrendas de las autoridades. Y se realiza la vigilia hasta el amanecer.

La madrugada del 21 de junio se da inicio a los festejos, con el saludo al Qhantati Ururi o lucero del amanecer. Prosigue la recepción del Machaqa Will’ca-Tata Inti o padre sol y la ch’alla, con los parabienes del año nuevo andino.

La ceremonia comienza con los primeros rayos del sol y la participación de varias agrupaciones que brindan el marco musical al insigne rito. El acto inicia con una serie de cultos. Entre ellos, el pago a la tierra. El paco, que dirige la ceremonia, arma una especie de altar con una diversidad de ofrendas que representan lo cotidiano en la vida de hombre andino.

Antes de incinerar las ofrendas y luego de haber solicitado la ventura de los apus, el paco invita a los participantes a tomar seis hojas de coca y sumergirlas en vino. A esto se le denomina q’intu. Cada q’intu es depositado luego en el altar. Este rito representa desechar todo lo antiguo y la petición de nuevos deseos. Los asistentes además oran pidiendo al dios Sol que este año sea de bonanza y de mucha armonía.

La madre tierra

El hombre del ande espera que la Pachamama le brinde sus mejores frutos, desde sus fértiles entrañas, en retribución a las ofrendas que le hace. La Pachamama es hasta hoy la deidad más importante de la cosmovisión indígena. El poblador de Puno, al igual que los pobladores de las regiones andinas, le ofrecen sacrificios como agradecimiento a su bondades.

La ofrenda de mayor valor en las comunidades campesinas de esta región es el sacrificio de una llama, escogida entre los más bellos ejemplares. La llama, antes de su sacrificio, es adornada con flores y cintas bordadas con motivos andinos. Se desarrolla un rito antes del sacrificio, en el que se pide a la llama que se lleve todas las súplicas terrenales y las entregue a la madre tierra, entre danzas y cantos.

La sangre del animal es regada en la Pachamama y su cuerpo es enterrado para saciar el hambre de la madre tierra, el padre sol y los apus.

Según esta creencia, la llama sacrificada es intermediaria entre los creyentes y las divinidades. Su alma se dirigirá de inmediato al cielo para reunirse con la llama ancestral, visible en la vía láctea, donde conseguirá las gracias encomendadas antes de su sacrificio. Esta práctica se realiza aún en algunas comunidades de la región y cada año cobra más jerarquía.

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