La máquina del tiempo

"en nuestro país, como en cualquier otro rincón del planeta, conviven el pasado y el presente; y que esa convivencia tiene un potencial futuro, si sabemos aprovechar lo mejor y deshacernos del lastre que representan muchas creencias y costumbres anacrónicas"

Trocha urbana

Siete mujeres y un varón obtuvieron su libertad el lunes, tras una decena de días que permanecieron retenidos por rondas campesinas de Chillia, localidad de Pataz, en La Libertad. Acusados de hechicería, habrían sido sometidas a torturas durante su cautiverio, según indagaciones de la Defensoría del Pueblo. Sacada de una máquina del tiempo, esta noticia coincidió en los medios de comunicación con otra que nos mostraba a la presidenta del Congreso, María del Carmen Alva, apoltronada en la época de la Colonia con un discurso sobre “indios y blancos” que – irónicamente – pretendía hablar de unión. Estos dos casos ejemplifican ciertas ataduras atávicas que nos impiden avanzar como país.

En inicio, no hay que perder de vista que tanto los ronderos como la presidenta del Congreso actúan bajo el amparo de la ley. Eso no quiere decir que se debiera prohibir lo que dice una o la existencia de los otros; pero, sí es evidente que necesitamos una dosis de presente en la mente de muchos peruanos, para poder acercarnos un poco más al futuro. Y no seguir atrapados en un ayer que representa abuso y barbarie. Idealizar el hispanismo puede resultar tan perjudicial como romantizar lo andino; menospreciar lo rural, tan perverso como denostar lo costeño o capitalino.

Ese mutuo ataque distrae de los objetivos comunes y genera un campo de acción muy amplio para los politiqueros; quienes viven de la polarización y las rivalidades ancestrales, obstaculizando cualquier alternativa de desarrollo. Ante ello, una dosis de presente implicaría, por ejemplo, una educación pluricultural e inclusiva que no dé cabida a descuidados discursos segregacionistas o creencias fantásticas que pretendan justificar la violación a derechos humanos.

En este tiempo del mes patrio y debemos recordar que, en nuestro país, como en cualquier otro rincón del planeta, conviven el pasado y el presente; y que esa convivencia tiene un potencial futuro, si sabemos aprovechar lo mejor y deshacernos del lastre que representan muchas creencias y costumbres anacrónicas.

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