Anécdotas históricas | Si Alfredo fue su nombre, lo llamaban Avelino a ese hombre

"En Texao, al general Cáceres lo trato de “Andrés Avelino”…para arriba y “Andrés Avelino”…para abajo y como algunos lectores de esta obra me han hecho la observación, venga la aclaración"

Historia
Andrés Avelino Cáceres
Foto: taytacacaceres.blogspot.com

La partida de bautizo del general Andrés A. Cáceres, hasta la fecha no ha sido hallada (1982). Para algunos escritores contemporáneos –por ejemplo, para Guillermo Thorndike en su serie de libros sobre la guerra con Chile el general Cáceres se llamó Andrés ALFREDO, sin embargo, mientras no se halle la partida de bautizo respectiva, el “Alfredo” no está definitivamente probado. Jorge Basadre, cuando menciona a Cáceres en su monumental Historia de la República del Perú, lo hace así: “Andrés A. Cáceres”. En Texao, al general Cáceres lo trato de “Andrés Avelino”…para arriba y “Andrés Avelino”…para abajo y como algunos lectores de esta obra me han hecho la observación, venga la aclaración. 

Las firmas de puño y letra que he podido observar del general Cáceres, dicen: “Andrés A. Cáceres”; pero innumerables documentos oficiales que Cáceres firmó o que le estaban dirigidos, lo nombraban como: “Andrés Avelino Cáceres”, nombre que él nunca rectificó. El historiador peruano Nelson Manrique, quien mejor ha estudiado las guerrillas andinas de Cáceres en la guerra con Chile y que, por tanto, es el que da cuenta de haber examinado el mayor número de documentos de la campaña de La Breña, nombra al general del disputado nombre, como Avelino. En los meses que vivió Cáceres en Arequipa, las ediciones de La Bolsa que lo mencionan, también lo llaman Avelino. Y, finalmente, el “Tayta Cáceres” fue conocido por sus paisanos, subordinados y contemporáneos como 

Andrés Avelino, si incluso una danza que hasta la fecha se baila en la sierra central del Perú en homenaje a Cáceres y sus hombres, se llama: “La Danza de los Avelinos”. Creo que, mientras no se halle el documento definitorio, debemos seguir nombrando de Avelino, al general Cáceres y, por último, el nombre que un hombre lleva es tan arbitrario que a la valía de Cáceres importa un pepino se le llame “Alfredo”, “Avelino” o “Ajiseco”, que le hubiera caído mejor por la fiereza que ponía en la arena de esta vida. 

(En las citas textuales que se hacen en esta obra se respeta la ortografía de sus originales) 

Juan Guillermo Carpio Muñoz 

Texao. Arequipa y Mostajo. La Historia de un Pueblo y un Hombre 

Tomo III 

Págs. 22 – 23 

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