Historias de Arequipa: una turista celestial

"No he podido establecer, desde cuándo se entroniza a la Virgen de Chapi, pero, eso sí, les puedo afirmar que en la segunda mitad del siglo XIX ya se la veneraba en este apartado lugar que era descanso de arrieros en viaje a Moquegua"

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En todos nuestros pagos de la América andina, los españoles divulgaron el culto a la Virgen de la Candelaria. Generalmente agrega a su nombre, a manera de apellido, el del lugar en que se la venera. Así y, así tenemos: la Virgen Candelaria de Cayma, Chapi, Chiquinquirá, Copacabana, Andacollo o Luján. Casi en todos los casos, se cuenta de ellas una misma leyenda: En remotos tiempos del Señor, con gran contento algunas gentes transportaban una imagen de la Virgen por enormes distancias, un día, después de descansar lo necesario, los devotos decidieron proseguir viaje con su preciosa carga, pero, sucedió lo inesperado, fueron a cargar la imagen de la Virgen y ésta pesaba tanto que no pudieron moverla…y desde ahí la Virgen y su voluntad se han cumplido.

No he podido establecer, desde cuándo se entroniza a la Virgen de Chapi, pero, eso sí, les puedo afirmar que en la segunda mitad del siglo XIX ya se la veneraba en este apartado lugar que era descanso de arrieros en viaje a Moquegua. De la Virgen de Chapi, también se cuenta la leyenda que empieza esta anécdota y, por tanto, ella está allí, porque ese fue su deseo. Luego de muchos años de residencia en Chapi, sin más compañía que cerros, piedras y el Niñito Cimarrón de sus brazos, parece que la Virgen quiso darse un paseo. Y, dada la naturaleza de su persona, escogió como destino el lugar más parecido al cielo: Arequipa (como de todo hay en la viña del Señor, si usted quiere, diga que vino al infierno, pues la vida de un pueblo entreteje cielo e infierno).

Para que no se crea que el viaje de la Mamita me lué inventau, póngase los espejuelos y lean: “La fiesta de Nuestra Señora de Chapi, se ha celebrado ayer en el templo de la 3ª. Orden, con bastante solemnidad, al cabo de algunos años, merced a la piedad de algunos pocos devotos pobres. / La imagen de la Virgen, que fue traída hace tiempo del santuario de Chapi, estuvo colocada en grandioso trono rodeada de flores y luces. / La misa fue solemne y concurrió a ella, para darle más pompa, una banda de música militar”. (La Bolsa. Viernes 14 de febrero de 1890. Página 2).

No he podido encontrar las fechas de llegada y de partida de esta celestial turista. Por lo que usted ha leído, antes se festejaba en febrero como toda virgen candelaria. Anoten este detalle por lo que les contaré sobre la década inicial del siglo XX en que se cambió su fiesta al 1º de mayo.

(En las citas textuales de esta obra se respeta la ortografía de los originales)

Juan Guillermo Carpio Muñoz
Texao. Arequipa y Mostajo. La Historia de un Pueblo y un Hombre
Tomo III. Pág. 153

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