Cambiar de una vez por todas y para siempre: un álbum mítico de Love

“Forever Changes”, haciendo honor al título, mantiene una vigencia realmente inquietante. Ello quizá se deba, entre otras cosas, a que no es un álbum celebratorio del hippismo y del flower power sino una mirada sombría a una ciudad que empieza a desmoronarse

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Refugiado en su casa de las colinas de Hollywood, contemplando Los Ángeles desde allí arriba (¿Por qué las chimeneas tienen esa especie de balcones alrededor? preguntó Lenina), paranoico y desgraciado, Arthur Lee al frente de la banda Love, tuvo el presentimiento de que ya no le quedaba mucho tiempo, así que se lanzó a componer su testamento, la obra que lo justificaría frente al mundo: “Forever Changes”.

“Forever Changes” es una obra maestra absoluta que no conoció el éxito en su tiempo. Arthur Lee es un genio que fue rápidamente desechado por el público americano que lo veneró en los sesenta y lo olvidó en los setenta. Mirando melancólicamente hacia atrás, ubicándonos en aquel mágico verano del amor, en ese año 1967 que tantas explosiones musicales conoció, resulta paradójico que los discos emblemáticos de aquel tiempo (el debut de los Doors, Disraeli Gears, Are You Experienced?, el mismísimo Sgt. Peppers y un largo etc.), resulten hoy álbumes bellos pero anclados en ese fulgurante pasado. Perfectos soundtracks para rememoraciones de ácido y juventud.

En cambio, “Forever Changes”, haciendo honor al título, mantiene una vigencia realmente inquietante. Ello quizá se deba, entre otras cosas, a que no es un álbum celebratorio del hippismo y del flower power sino una mirada sombría a una ciudad que empieza a desmoronarse. Esa ciudad es Los Ángeles y ese desmoronamiento se confunde con los conflictos sociales de aquel tiempo: Guerra de Vietnam, huelgas de trabajadores, marchas por los derechos civiles… Y por encima de todo ello, la voz íntima y personal de “Po” Lee se alza para hablarnos más quedo y directo de su niñez, sus temores, sus sueños, sus visiones, sus pesadillas.

Cuando el álbum fue lanzado, Love era ya una banda veterana en el medio. Arthur Lee tenía que lograr la declaración definitiva. El mundo se venía abajo, la propia ciudad de Los Ángeles amenazaba con implosionar, aquel mundo feliz que la contracultura hippie plasmó sobre las aceras y los parques, empezaba a desdibujarse dejando como única huella una mancha negruzca y atroz… Y así todos los días:

Repetitious

Waiting on the sun

Down on Go-stop Boulevard it

Caminar por Sunset Strip una mañana de verano puede ser una experiencia dulce. Pero también puede ser un vía crucis, sobre todo si provienes de los barrios más pobres de Memphis. Y si eres visiblemente afroamericano, en el color de tu piel y en la forma de tu corazón. “Forever Changes” también nos habla de ese desplazamiento, de esa soledad en la alegre y bulliciosa ciudad del pecado. Su luz y su oscuridad es la luz y la oscuridad de las propias calles que reciben el reflejo del sol de los grandes edificios. Ciudad de sueños, de fantasías y de ilusiones perdidas, ningún álbum cantó tan bellamente sus sombras como “Forever Changes” (love).

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