Hace 20 años: Guerra en el Municipio de Arequipa y un desgobierno prematuro

Los diarios enfrentamientos entre el alcalde y su teniente alcalde por menos de un “quítame estas pajas”, están llevando a la administración municipal a inéditos niveles de desaprobación en la opinión pública. Dado el nivel de debate, todo parece indicar que los alumnos de la escuelita municipal, requieren una severa reprimenda de algún maestro Jirafales.

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Todo comenzó cuando la sala de regidores fue convertida en Oficina de Prensa. El “invitado”, Pablo Blanco, que es nada menos que el teniente alcalde de Arequipa, disparó el primer puyazo contra un Yamel Romero todavía ofuscado por los ajetreos de la toma del cargo.

Los regidores no tardaron en demostrar su escasa cohesión e incluso su ineptitud para un manejo técnico y político del municipio provincial. La oposición, en consonancia con la mayoría, se sumó rápidamente al juego intercambiando acusaciones de “figuretismo” con el propio burgomaestre.

Inmediatamente después, vino la disputa por las presidencias de las comisiones. Sin rubor alguno, cada cual exigió su cuota de poder, según la cuota que en contante o sonante (publicidad u otros intangibles), había aportado para la campaña. La oposición no tuvo ninguna vela en este entierro de las buenas maneras. Pablo Blanco y Percy del Carpio fueron los afortunados que obtuvieron las siempre apetecibles comisiones de Infraestructura y Transporte, respectivamente.

La siguiente escena en el libreto fue la inexplicable intervención del amigo y pariente del alcalde, Jafet Romero, quien no habría tenido mayor dificultad en ganarse la animadversión de la mayoría de regidores y de buena parte de los empleados municipales. Nombrado como Director de Servicios Comunales, él y el burgomaestre hicieron caso omiso de las acusaciones de nepotismo y se abocaron a reclutar nuevos empleados municipales. Inmensas colas de desempleados, entre compañeros apristas y otros allegados colmaban las instalaciones del municipio de Arequipa, así como los ánimos de los regidores, especialmente los de oposición.

La indomable dirigencia del sindicato de trabajadores puso lo suyo. El fuego cruzado de denuncias ya se había iniciado antes del viaje a Europa de Yamel Romero que ha erizado los ánimos de la ciudadanía.

Como si fuera poco, el cuerpo de regidores logró unanimidad para una sola cosa: elevar el monto de sus dietas. Consecuentemente, el sueldo del alcalde subió por encima del 300%, estratégicamente aprobado en ausencia de éste. Peroo eso no logró disminuir las altas temperaturas de la opinión pública.

Vuelto de su gira europea, el alcalde ha descargado toda su furia sobre Blanco quien en su ausencia convocó a la prensa para denunciar que no lo dejaban ingresar al despacho del alcalde. Ahora el alcalde amenaza a su teniente alcalde con denuncias penales por delitos inexistentes. Mientras, una regidora de oposición pregunta como en los chistes, “de qué se trata para oponerme”.

Si en nuestra Arequipa se hicieran sondeos de popularidad, los resultados no serian halagüeños para los protagonistas de estas riñas banales. Y quizás ya se estén jugando les descuentos del tiempo límite para reordenar las cosas e iniciar un trabajo serio.

Publicado en Semanario El Búho No. 91 – 11 de abril de 2003.

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  • Semanario El Búho

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