Valparaíso, belleza y clamor en poesía

"el Puerto Mayor de la geografía poética universal” (…) el recuerdo de un tiempo eternamente actual: la hora de Valparaíso, entre incendios y terremotos. La hora de durar y ser fiel al pasado.”

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Los poetas Ramón Lizana y Jean Jaques Pierre-Paul, chileno uno y haitiano el otro, han compilado una selección de poemas dedicados a Valparaíso, el histórico, romántico y emblemático puerto ubicado a pocos kilómetros al sur de Santiago de Chile. 20 poetas, unos 47 poemas y reproducciones de pinturas del acuarelista Fernando Concha Farías componen este volumen en el que se le da voz a aquella ciudad que, sigue siendo, una de las puertas más importantes del país austral.

Sin embargo, la antología titulada Desde Valparaíso veo el sol (Bohío ediciones y Viajero ediciones, 2023) no es precisamente una manera de mostrar la belleza de la ciudad, sino más bien, un llamado de atención. Un clamor, de una ciudad a través de la poesía que se le ha dedicado o ha inspirado. Pues, según Lizana, la ciudad parece atravesar un momento de abandono. Descuido por parte de autoridades e instituciones gubernamentales que le ha quitado gran parte de su encanto.

Considerada como la tercera ciudad más poblada del Chile, es sede de importantes instituciones. Están el propio Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio. Cuenta con numerosos museos y la biblioteca más antigua del país. Es también famosa por ser residencia del poeta Pablo Neruda, tener el conjunto de viviendas con murales artísticos más vistoso de la región. Y porque su centro histórico es considerado como patrimonio cultural de la humanidad por UNESCO desde el año 2003.

La selección poética sobre Valparaíso, explicó Ramón Lizana en un emotivo acto poético en la ciudad fronteriza peruana de Tacna durante un encuentro de autores chilenos y peruanos, reúne voces que visibilizan una ciudad que atraviesa un momento difícil, asediada por la inseguridad ciudadana y el descuido de su zona monumental. Si bien esta situación parece ser común denominador de varias ciudades del continente, la preocupación se hace más evidente tratándose de un lugar donde históricamente se ha respirado arte, libre pensamiento, literatura. Además de tratarse de un lugar geográficamente privilegiado para el comercio y el disfrute de una espectacular vista del paisaje costero.

El libro se abre con una prosa de Alfonso Calderón (1930 – 2009), premio nacional de literatura de 1998 apropósito de cumplirse 450 años de su fundación, en la que sus primeras y últimas líneas resumen el sentido de este libro emotivo: “Posiblemente habrá de seguir viendo Valparaíso, en la memoria colectiva. Aquel “Pancho” de los marineros y de los soñadores. O tal vez el fantasma de sí mismo que adivinan Javier Edwards Bello. Y, por supuesto, “el Puerto Mayor de la geografía poética universal” (…) el recuerdo de un tiempo eternamente actual: la hora de Valparaíso, entre incendios y terremotos. La hora de durar y ser fiel al pasado.”

A lo largo de los poemas seleccionados, se va descubriendo una ciudad vibrante y valiente. Pero al mismo tiempo en permanente peligro, no del desastre sino de la agonía. El poema de Patricio Manns, que tanto amó a Valparaíso y ahí murió el 2021, dice: “Fue tan verdad el tiempo de sus manos, Valparaíso / y tan susurro su voz / tan precario el abrigo de su vientre, Valparaíso / tan corta su sed, tan severo su pan / tan incierto su olor / tan impotentes sus anclas al zarpar, Valparaíso”.

Y es que se hace difícil, en esta antología, quedarse con la magia, la belleza, la luminosidad del puerto, la amplia bahía que pareciera abrazar a las naves que llegan a toda hora y desde todo el mundo. Hay un aire en sus zigzagueantes calles angostas que trepan a los cerros laberínticos que es imposible no sentirse abrumado por tanto pasado. La poeta Teresa Calderón tiene un emotivo poema en el que conversa con su padre: “—Papá ¿es cierto todo esto? / Camina por el cementerio de Valparaíso / donde descansan los antepasados / que vinieron de Sicilia y se quedaron / en el puerto más nostálgico del mundo”. Así, en Valparaíso como en la poesía, no se puede uno resumir del exceso de pasado. O de la bruma que se disipa mientras el sol trepa hacia el cenit.

Valparaíso carga en su historia una mezcla de belleza y tragedia. Rosa Alcayaga Toro recrea dramáticamente en su poesía una de las calamidades del puerto, los incendios: “En el acantilado / De los recuerdos / En ese montón de cenizas / Como antesala del infierno / Una a una / Desaparecen / Tres mil casas en Valparaíso.” Mientras que en el otro extremo de las emociones se ubica la poeta Mónica Mares. “¡Ah, cómo es de bello ser mujer del puerto!” Así se presenta este rincón sudamericano en las páginas de esta antología poética. Como debe ser el espíritu de tantas ciudades levantadas sobre la maravilla de la naturaleza y hechas a sangre, dolor y esperanza hasta nuestros días.

Y es, precisamente, la esperanza la que envuelve a través de la poesía seleccionada por Lizana y Pierre-Paul al puerto de Valparaíso. Sus poetas han sabido decirlo. El propio Ramón Lizana recoge las palabras de una anciana habitante de la ciudad, con quien conversa en sus calles sobre ese pasado infinito. Ella le dice: “Quiero vivir y morar acá mismo, recordando lo vivido / hasta morir esperanzada, mirando la Bahía de Valparaíso”. Y de versos de esperanza sabe la notable Elvira Hernández, la que sabe también de la naturaleza de los pájaros. Y dice: “No hay que echarse a morir // Hay que echarse a vivir serenamente”.

En la antología Desde Valparaíso veo el sol, también se asoman, además de los ya mencionados, Luis Correa – Díaz, Natasha Valdés, Carlos Smiths. María Cecilia Nahuelquin, Alejandro Concha, Rodrigo Verdugo, Antonio Watterson, Emilio Barraza, Isabel Ribero, Juan Cameron, Luisa Aedo Ambrosetti y Osvaldo Rodríguez. Todos de larga trayectoria y presencia importante en la literatura chilena y latinoamericana. No hacen más que reivindicar la alta calidad de la poesía de donde Gabriela Mistral, Pablo Neruda, Oscar Hann, Violeta y Nicanor Parra. Raúl Zurita y una larga lista de nombres vienen a hacernos más felices.

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Autor

  • Alfredo Herrera Flores

    Alfredo Herrera Flores (Puno, 1965) es poeta, escritor y periodista. Obtuvo el Premio Copé de Oro de la VII Bienal de Poesía (1995) y fue finalista del premio internacional de poesía “Pilar Fernández Labrador”, de Sevilla, España (2016). En 2020 ganó el Concurso de Novela Corta "Julio Ramón Ribeyro" del BCRP y actualmente es director de la Biblioteca Regional Mario Vargas Llosa de Arequipa

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