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La canción de las hojas

El autor, fallecido en junio de 1968, es considerado por la crítica como precursor de la actual poesía loncca. En el prólogo, Tito Cáceres Cuadros señala que "es un poemario que nos reencuentra con un poeta que, entre el romanticismo de su inspiración, el modernismo de no pocas figuras literarias y el afán arequipeñista de amar su entorno… nos acerca a la exaltación de valores y la voluntad del artista de ser siempre él, amando las circunstancias, compartir las amarguras, protestar por los males e injusticias que lo definen mejor o igual que a otros de su época".

Con esta obra póstuma, los versos de González vuelven a la luz, rescatando esa herencia romántica pero con inquietud social, siempre con una fina sátira.

González Muñoz, además de escritor, fue profesor de diversos colegios y cultivó también el arte de la pintura. La canción de las hojas. Guillermo González Muñoz – Editorial Arequipa 2009, 104 pág.


Danza finita

En Soliloquio de las hojas (2003), Stanley Vega exploró las posibilidades semánticas de la poesía. La materia del papel fue espacio y laberinto de aquella lúdica performance verbal. Como miembro de las nuevas tendencias postmodernas de la poesía, aquella heredera de Góngora, Mallarmé, Paz y Eielson, se enfrentó al silencio de la palabra y al vacío de la existencia.

Ahora nos entrega Danza finita, poesía minimalista, escéptica (aquí encontramos a E. M. Cioran y a Thomas Bernhard cargando una mochila), donde aparentemente no hay ninguna esperanza para el hombre. Así como Orfeo volteó la mirada al salir del Infierno y por ello perdió a Eurídice, así hemos perdido hoy el significado de las palabras, su sentido, su poder, su magia, su amor.

Pero es justamente allí donde radica la divina humildad de la poesía; en ese "inútil" amor, en esa "vana" fe, de unos cuantos posesos que, como Stanley, nos entregan sin esperar nada. Escribir poesía es la única utopía que nos queda, para no dejar de ser humanos, para no volver a Auswitch, para no volver a perder a Eurídice en aquel silencio inerte.

Danza finita es ese último viaje que hacemos cuando ya han cerrado todos los bares, cuando ya se ha bebido de todo y las gentes pasan como fantasmas a la luz del día. Sólo el corazón, entonces, sigue bailando. Y esta es la finita danza (Miguel Ildefonso). Danza finita - Stanley Vega. Lima: Hipocampo Editores, 2009, 52 pág.