Entrevista

"Chile tiene una política agresiva contra el Perú"

Tambores de guerra han vuelto a sonar por los problemas con Chile. Poniendo paños fríos, y ayudándonos a reflexionar con ayuda de la memoria histórica, conversamos con Eusebio Quiroz Paz Soldán sobre este escenario, recurrente en los últimos años.

Reflexivo. El historiador Eusebio Quiroz Paz Soldán, pide "ponerse a pensar".

Lo del reciente espionaje ha expuesto, nuevamente, el tema de la disputa con Chile. ¿Desde cuándo data esto?

Desde la época de la guerra. Recordemos que hasta 1883 no teníamos fronteras con ellos, hasta que Chile tomó y nos quitó Tarapacá. Esta es una rivalidad también alimentada por imaginarios de ambos lados, por ejemplo: Arica separada de Tacna, el Huáscar en Concepción, etc. Hay una imaginación popular que alimenta esa rivalidad.

Hablando de imaginarios ¿qué piensa de esta unidad nacional en torno a una percepción antichilena, de esa creencia que el vecino sureño nos atacará en cualquier momento?

Pensando objetivamente, no podemos negar que Chile tiene una política de Estado agresiva contra el Perú. Es más, permanentemente ha demostrado una gran falta de fraternidad como venderle armas al Ecuador cuando nos enfrentábamos a ellos. Ahora, eso no significa plantear una hipótesis de guerra, sino reconocer que esa política de Estado de los chilenos nos conduce a una posición militarista que explica esa alianza que tienen ellos con países como Brasil y Argentina, que rodean al Perú. Frente a eso, el Perú va de tumbo en tumbo en su política externa. La actual demanda de la Haya demuestra que por más de 50 años nos hemos hecho los tontos, mientras Chile estaba usufructuando nuestro mar. Hay inepcia de nuestras autoridades diplomáticas porque no se reclama a tiempo.

Ese imaginario también ha incentivado la presencia del militarismo en el país.

Sí. El militarismo no ha sido favorable para el país porque de su papel de defensa pasó a jugar el rol de deliberador político, en la que hemos cometido errores garrafales hasta ahora último, sino recordemos lo de Montesinos. Eso nos lleva a la exigencia de elevar el nivel profesional de las FF.AA. y de combatir la corrupción en ese sector.

En toda esta historia, ¿cuál ha sido la conducta de Arequipa?

Durante la guerra, el ejército chileno decidió invadir Arequipa cuando ya se firmó la paz. Lo hizo porque pensaban que iban a mantener una línea de comunicación con Mollendo y Puno. Es decir, a Arequipa la invadieron siete días después de firmado el Tratado de Ancón. Es totalmente falso que los arequipeños no luchamos en esa guerra, todo lo contrario, lo hicimos desde el primer día. Hubo soldados y oficiales arequipeños en Arica, Tarapacá, etc. Cuando Arequipa fue invadida, lo hicieron 4000 soldados chilenos, mientras que el "Ejército del Sur" era sólo de nombre.

Al igual que ahora, pues se señala que actualmente la superioridad del ejército chileno frente al nuestro también es desproporcional.

Puede ser. Recordemos que ese ejército se mantiene por la inversión cuprífera. Parece que ellos siguen el lema romano de "Si quieres la paz, prepárate par la guerra"; sin embargo, ese lema es muy costoso y a la larga no nos lleva a nada.

Históricamente, las guerras son inevitables?

No lo creo. Por mi propia ideología católica creo en la paz, en el diálogo.

Y qué piensa acerca de los que señalan que las escaseces naturales del presente siglo motivarán otras guerras?

Creo que hay que prepararnos frente a esos nuevos escenarios para no terminar peleando no sólo con nuestros vecinos sino con todo el mundo. Pienso que hay que trabajar uniones profundas con Brasil, por ejemplo, además de atender las demandas de los pueblos del interior del país.

Eso nos lleva a la conclusión que la guerra más inmediata es contra la pobreza, desigualdad; es decir, los problemas estructurales del país.

Efectivamente. Pero eso no sólo debe ser tarea del gobierno nacional sino de todas sus instancias como los gobiernos regionales, y además eso requiere de una opinión consensuada de la gente de largo plazo, cosa que, lamentablemente, no existe. (Entrevista: José Luis Vargas G.)