eCONOMÍA

La situación del agro en la región

Sin condiciones para despegar

La agricultura es la segunda fuente de empleo después del comercio, en la región; pero su fuerza exportadora aún sigue estancada. Existen muchas condiciones aún por cumplir para lograr este objetivo, mientras que la crisis financiera internacional se encargó de contener las escasas iniciativas que comenzaba a ver la luz hasta el año pasado. Las esperanzas están puestas en Majes.

Agricultura. Falta de asociatividad limita posibilidades de exportación y crecimiento.

Existen factores internacionales a tener en cuenta para planificar un futuro agroexportador en la región, como refiere el ex ministro de Agricultura y asesor regional, Carlos Leyton Muñoz. Además de la crisis financiera internacional y la desaceleración del crecimiento, la liberalización del comercio internacional y el desarrollo tecnológico, sobre todo de biotecnologías.

Del mismo modo, las condiciones ambientales deben tomarse en cuenta. El calentamiento global, la crisis del agua y energética y el desarrollo de biocombustibles son cada vez más importantes en un contexto internacional cada vez más interesado en los temas ambientalistas, refiere el especialista.

En el país

La agricultura de exportación o intensiva es desarrollada por medianos propietarios y empresas agroindustriales, principalmente ubicados en la costa. Es la única con visión empresarial, que viene asumiendo retos tecnológicos y que responde por la exportación sectorial. Su principal requerimiento es apoyo para consolidar su acceso a mercados externos (apertura comercial, protocolos de sanidad, inocuidad, otros). Los principales productos de agroexportación son el espárrago, alcachofa, palta, pimiento páprika y el olivo.

Otro tipo de agricultura que se desarrolla en el país es la extensiva o tradicional. La mayor parte está constituida por pequeñas propiedades de los "herederos" de la reforma agraria. Este es el sector más importante de la agricultura peruana, pero se encuentra en extremo fragmentada. "Requiere mejorar su productividad resolviendo entre otros, la organización de los productores, la comercialización, la provisión de servicios como información, investigación y transferencia tecnológica", indica Leyton.

Pero, la más preocupante es la agricultura de subsistencia. Es de extrema pobreza y se ubica en tierras altas de la sierra y zonas de la selva peruana, ocupadas por comunidades y minifundistas. Comprende en su mayoría a unidades agrarias menores de 0,5 hectáreas, dedicadas a la producción de cultivos andinos y nativos, básicamente para autoconsumo. "Requiere programas de lucha contra la pobreza y con enfoque multisectorial de desarrollo productivo rural y de seguridad alimentaria", sostiene el ex ministro.

En la región

Arequipa tiene el 2,1 por ciento del total de superficie agrícola del país. Si se trata de área de riego, nuestra región representa el 6,5 por ciento del total nacional. Como en el resto del país, la agricultura que se desarrolla más es la extensiva.

En el proyecto de irrigación Majes, el más ambicioso de la región, se ha privilegiado la siembra de forraje, lo que ha potenciado la actividad lechera de la región; pero ha debilitado las posibilidades agroexportadoras. Recién en los últimos dos años, la superficie agrícola destinada al cultivo de productos de agroexportación en Majes subió a 20 por ciento. Pero la crisis financiera internacional puso el freno en los últimos meses.

De otro lado, la escasa agroexportación ha estado marcada por la falta de valor agregado en los productos, lo que disminuye los márgenes de ganancia. Es así que la exportación de productos no tradicionales (con valor agregado) ha sido baja en los últimos años.

Condiciones

Según Carlos Leyton, para lograr un despegue de la agricultura, tanto en la región como en el país es necesario cumplir ciertas condiciones. Una de ellas es que el tamaño de la propiedad permita la rentabilidad de la producción; la otra, que se fomente el desarrollo tecnológico.

Además, sostiene, por parte del gobierno deben resolverse los problemas legales de titulación así como cumplirse con el ordenamiento territorial en campo y ciudad. De otro lado, es importante mejorar la relación mercado-producto, para evitar los monopolios de compradores que imponen precios, por lo general injustos.

Finalmente, el especialista afirma que se debe comenzar a considerar el agua como un factor económico en la producción agrícola y generar una nueva organización económico-productiva en el campo. Hay mucho por andar.