PATAS PA´RRIBA

POLÍTICA - FICCIÓN

AMARU IZQUIERDO


Cumbre papa pan

Mientras Honduras se desangraba en la cadena Telesur y vivía momentos de prosperidad y armonía en CNN. Mientras militares chilenos sobrevolaban el territorio nacional en su aerolínea de bandera y el Premio Nobel de la Paz enviaba 30 mil soldados más a Afganistán. Mientras en el Sur andino estallaban protestas en contra de proyectos mineros e hídricos y la lista de viajeros invitados por la Universidad Alas Peruanas seguía creciendo. Mientras todo esto y mucho más pasaba, el presidente Alan García se dio un tiempo para viajar al Vaticano en busca de paz espiritual.

El Papa Benedicto XVI, apenas enterado de que el mandatario peruano llegaría a sus dominios, le hizo saber que "sería un placer concederle una audiencia, no en la salita del SIN, pero tampoco en la sala oval de la Casa Blanca". Tanta amabilidad se debía a que el Pontífice se había enterado que Alan García recibió 2 millones 700 mil nuevos soles por parte del austero Estado peruano, y en su santífica inocencia, creyó que venía a traer una colaboración para la Iglesia Católica, siempre tan misionera.

Pero a lo que viajó el cargador de andas, fue a pedirle al Papa que sea el padrino de Primera Comunión de Federico, la prueba viviente de que el Jefe de Estado no está a favor del uso de la píldora del día siguiente, y que, además, es un convicto y confeso practicante de la doctrina anti condón de un Papa, cuyo rostro refleja su absoluta castidad.

Pese a la frustración, Benedicto XVI accedió al pedido del presidente peruano, ya que éste en una jugada diplomática maestra, le recordó el sueldazo de Juan Luis Cipriani y de cuanto cura hay en el país, y le prometió que solo se defendería de Chile, si en éste país se aprueba la ley de unión civil entre personas del mismo sexo. Pero lo que sin duda terminó de convencer al líder espiritual, fue el ofrecimiento de que si decidía visitar al Perú, tendría allí a su disposición: un papamóvil de última generación, un papadepa último modelo, y abundante papapán. Lo que olvidó mencionarle García, es que aquí encontraría también muchos papanatas.