Artes & Letras

Poesía

Los poetas del Festival. El III Festival del libro tiene entre sus principales atractivos la llegada de renombrados poetas, tanto nacionales como extranjeros. Rodolfo Hinostroza, Carlos Germán Belli, Antonio Cisneros, Raúl Zurita, José Kozer, entre otros grandes de las letras sudamericanas, estarán en la ciudad blanca, algunos de ellos visitando locales nocturnos siempre aptos para compartir poesía. Están advertidos.

 

 

 

Tercer Movimiento

(Antonio Cisneros)

Para hacer el amor

debe evitarse un sol muy fuerte sobre los ojos de la muchacha,

tampoco es buena la sombra si el lomo del amante se achicharra

para hacer el amor.

Los pastos húmedos son mejores que los pastos amarillos

pero la arena gruesa es mejor todavia.

Ni junto a las colinas porque el suelo es rocoso ni cerca de las aguas.

Poco reino es la cama para este buen amor.

Limpios los cuerpos han de ser como una gran pradera:

que ningún valle o monte quede oculto y los amantes podrán holgarse

en todos sus caminos.

La oscuridad no guarda el buen amor.

El cielo debe ser azul y amable, limpio y redondo como un techo

y entonces la muchacha no verá el Dedo de Dios. Los cuerpos discretos

pero nunca en reposo,

los pulmones abiertos,

las frases cortas.

Es difícil hacer el amor pero se aprende.

 

Adolescente que despierta

(Rodolfo Hinostroza)

Una deliberación del ala y la tormenta es lo que cae cuando

la agria balandronada de los sueños se pega al paladar

y el muchacho despierta en la mañana

penetrando el espejo con un grito. La estridencia que acecha

en la materia de los violoncellos, el enemigo bosque

turgente como una curva embreada, someten bruscamente

su furor y su régimen.

Y el muchacho despierta en el silencio

tatuado por el vuelo de un mosquito

y el terror se evapora con el sol

que empuja levemente al aire perezoso.

No ha crujido la rama ni se ha partido el

trueno

y el burro blanco rumia bajo el sol de noviembre. No habrá noche

esta vez,

ni el sol tirará de sus redes llevándose este suave calor a las

sentinas…

 

El verdor de la madrugada

(Raúl Zurita)

Irredentos Chile entero lloraba los amarillos pastos que se iban perdiendo

en plena noche sin luz con todas estas llanuras clamando los nuevos

pastos de la madrugada

I. Y qué si redimidos nosotros fuésemos los pastos de la madrugada

II. Y qué si nos viésemos a nosotros mismos amaneciendo sobre

el valle

III. Y qué si de luz. la madrugada reviviera los muertos valles de Chile

Porque alborados de luz podrían hacerse los pastos sobre Chile y los

muertos amanecerían entonces riendo por estas llanuras de madrugada

iluminados cantándose la renacida

IV. Todos podrán saber así porque ríe la madrugada

V. Y qué si Chile entero amaneciese resucitado con sus muertos

VI. Todos podrían saber entonces si amaneció el nuevo día sobre

Chile

Porque amanecidos nosotros llegaríamos a ser el despertar que ríe sobre

Chile y los pastos la resucitada final de estos muertos al alba relumbrosos

de luz detrás de los Andes despuntando ellos como un verdor la madrugada.

 

Legado (José Kozer)

Dile

a las niñas una u otra o vayan a posar un pie en la

habitación.

Entre, el notario.

Dé fe: tiene permiso para escriturar con palabras al

pie de la letra o tergiversarlas.

Mi asunto es otro.

Cuestión de reyes o cítaras y el mar que arroja

tumultuosos buhoneros porteadores

descalzos ocupación

y mercancías.

Palabras: han de registrar todo objeto en su tamaño

y confinamiento.

Si prestan un servicio

o si son alegría en el ojo vivo de las concubinas

me es ajeno.

Esto, he dicho.

En los vientos del sábado y propietario de unas tijeras

podadoras supe allanar los reinos de

la incandescencia

y permutar

el pedregal en utopía y las formaciones en la roca

calcárea por el afán indomitable de

la transmigración…