Informe

A nueve años de ser Patrimonio Cultural de la Humanidad

Destrucción ciudadana

La declaratoria de Arequipa como Patrimonio Cultural de la Humanidad el 2 de diciembre de 2000, contribuyó a incrementar el flujo de visitas a la región, convirtiendo al centro histórico en el segundo atractivo turístico más importante, después del cañón del Colca. También animó a la cooperación internacional para la recuperación de los monumentos afectados por el sismo de 2001. Quienes no parecen valorar este hecho, son los propios habitantes de la ciudad.

San Lázaro. Afectado por irracionales actos de adolescentes.

Los terremotos han delineado el rostro de la ciudad, pero son los habitantes quienes lo han ido deformando. De 1967 a 2005 se han perdido 400 casonas, según indica el arquitecto especialista en restauración, William Palomino. La muestra más evidente de esta destrucción son las casonas que han sido convertidas en centros comerciales. Su valor arquitectónico e histórico no pesa nada al momento de traerlas abajo.

En el centro están registrados 80 mercadillos formales. Y aunque desde el año 2001 se prohibió la instalación de este tipo de comercio, se han seguido instalando. Los alrededores del mercado San Camilo son la evidencia de ello. Esta es la zona más maltratada del centro histórico y la que ha merecido una fuerte observación por parte de la Unesco, organismo de la Onu (Organización de las Naciones Unidas) que otorgó el título de Patrimonio. El plan integral para su recuperación está pendiente.

Según Palomino, el centro ha ido perdiendo su uso primigenio, es decir la vivienda, debido a que los propietarios no tienen recursos para recuperar sus viviendas. Para evitarlo, sugiere normas que fijen subvenciones para que estas personas no se deshagan de sus casonas. El costo de recuperarlas es alto, pues si un metro cuadrado de construcción nueva cuesta un promedio de 300 dólares, restaurarlo cuesta el doble.

No es todo, las callejuelas del tradicional barrio de San Lázaro parecen pedir auxilio desesperadamente. Litros de sprays sobre sus muros arruinan la blancura del sillar, en irracionales pintas hechas por jóvenes rebeldes. Ignoran el daño a la piedra volcánica, pues no puede ser pintada para cubrir los grafitis, sólo queda lijarla, con lo que se debilitan más.

Datos

  • El centro histórico abarca 144 hectáreas, incluyendo el área de amortiguamiento son 445.

  • En esta zona se ha contado unas 700 edificaciones de valor.

  • 500 son monumentos declarados como tales.

  • El centro histórico abarca desde la Av. Salaverry hasta la calle Ayacucho; y desde la calle Colón al Fogollón o caída de agua después del río Chili.

A esto se suman la destructora costumbre de miccionar en las calles que tienen cientos de parroquianos que circulan por calles céntricas, como San Francisco.

Lo rescatado

En estos 9 años, sin embargo, sí se ha podido recuperar monumentos en la zona cercana a la plaza de Armas. Destacan las obras de cableado subterráneo y drenaje en las calles San Francisco, Santa Catalina, Álvarez Thomas, La Merced, Consuelo y Palacio Viejo. Asimismo la recuperación de la calle Mercaderes para uso exclusivo del peatón.

El arquitecto Luis Maldonado, ex coordinador del convenio entre el municipio provincial y la agencia de cooperación española (AECI), destaca la recuperación de las pocas zonas de vivienda que quedan en el Centro Histórico, como el barrio del Solar o los tambos de Bronce, La Cabezona y San Lázaro. Además de la construcción o adecuación de nuevos escenarios culturales: el cine auditorio del Municipio Provincial o la Tercera Orden Franciscana y de plazas como San Antonio (Miraflores) y San Francisco. Entre el apoyo internacional y la iniciativa privada, se han recuperado casonas y barrios tradicionales, con un total de 70 proyectos.

Lo que falta

Maldonado recuerda que tras la ansiada declaratoria se hizo un plan maestro para mejorar las condiciones del centro histórico, que incluía 13 programas. Lo que aún falta aplicar es la mejora en el transporte. Si bien ya se anunció un nuevo sistema que eliminará las combis, aún persiste el problema con los casi 25 mil ticos que literalmente invaden el centro. Este tema también fue observado por la UNESCO.

A esto se suma la tarea de reforzar el control sobre aquellos depredadores del Patrimonio, pero aún falta entidades más vigilantes y sanciones más drásticas. Lo que el Instituto Nacional de Cultura o la Gerencia del Centro Histórico puedan hacer no es suficiente. (Milagros Tairó)

 

La Campiña

Esa fusión campo-ciudad, tan próxima en Arequipa, admiró a la comisión de la Unesco que hizo la declaración de Patrimonio. Pero una vez más, no se entiende el valor de esos terrenos agrícolas. Entre las recomendaciones que hizo la comisión de la UNESCO el año pasado, está incluir parte de la campiña dentro del área de amortiguamiento del centro histórico. Pero las viviendas siguen avanzando. Hasta 2005, se calcula la pérdida de 750 hectáreas de campiña.