Informe

La voz de los chicos rudos del penal se hizo oir

Canto desde la prisi�n

La gran final del concurso de villancicos estuvo brava. Los reos del penal de Socabaya se prepararon durante todo el mes para llevar un espect�culo digno de repetici�n. Todos eran libres de utilizar los recursos necesarios para lograr una victoria, incluso alterar la letra y meterle hip hop a la virgen mientras se peina entre cortina y cortina. El resultado: un p�blico con esp�ritu navide�o a prueba de balas.

Coro bravo. Internos afinan para no defraudar al p�blico.

Una hora antes del incandescente mediod�a, los reos est�n dispuestos en bancas a lo largo del patio de ingreso. Sus gestos de inquietud son como los de un ni�o esperando que suceda lo mejor. Se ven inofensivos y con voluntad. Quiz�s sea porque la Navidad est� por llegar y estas fechas siempre logran roer el hueso m�s duro, m�s corrompido o con mayor condena.

Al ver a los presos vistiendo atuendos propios de tal v�spera, el p�blico invitado (sobre todo las mujeres) comienza a apreciar los detalles decorativos a punta de diminutivos: ora son sus gorritos, ora son los adornitos, ora son los letreritos, ora son los presitos� Y la verdad es que ac� todos parecen ser una versi�n tiernamente reducida de lo que ser�an en las calles.

Camino pa� Bel�n

La final del concurso de villancicos comienza con un canto d�bil, rostros ap�ticos y el hast�o, producto del encierro que se deja notar en algunos cantores, nada c�modos con t�nica blanca y gorrito en punta que termina en bolita. Todo hace prever que las siguientes interpretaciones llevar�n el mismo ritmo hasta el final, pero la cosa cambia cuando de pronto el grupo coral de "Nueva esperanza" del pabell�n "H" asalta el escenario.

Uno de ellos sale desde el fondo "jipjopeando", voltea la letra y, casi casi, termina peinando a la virgen con sus propias manos entre cortina y cortina, pero eso s� con un mensaje de unidad y paz. El p�blico comienza a acomodarse sobre la banca y la expectativa bulle. "Nueva Esperanza" trae caj�n. Sus villancicos redimensionan el show, su coreograf�a al estilo cumbiambero de moda, agita al p�blico sobre el sitio.

Los muchachos de "El buen pastor" no s�lo tienen la corbatita "michi" bien puesta. Es un ensamble de voces de distintas edades que arrean magistralmente al burrito "sabanero" y arman una jarana navide�a que bien podr�a prescindir de champ�n. Con su actuaci�n logran confundir al jurado que no sabe si seguir calificando o abandonarlo todo para entregarse a una danza criminal.

El siguiente grupo "De vida" tambi�n tiene caj�n y sabor. La mayor�a son j�venes que tuvieron que hacer gala del baile sensual de un Pap� Noel carcelario sobre un burro "orejas de cart�n" que no puede marcar el paso. A�n as�, con aquella actuaci�n la diversi�n por fin salt� el muro y todos gozaron de ella.

�Goza!. Pap� Noel y el burro la rompen en penal.

Los �ltimos cantores son de peso porque entre sus filas hay un pez gordo. N�stor Cotacallapa "El vitrolas" encabeza esta vez una banda sin instrumentos ni armas pero con un coro poderoso. "Navidad, navidad, blanca navidad... �eh!" Y levantan los brazos entreg�ndose al regocijo de sus compa�eros. Todos se convierten en prisioneros del encanto de estos hombres que, por hoy, han dejado su temeridad bajo el catre de la cuadra para demostrarnos que su esp�ritu navide�o est� cautivo en sus corazones.

Pa� limpio yo�

Pero no s�lo de canto y baile saben los rudos sino tambi�n de limpieza y orden. Los organizadores nos invitan a ingresar a los pabellones para echar un vistazo a los cuartos y as� evaluar cu�l es el mejor.

En el pabell�n "A" la cuadra Hip�lito S�nchez Trujillo nos recibe con canto, baile y una obra maestra: una r�plica de un metro y medio de alto por dos de largo de la catedral. Cuando nos retiramos uno de los reos dice: para ustedes fueron "los choribianitos", y nuestro viaje contin�a por los dem�s pabellones.

El olor a cera es fuerte. Cada camarote tiene un velador y los art�culos de tocador le dan un toque femenino pero no hay nada de eso. Ac� todos son pulcros sobre todo en tiempos de concurso. Hay fotograf�as familiares, agua de colonia y hasta ositos de peluche sobre el televisor. M�s all� un mapa de Am�rica que quiz� a alguien le procura sue�os de libertad sin fronteras.

Mientras nos dirigimos al pabell�n "D" (el de los bravos), una descoordinaci�n hace que nos extraviemos y aprovecho a entrevistar a uno de los reos, que dice ser loretano y que est� hospedado ah� por drogas. "8 toneladas, no era para tanto".

A los ganadores del concurso de decorado y canto se les entrega frazadas y art�culos de limpieza, escobas de paja y desatoradores de ba�o. Ellos reciben los premios con gratitud porque el verdadero premio para ellos se viene dentro de dos d�as, cuando ofrezcan a sus hijos una fiesta infantil en la que se disfrazar�n de payaso y podr�n estar cerca a sus familias. (Jhonatan Segura)