Artes & Letras

Portada

Las cosas infames de Oswaldo Chanove

�Y te digo que este libro es la primera parte de un proyecto mayor que trataba de ser una novela acerca de Arequipa, pero me di cuenta que lo m�o no es tanto esa cosa que tienen los narradores natos, el flujo.

Es cierto, lo suyo no tiene nada que ver con el flujo. Con Oswaldo Chanove, reconocido poeta de los 80`s, las preguntas y respuestas parecen un hilo de agua limpia que recorre un camino de piedras. Es como entrevistar a un presuroso capit�n de caballer�a que dedica canciones de amor a una prostituta pelirroja. Todo se hace como tumultuoso y cuando responde alguna pregunta lo hace de tal manera que parece que est� respondiendo la anterior y al mismo tiempo adelantando la siguiente respuesta. Por eso creo en �l cuando dice que rompe los flujos. "�lo m�o parte de una actitud mas bien de poeta �aclara y luego hace hincapi� en esas inquietudes propia de ellos�. Me di cuenta que no pod�a hacer una novela a la manera de Vargas Llosa o de Garc�a M�rquez en que empiezan a fluir situaciones m�gicas y etc., sino que a m� me interesan los fragmentos�"

As� es, su �ltimo libro de relatos, Cosas infames (Estruendomudo, 2009), es un libro fragmentario, hecho como de retazos de tela tart�n, a la manera de un collage �ntimo que desde alguna lectura puede remitirnos a la nostalgia. "�en realidad te dir�a que no �Chanove niega una pregunta mal terminada� hay algunos textos, en especial los primeros, que son recuerdos supuestamente del narrador pero los dem�s no son tanto eso." Descartado en su parcialidad el m�vil de la nostalgia, Chanove propone otro mucho m�s exquisito "�yo dir�a que el m�vil principal de este libro es una idea que siempre me ha parecido la verdadera raz�n del arte contempor�neo, que es la onda del contexto. El artista no se inventa un universo y lo pone dentro del real, sino simplemente mira y escoge algunos elementos del mundo y al decidir que eso es arte se produce una milagrosa transformaci�n que, al final de cuentas, es el misterio de la poes�a"

Y la entrevista que empez� como una canci�n dif�cil de explicar de The Strokes, ahora se dirige lenta como hacia una primera balada para piano de Chopin, en el cual sumisas variaciones del sonido acercan peque�as exactitudes a la conciencia.

Hay un personaje que recorre algunos relatos en Cosas infames llamado Vicente Hidalgo, que dice que a la realidad hay que yuxtaponerle otra realidad. Y esa es la siguiente pregunta que Oswaldo, en primera instancia, no llega a contestar. Por supuesto, insisto. "�te preguntaba acerca de como afrontas t� mismo la vida, si lo haces al igual que este Vicente Hidalgo�"

Oswaldo interrumpe con una afirmaci�n que es como una venia para que la balada tome br�o. Su rostro jovenzuelo se aleja. El aire de la sala se embota y cada respuesta a partir de ahora tendr� que ser doblemente escuchada. "Ah claro, por supuesto. Yo no creo que uno se plante� como meta hacer eso, sino que lo hace. O sea, la vida de cualquier persona es una m�quina que interpreta la realidad�

Las palabras de Oswaldo parece que llegan a un cl�max que yo me propongo interceptar. Digo "Es una b�squeda casi heroica y que tiene algo de evasi�n, �no?"

"S� �contesta el poeta, mientras mira un punto lejano en el ventanal� en realidad es evasi�n, pero evasi�n del vac�o� Oswaldo me exige ahora que me d� cuenta�, llega el momento en que t� no entiendes nada y dices: Estoy en la vida. Todo lo que pasa me pasa y yo no lo entiendo. �Prosigue�. Entonces el artista trata de interpretarlo y trata de evadirse de esa situaci�n que, b�sicamente, es la situaci�n natural del ser humano, de cierto nivel de inconciencia. El gran desaf�o de los artistas es atreverse a la conciencia, a decir: Yo quiero mirar lo que pasa. La gente mas bien trata de librarse de la angustia y de la desesperaci�n del mundo someti�ndose a la rutina que crea, precisamente, inconciencia. El artista s� entiende un poco m�s, no te dir�a que saben lo que es la realidad, pero por lo menos exploran y ese es su gran hero�smo y un gran atrevimiento".

La balada cesa. Los atrevimientos han terminado. Para concluir, algunas justificaciones, inquisiciones a dios, graciosas an�cdotas, algunas fotos que presagien en su mirada las cosas infames que pronto escribir�. Unas preguntas bastan de muestra, las dem�s, a la camisa. (Arthur Zeballos)