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"Chacawalter" compuso entre rejas "el inocente" dedicado a reos de Socabaya La vida en chicha A pocos días de lanzar su nuevo disco, su condición de ex presidiario todavía no borra la mancha oscura que pesa sobre su reputación. Sin embargo, el nivel de popularidad de Walter Iquise se ha incrementado, obteniendo no sólo reconocimiento y apoyo sino contratos nada despreciables.
.El que no me conoce cree que soy más bacán, más alto, pero no". Y ciertamente no. Walter Iquise recibió un mundano bautismo entre chela y chicha para llamarse "Chacawalter", en honor al único cantante que literalmente provocó desastres naturales sólo con su canto. Cerró calles desde los 19 para dar conciertos brutales, donde la cerveza y la sangre terminaban corriendo por el mismo cauce. El chichero más famoso de Arequipa me recibe en "chancletas" y short. Me invita a pasar a su depósito donde vive parapetado entre cajas de cerveza y un vaho a resaca patronal. Jala dos sillas y pide a su pequeña hija Duani, futura reina de la cumbia, una gaseosita, mientras sube el volumen a sus mejores temas. "Siempre quise ser cantante", dice. De chicha por supuesto, de ese género que sólo algunos se permiten y que el resto prejuzga con filudo desdén. Es que de niño "Chacawalter" ayudaba a su viejita a vender verduras en el mercado San Camilo y desde ese entonces la chicha ya era el auxilio espiritual de todo comerciante que desahogaba en conciertos callejeros eso que los melancólicos llaman sutilmente adversidad. "El súper clan" "Manantial" fue su primer grupo, sin embargo de este no brotó mucho billete, pues se desintegró dejando al joven chichero sin ilusiones ni instrumentos. En esas condiciones, confiesa, lo único que le estiró el brazo espumoso de la solidaridad fue una botella de cerveza, que lo obligó a sacarle hasta la última gota. Pero de esta etapa, helada y amarga casi siempre, se recuperaría lanzando a la psicodelia popular su nueva banda denominada (para meter miedo) "Los Matadores". Con ésta llegaron los temas "La Chichera" y "Una cerveza más" que dejó a más de uno como lomo fino sobre el pan. El primero dedicado al goce de los ambulantes como el rocotero, la lechera y el carnicero, y el otro a las decepciones que evocan esos cariños ingratos que uno espera encontrarse en un concierto, para decirle con saña que de la memoria del corazón no se borran así nomás las perfidias.
Pero "Los Matadores" se cansaron de tanto crimen callejero y colgaron las guitarras. A finales del 90, Chacawalter recluta una nueva batería de músicos y la llama "El súper clan". Simplemente causaron furor y un extraño comportamiento en las mujeres quienes, mientras cantaban, hacían la pantomima de lanzarles, desde el fondo, sus partes más nobles al sorprendido cantante, en concreto gesto de mañoso cortejo. Ciertamente había chicas que querían cantar en el micro de Chacawalter en la oscuridad y tras el telón, pero él asegura que nunca le entró a esa cuestión a la que le atribuye un agudo silbido. "Respeto mucho a mi familia" dice. "El inocente" Pero al chichero que cantó con los "Shapis" y el "Rey Vico" y que quiere un duelo a muerte con Tony Rosado, una noche le llegó la noche, pero esta vez más negra que nunca. "Yo tengo amigos de todo tipo", confiesa y justamente un grupo del tipo que se encariña con lo ajeno, según las teorías oficiales, se fue a refrescar la garganta a su depósito de cerveza luego de dar el gran golpe. Las vinculaciones fueron inevitables y el cantante tuvo que pasar buen tiempo tras las rejas. Sin embargo, a pesar del encierro, dice que en el penal sintió un calor hogareño por parte de sus seguidores, y nunca le faltaba pasta dental y más de uno levantaba su moral con elogios. Sus vecinos de Paucarpata no sólo juntaron firmas en la municipalidad, el juzgado de paz y hasta en colegios para lograr la libertad de su ídolo; además cuando salió colaboraron con más de 500 polladas en una fiesta de bienvenida que produjo una resaca en todo el barrio que todavía se siente. Hoy las emisoras anuncian su retorno haciendo referencia a su época aciaga en el penal: "Este domingo, domingo, domingo en El Castillo de la Av. Jesús… el hombre que hizo noticia, el único que estuvo en Rosa María Palacios. Quisieron crucificarlo y no pudieron, quisieron matarlo y no pudieron… el gran Chacawalter" Pero de estas amarguras y penas conoce bien el artista que tiene más de 15 discos con temas propios, una cartera selecta de clientes y una fama renovada que incluso ha mejorado sus contratos. Pues alguna vez, cuenta, estuvo en una gira maldita entre Juliaca, Azángaro y Pucará, tocando para hombres encapuchados y con ametralladoras entre brazos, Eran tiempos de terrorismo, asegura. "Días después, el mercado en el que tocamos fue volado por los terrucos…" ¿Qué más quieres saber?, pregunta alistando "El inocente" en el Winamp. ¿Cuánto inviertes para lanzar un disco? Le consulto y contesta con una sonrisa que se balancea entre la viveza y la inocencia. Dice que no gasta como antes porque hoy son muchos los que piratean su música y muchos más los que la piden, así que por eso prefiere comprar los discos piratas para venderlos a más. Y le funciona. Como reza una de sus líricas a Chacawalter no le queda otra que gozar, chupar y cantar, que finalmente para eso se ha hecho la vida. (Jhonatan Segura) |