Informe |
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En febrero "loco" se espera fuertes lluvias sobre la ciudad de Arequipa Cuando se cae el cielo Las torrenciales lluvias en el Cusco son evidencia de la presencia del Fenómeno del Niño. Aunque en la ciudad de Arequipa aún no se han asomado, sí se han hecho presentes en las zonas altas de la región. Senamhi advierte que febrero será "loco" y marzo podría ser "poco a poco". Aunque en cuestiones de clima, la naturaleza tiene la última palabra.
En Cusco, en sólo tres días, ha llovido lo de un mes", comenta Sebastián Zúñiga Medina, jefe regional del Senamhi (Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología). En la ciudad imperial, las torrenciales lluvias han dejado más de 10 mil damnificados por las inundaciones. Pero esta desgracia ya se había advertido desde octubre de 2009, cuando Senamhi lanzó sus pronósticos de fuertes precipitaciones: Ayacucho, Cusco, Apurímac y Huancavelica iban a ser las regiones más afectadas. Niño malo El encuentro de masas de viento frío y cálido es la explicación científica a las torrenciales lluvias en Cusco. Zúñiga precisa que los vientos fríos que traslada el Anticiclón del Pacífico Sur llegaron hasta la Cordillera de Los Andes, formando una especie de barrera natural, que impidió el paso de los vientos húmedos y cálidos del Atlántico. Al no poder pasar, la humedad se acumuló en exceso, transformándose en lluvia que cayó con fuerza incontrolable. Lo anormal es la activación del Anticiclón del Pacífico Sur, detalla el funcionario. Este hecho está influenciado por el Fenómeno del Niño, que este año se registra en el país, y que ha sido calificado entre leve y moderado. Como se sabe, altera el comportamiento de las lluvias. El Fenómeno del Niño es el calentamiento de las agua del mar, entre 1 y 1,5 grados más de lo normal. Al calentarse el mar, también se calienta el viento y a través de él, la tierra por donde circula. Al calentarse la superficie terrestre se altera el comportamiento de los vientos del Anticiclón del Pacífico Sur, uno de los principales reguladores del clima. El cambio climático global es el otro factor que podría tener influencias en lo sucedido en Cusco y Ayacucho. "El cambio climático se caracteriza por los cambios bruscos, o fuertes lluvias o sequías extremas", comenta el gerente de la Autoridad Regional del Ambiente, Aníbal Díaz. Pero se requieren de más estudios para determinar dicha influencia, pues los condicionantes del clima son muchos.
El caso de Arequipa Poco a poco la presencia de los vientos del Anticiclón del Pacífico Sur se ha debilitado y ha permitido el paso de la humedad, que está llegando a Arequipa, es por ello que el Senamhi ya ha pronosticado el reinicio de lluvias en las partes altas desde hoy domingo, las que llegarán a la ciudad a partir de febrero. Pueden ser tan fuertes como las de Ayacucho o Cusco, se advierte. "De que nos va a tocar, nos va a tocar", comenta Zúñiga señalando que por eso el cielo está cada vez más nublado. Por ahora las lluvias están alejadas de la ciudad. Este hecho preocupa a los agricultores de la zona no regulada (sin represas), como Polobaya, Characato, Yarabamba y otros distritos de la cuenca nororiental de Arequipa, pues sus cultivos dependen directamente de las lluvias. Las represas El nefasto clima de otras regiones, en cierta forma nos ha favorecido. Así, este año tenemos más agua almacenada, que llega al 40 por ciento de la capacidad de las represas de la región, cuando el año pasado alcanzaba sólo el 20 por ciento. En las partes altas se han registrado lluvias, principalmente en las zonas que limitan con Cusco, Apurímac y Puno, lo que ha favorecido el almacenamiento de agua en las represas de Bamputañe, Pañe, Condoroma, Pillones y Dique de Los Españoles. Pero también hay zonas donde ni una gota de lluvia se ha asomado, como las zonas de mediana altura de la región. Así, hay un deficiente almacenamiento en represas de El Frayle, Aguada Blanca y Chalhuanca. (Ver Cuadro). Baputañe y Chalhuanca, que son las dos nuevas represas de Arequipa, aún están en evaluación para iniciar su descarga al río Chili. Han almacenado 20 millones y 14 millones de metros cúbicos, respectivamente. (Milagros Tairó)
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