José luis vargas

Cuarto de hora


Los retrasos de la era digital

Con bombos y platillos el presidente García inauguró el martes pasado el ingreso de nuestro país a la era de la televisión digital. De revolucionaria calificó esta decisión ante los broadcasters nacionales, pues con esta nueva tecnología la imagen llegará a todos los rincones del país con mejor calidad y sonido y, lo más importante, permitirá que el receptor deje de ser pasivo para interactuar delante de la pantalla. Es decir, presidente dixit, la democracia se potenciará.

En realidad, hay que reconocer que con la TDT (Televisión Digital Terrestre), nuestro país se coloca entre los vanguardistas de la pantalla chica. Esto contribuirá a cambiar el panorama cultural en nuestro país, tal como lo señaló Mirko Lauer recientemente en un evento académico organizado por "El Búho", pues recordemos que el TDT está asociado a la treintena de millones de celulares que hay en el Perú que hará que la gente no sólo escuche sino que vea; es decir, la caja boba portátil, cautivando más a todo el mundo. Y ni qué decir de todo el movimiento comercial que generará la fiebre de la digitalización televisiva, que ya se avecina. Bien por eso. Lo paradójico es que mientras sacamos pecho por estos avances tecnológicos, siguen existiendo en el Perú retrasos sociales que nos recuerdan las grandes desigualdades que aún faltan saldar y que cuestionan el verdadero sentido de la democracia. Es decir, cómo entender una democracia que permite hoy que circulen 28 millones de celulares, pero que tiene 36% de pobreza, o cómo explicar este próximo afiebramiento por la televisión digital, que nos coloca a la cabeza de la región, pero con la mitad de la población que no tiene agua potable ni desagüe en sus hogares y que, en términos de políticas sociales, nos pone en la cola de la región.

Hay pues un profundo desequilibrio entre los avances tecnológicos y los sociales en nuestro país. García se ufanaba el martes que en su primer gobierno se inició la era de la comunicación móvil y que en su segundo mandato se inauguraba la era de la televisión digital. Eso para él es revolucionario. Curioso concepto sobre revolución el que tiene nuestro gobernante, que se lo aceptamos si es que fuese Delgado Parker. Pero no lo es. Es un presidente que fue elegido democráticamente para saldar las desigualdades sociales del país, para terminar su mandato con un índice de pobreza del 30%, para mejorar los logros de aprendizaje, para reducir la desnutrición básicamente en la población infantil, para combatir la corrupción; es decir, para cumplir con las metas que garantizarán el auténtico desarrollo de nuestro país. Sería bueno que nuestro mandatario se reencontrara con los textos básicos de su mentor, para que redefina su concepto de revolución y no siga creyendo que es gestor de ese proceso por dar telefonía celular y televisión digital a una población dispuestas a endeudarse para disfrutarla, pero desnutrida, ágrafa y sin contar con agua ni desagüe.