Informe

Universidad derribó local afectando propiedad privada y pública

El abuso de Alas Peruanas

En febrero de este año, la universidad mandó a demoler el local que ocupaba hace unos 12 años, ubicado en la calle La Salle 122-124, donde funcionaba su instituto. Al hacerlo, dañó la propiedad contigua, ubicada en el número 126. También afectó la vereda y no cercó el terreno, convirtiéndolo en un basural, con un charco de agua pestilente. Los vecinos afectados siguen esperando una reparación.

 

Indignados. Jorge Calle ve lo que antes era la cocina de su casa. (Arr.) Grietas a lo largo de las paredes y agujero causado por la demolición.

Hace más de 40 años, la familia Talavera Salas vive en La Salle 126. Nunca tuvieron el menor inconveniente, según indica Milagros Talavera Salas, una de los siete hermanos que vivían en el inmueble. La historia cambió repentinamente el 9 de febrero de este año. Fuertes ruidos los sorprendieron, cuando se demolía el lote contiguo a su casa, que era ocupado por el Instituto Alas Peruanas. Lo peor vendría dos días después. La demolición contaba con licencia de la municipalidad provincial. Sin embargo, se debía seguir pasos. El primero, comunicar a los vecinos del inicio de los trabajos, luego cercar el terreno. No se cumplió con ninguno de ellos. La comuna ha iniciado un proceso sancionador a cargo de la Gerencia de Desarrollo Urbano.

Los daños

El 11 de febrero, esta familia vio como el techo de su cocina se desprendía y volvía a caer sobre los muros. Las grietas que están a lo largo de las paredes y un agujero en una de sus esquinas son las evidencias de ese desastre, que hasta la fecha no es reparado.

Sucede que la casa de la familia Talavera era siamesa con la casa de al lado. Estaban unidas por los techos. Este hecho fue advertido por José Calle Rodríguez, esposo de una de las propietarias de la casa, al responsable de la demolición, Renzo Quispe Quispe. Simplemente lo ignoraron y ese día realizaron los trabajos utilizando un cargador frontal. A raíz de este hecho, la Gerencia de Defensa Civil ha declarado esta parte de la casa como inhabitable y de alto riesgo, luego de una inspección realizada a inicios de marzo.

Este no es el único daño, ya que una de las esquinas de la fachada de su casa fue destruida. Al tratar de arreglarla la dejaron peor. Calle Rodríguez cuenta con indignación como repararon la pared utilizando los restos de sillares de la demolición, cuando su muro era de ladrillo y tenía una pequeña reja, que ahora tampoco existe. Peor aún, el nuevo muro estaba ladeado, no tenía columnas o algún refuerzo en la esquina. Afirma que lo han rellenado con cemento para que parezca derecho. Pero eso no soluciona el problema de base.

No sólo se afectó la propiedad privada, sino también la pública. En la demolición se rompió parte de la vereda que hasta ahora no es reparada y se rompió parte de una tubería de agua, lo cual formó un charco de aguas estancadas en el lugar, que recién ha sido reparado el martes 25 de mayo, es decir casi cuatro meses después del inicio de las obras.

Más perjuicios

El pasado martes recién se cercó el terreno con arpillera. Antes todo estaba expuesto. Así, el lugar se convirtió en un urinario público y un basural, como cuentan los afectados. Lo peor de todo fue que dejaron una ruma de escombros, que hacía fácil treparse y entrar a la casa vecina.

Datos

  • La universidad Alas Peruanas tiene casi 17 mil alumnos, matriculados en 17 escuelas profesionales.

  • El instituto Alas Peruanas ahora funciona en la avenida Independencia 280.

  • En el local derruido, supuestamente se iba a construir un edificio.

Doña Milagros Talavera cuenta que en dos ocasiones han sorprendido a ladrones tratando de entrar a su casa. Una de sus hermanas ha tenido que mudarse y alquilar una casa, ante la falta de espacio en la suya pues se ha tenido que acomodar la cocina en otros ambientes. Además del temor que los cuartos contiguos a la cocina también estén dañados. Pero no es todo. Cuando se inició la demolición, se les pidió que presten energía eléctrica, bajo la promesa que la universidad correría con los gastos. Esto tampoco se cumplió.

Alas no responde

La familia Talavera ha reclamado tanto al director del Instituto Alas Peruanas, Marcos Zevallos, como al vicerrector de la universidad Alas Peruanas en Arequipa, Leoncio Molina. La respuesta recibida por este último es para el recuerdo. "Qué culpa tengo yo", le respondió a Jorge Calle.

Ambos le indicaron que debía reclamar a Lima, pues toda la obra era dirigida desde la capital. Así lo hizo, el 9 de marzo, con una carta dirigida al rector de Alas Peruanas, Fidel Ramírez Prado. Lo cierto es que hasta ahora no le responden.

A mediados de abril, Marcos Zeballos se acercó a la casa de los Talavera Salas y les indicó que ya habían dado la orden para reparar lo dañado. Pero todo fue de palabra. "Mañana empiezan los trabajos", les dijo. Estos trabajos tampoco se han iniciado hasta la fecha. La queja de la familia ha llegado hasta la municipalidad provincial. Y tampoco han recibido una respuesta. Así que han interpuesto una denuncia ante el Ministerio Público el 14 de abril por daños y perjuicios.

Este semanario también buscó la respuesta por parte de los representantes de la universidad, solicitando una entrevista por escrito desde el martes 25. Hasta el momento tampoco recibimos respuesta. Cabe recordar que, desde 2008, la universidad ha construido seis pabellones de su campus universitario ubicado en el distrito de José Luis Bustamante y Rivero, sin licencia. (Milagros Tairó)

 

Burda reparación. Muro fue reconstruido con escombros de la demolición realizada en febrero por universidad Alas Peruanas.

Sin cerco. Terreno estaba desprotegido hasta el lunes 24, ese día aun se apreciaba el charco de agua pestilente que se formó.