Informe

El polivalente: educación más que especial

Sin timón y a la deriva

Después de una toma de local durante varios días y continuas protestas, los alumnos del Instituto Nuestra Señora del Pilar para invidentes, y los del Centro de Educación Básica Especial Polivalente pueden asistir a sus propias clases en sus respectivos locales. Sin embargo, la incapacidad para dirigir estas instituciones y la poca atención de las autoridades, no hace más que dificultar su rehabilitación y aprendizaje.

 

Local. Colegio especial comparte ambiente con Ugel Norte.

Todas las mañanas son de protesta en el instituto para invidentes Nuestra Señora del Pilar. El rechazo a su directora, Betty Núñez, es evidente en cada letrero que hace referencia despectiva al daño que, según alumnos y padres, viene haciendo desde hace buen tiempo.

Los problemas se iniciaron desde el año 2007, donde la falta de un local de operaciones para la Ugel Arequipa Norte dejaba sin aulas a los alumnos del Centro de Educación Básica Especial Polivalente, para niños y jóvenes con discapacidades físicas y motoras.

Es así que las clases para el estudio y rehabilitación de niños sordos y con retraso mental se convertían en oficinas administrativas, pese a que disposiciones de la Oficina de Infraesctructura del Ministerio de Educación, las califica como ocupadas, hasta la fecha, por una institución educativa. Así, tuvieron que ser reubicados en el insituto para invidentes.

Después del traslado

El problema de compartir espacios no fue el único. Existen antecedentes de una relación tensa entre la dirección y el personal, además de desorganización del polivalente que han sido denunciados por la Asociación de Sordos de la región ante el Gobierno Regional de Arequipa (GRA).

Los padres de familia solicitaron la mediación del GRA y de la Ugel (Unidad de Gestión Educativa Local), para la remoción definitiva del cargo a Betty Nuñez, directora de las instituciones fusionadas, y piden se deje sin efecto esa fusión. Según padres y maestros, los niños ciegos, sordos y con demás discapacidades no pueden compartir aulas, ni mucho menos los métodos de enseñanza. La educación para estos niños, equipos y técnicas son especializados.

En varias reuniones, celebradas hasta el mes de abril de este año, entre el personal del Instituto Nuestra Señora del Pilar y el Polivalente, las conclusiones apuntan a un urgente cambio administrativo. "Sólo de ese modo se podrá mejorar la educación", indican.

Alumnos. Volvieron a antiguo local, pero no tienen implementos ni director en funciones.

En el mismo mes y luego de innumerables plantones y oficios enviados a la Gerencia Regional de Educación, se logró -el 19 de abril- el acuerdo de separar físicamente los dos centros de educación especial. Así, en el local de la avenida Zamácola se quedaría el centro educativo para niños invidentes; mientras que, al local de la avenida Alfonso Ugarte, retornaría el Polivalente. Se dio plazo hasta el 14 de mayo.

El regreso del Polivalente

La fecha se ha respetado y, efectivamente, el traslado se realizó, pero tan solo han podido ocupar la mitad del local, pues en la otra mitad continúa funcionando la Ugel Norte Arequipa. Con la mudanza, los alumnos con discapacidades auditivas y con retraso mental ahora asisten a las que antes eran sus clases; sin embargo las condiciones no son óptimas para ellos. Las aulas lucen vacías y las paredes sucias, algunas vitrinas y pocos libros no hacen más que entristecer el ambiente escolar.

A todo esto se suma la desorganización, que da la sensación de estar sin timón y a la deriva, pues oficialmente no se ha designado un nuevo director para cada centro; por lo que Betty Núñez sigue ocupando el cargo de directora de ambos centros, aunque sólo de nombre.

Además de separar a los centros, se deben iniciar gestiones para formalizar su funcionamiento autónomo, proceso que pretende recuperar todos los bienes, enseres y equipos que cada uno poseía antes de la fusión. El asunto que preocupa a los docentes del Polivalente, pues según denuncian, se habrían perdido un aproximado de veinte mil nuevos soles en equipos de rehabilitación, como escritorios especiales para rescatar restos auditivos en los niños y mejorar la enseñanza, además de implementos de talleres recreativos y de manualidades. Materiales que hasta ahora no se sabe dónde están.

Finalmente, debe determinarse que ambas instituciones recuperen las plazas docentes que tenían antes. Y, si es necesario, elaborar la propuesta que corresponda para la asignación de nuevo personal. El plazo definitivo para reparar y acondicionar el local para la Educación Básica Especial es el 31 de octubre, según un acta firmada. Mientras tanto, los alumnos permanecen en el limbo de no saber quién los dirige a ellos, a sus maestros o al personal de apoyo. Hace falta un director que se encargue de este problema a medio resolver. (Giuliana Gutiérrez)