Informe

Tras los pasos de Wilber Pinto Paz 

La pose de un asesino

En casi todo siempre fue un posero. Menos en lo tocante a su atracci�n por la muerte. A Wilber Pinto Paz le gustaba la m�sica, la muerte, las drogas y Maricel Ccoa, pero no en ese orden. A pesar de su cabellera larga y sus maneras rudas, Wilber Pinto, alias Tit�, no es un metalero, como se dice. Pero es muchas otras cosas de las que poco se conoc�a. 

Tan�tico. Asesino confeso de Maricel Ccoa ten�a oscura fijaci�n con la muerte.

En el Mois�s Heresi

En 1999, con 23 a�os, un joven Wilber Pinto Paz ingres� por primera vez al Mois�s Heresi. Pero, su internamiento en esa cl�nica mental, no fue por locura, sino por abuso de drogas. Desde muy joven, Tit� tuvo muchos problemas con las sustancias prohibidas. Eran casi una parte de su rutina. Pero el tiempo que pas� en esta cl�nica fue bastante corto. Aunque existen testimonios de que sigui� un tratamiento en el hospital general Honorio Delgado, no hay certeza de esto. Pero s� de su estad�a en el Mois�s Heresi. Y que el problema con los t�xicos fue una relaci�n que nunca pudo terminar.

Sue�os delirantes

Aficionado a la m�sica. Aunque quienes lo escucharon cantar recuerdan que era algo desorejado. A�n as� ten�a "labia", como se dice; y en el 2008, logr� contactarse con una banda de rock arequipe�o llamada Galem. Esta agrupaci�n hab�a grabado un disco llamado "Estrellas Delirantes" y buscaban un cantante que hiciera la segunda voz e interpretara otros temas conocidos. Uno de los integrantes de Galem recuerda que Wilber Pinto se contact� con ellos por internet. Y lo aceptaron. Cantaba covers de H�roes del Silencio, Enanitos Verdes y ese estilo de rock.

Incluso a finales de ese a�o el grupo se present� en el programa televisivo Nuevo D�a. Wilber Pinto aquella vez aparece tocando la bater�a en una fonom�mica poco convincente. Curiosamente, aunque no era el miembro original de la banda, fue �l quien dio la entrevista. No pod�a con su genio posero. A�n cuando lo vieron bastante alocado, en Galem no recuerdan haberlo visto en drogas. Solo lo consideraban alguien divertido y extrovertido. No obstante, para los m�dicos que lo examinaron despu�s de que se entreg� por el asesinato de Maricel Ccoa, Wilber ten�a una personalidad bipolar y una conducta violenta.

La llamada

Los vecinos de la manzana "E" de la urbanizaci�n Dolores comentan que Tit�, durante mucho tiempo, no hab�a vivido en aquel lugar. S� lo conoc�an los muchachos de la zona, sab�an que era barrista de la U y que hab�a tenido incidentes violentos con gente de la Alianza Lima o, al menos, era lo que �l comentaba. Tambi�n sab�an que estaba metido en drogas. S�lo un par de meses antes que Maricel apareciera muerta en el ba�o de la casa de Tit�, este hab�a empezado a ser visto por el barrio.

Titi  cantaba en la banda Galem, siempre desafinaba. (Der.) Portada de uno de los �lbumes de la banda (Titi, es el de brazos abiertos)

El domingo 12 de diciembre, cerca de las siete y 30 de la ma�ana, una llamada telef�nica entr� a la Ofician de la Divisi�n de Criminal�stica de la Polic�a. "Tengo algo que contar", dijo Wilber Pinto al otro lado del tel�fono. Al parecer estaba bajo la influencia de alguna sustancia. Los efectivos policiales fueron hasta su domicilio en la urbanizaci�n Dolores y lo llevaron a la Divincri. Ah�, ante un fiscal, confes� su crimen.

Insomnio delirante

Wilber Pinto cont�, entre otras cosas, que el insomnio lo hab�a orillado a confesar. No pod�a dormir desde aquel viernes que se contact� con Maricel y despu�s de sostener relaciones la hab�a asesinado y luego enterrado en el ba�o de su vivienda.

T�t� hab�a despistado a la familia y amigos mandando mensajes desde el celular de la joven profesora. Seg�n �l mismo ha manifestado, a los familiares de Maricel les envi� un mensaje en el que dec�a que se iba a Juliaca para estar sola y que estar�a bien. Luego Tit� hab�a seguido con su vida normal, segu�a yendo a las discotecas que frecuentaba en la calle San Francisco. Pero el insomnio no lo dejaba en paz.

Las investigaciones a�n contin�an. Para la Polic�a, existen algunos detalles que les hace pensar que pudo haber tenido c�mplices. El d�a que los llev� a su casa para que desenterraran el cad�ver, se le notaba impaciente. Les dec�a cosas como: "�a�n no la encuentran? Si est� abajito nom�s". Daba la impresi�n que no recordaba c�mo la hab�a enterrado, ni la profundidad del hoyo que �supuestamente- �l mismo hab�a cavado. O tal vez es que Wilber nunca entendi� la profundidad del hoyo en el que siempre estuvo cavando su vida. (Jos� Luis M�rquez)