La Columna

MABEL C�CERES CALDER�N


M�s que f�tbol

Como un eco, por estos d�as se habl� nuevamente de c�lculos matem�ticos que abr�an una rendija para entrar en otra fase de un campeonato de f�tbol que, seguramente, traer�a nuevas y complejas operaciones abstractas, en el incomprensible deseo de avanzar una etapa m�s (que adem�s nunca ocurre), aunque s�lo sea para terminar perdiendo m�s adelante, sin gloria de por medio.

El f�tbol, esa pasi�n de multitudes que tan infelices y acomplejados hace a los peruanos, otra vez nos restriega en la cara que no somos nada. Que Argentina, Brasil y desde hace buen tiempo Chile, son inmensamente superiores, que los peruanos somos malos, indolentes, irresponsables, desordenados, inconstantes, faltos de talento o genio y, adem�s, cholos.

Y como para reforzar todo eso, ag regando dos calificativos posibles (brutos y corruptos), leo con estupor que un tal Manuel Burga Seoane, sindicado por todos como el representante de esa clase futbol�stica construida en base al arreglo tramposo, la coima, la ma�a, la falta de camiseta, la ambici�n rastrera y prosaica; ha sido reelegido, una vez m�s, para dirigir "los destinos del f�tbol peruano" (tanta pompa para tan poca cosa).

Entonces s�lo queda concluir que no es Burga, no es el t�cnico, no son los juergueritos solamente. Es el Per�. Somos todos que, en alg�n grado, conformamos esa "idiosincrasia" que se relame con los fracasos, se revuelca en la mugre de las conciencias, que elige a sus autoridades y dirigentes (incluidos los del f�tbol, entre ellos Rolando Mamerto Cornejo Cuervo) sin asco ni aspavientos, como si le gustara la podredumbre.

Ah� est� "el baile del chino", que a�n atrae multitudes, su robusto creador autoapodado "osito panda" (que injusticia para tan bello animal) elegido como congresista, la posible elecci�n del semifronterizo Kenyi y la tambi�n probable re-reelecci�n en el 2016 de otro representante de la misma clase, tambi�n voluminoso y a punto de osar, que hoy da pretendidas c�tedras de moral desde Palacio de Gobierno.

As� tambi�n, sin que nadie se despeine siquiera, despu�s de casi una d�cada de escandalosa corrupci�n, un titular de diario da cuenta de un "desfalco en la UNSA", ocurrido desde el 2001, a vista y paciencia de una multitud de ciegos fingidos, una corte que en busca de prebendas prefiri� el silencio ominoso, que permiti� el saqueo de su alma mater. Y lo sigue permitiendo. Docentes y alumnos han preferido perder el olfato y vivir entre la pestilencia de la mediocridad y la trapacer�a, con traje de Doctor.