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Televisión

Se fue al Cacho

Dicen que lloró. Dicen que argumentaba que todo era una cortina de humo del gobierno aprista. Pero lo irrefutable es que el delito existió. Carlos Cacho atropelló a un hombre mientras conducía su vehículo en estado de ebriedad. Así de sencillo y policial, sin más aristas que la condena que le espera.

Y encima se ríe. Para salir de la cárcel, el conductor tendrá que dar mucho más que mil disculpas.

Su programa de televisión se llama "Mil Disculpas". Pero ahí nomas, porque Carlos Cacho, más allá de la pose de arrepentimiento, desconoció sus responsabilidades con la víctima de su ligereza. Le prometió correr con los gastos de las cirugías y terapias de recuperación que necesitaría Humberto Yzarra, pero nada de eso hizo. Se disculpaba públicamente, sabiendo que esa escena en televisión también genera puntos en los conteos de Ibope. La impunidad convertida en un show de televisión.

Por eso no se explica cómo un hombre que atropella a otro no estaba preso inmediatamente después de cometida la tropelía. Cómo un sujeto permanece libre tras el delito, teniendo incluso una tribuna en la Tv de señal abierta para hacer payasadas múltiples. Como aventarle un tortazo en la cara a su co animadora, provocando la renuncia de ésta y quedando como el más bruto de los machos, aunque sus maneras apuntan a todo lo contrario. A las damas se les respeta, Cacho.

Ahora está preso. Encerrado tras las rejas del penal San Jorge, esperando que las argucias de su abogado consigan sacarlo de ahí, sin más castigo que el tránsito de su set de TV hasta el penal, acosado por una cobertura de prensa que lo fotografía, le mete el micro y trata de arrancarle alguna frase que poner en la primera nota del noticiero de la noche. Bebiendo así de su propia medicina.

"Todos cometemos errores", dicen sus colegas, pero no responder por ellos como corresponde al ciudadano promedio es, en palabras de monseñor Bambarén, una mariconada. Que su corte de cabello se inexplicable, junto a su disfuerzos y manías, no son argumento adecuado para darle el beneficio de la impunidad. Ni que fuera Crousillat.

Por lo pronto, su canal emite el clásico "El gran chaparral" en ausencia del conductor. Siempre estarán John, Buck, Manolito y Victoria en versión technicolor para tapar la decisión de Anchorena de tener a Cacho en pantalla, pese a que, ocurrido el atropello, dijo que no podía mantenerlo en su canal.