wilfredo ardito vega

Reflexiones Peruanas


La ciudadela y el escritor

En los �ltimos d�as de diciembre el gobierno no declar� al 2011, A�o del Centenario del Nacimiento de Jos� Mar�a Arguedas, como muchos de sus admiradores esperaban, sino A�o del Centenario de Machu Picchu para el Mundo. En mi opini�n, esta decisi�n va m�s all� del rechazo de Alan Garc�a o el APRA hacia el notable escritor, sino que refleja la particular ambig�edad de las �lites lime�as y de muchos peruanos en general respecto a la cultura andina. Hace varios a�os, la historiadora Cecilia M�ndez acu�� la frase "Incas s�, indios no" para se�alar esta contradicci�n, que se demuestra porque los mismos que muestran tanto orgullo porque Machu Picchu sea reconocido como una maravilla a nivel mundial, sienten un fuerte menosprecio hacia aquellos compatriotas cuyos antepasados edificaron la ciudadela.

Inclusive pareciera que Machu Picchu fuera s�lo un lugar hermoso para tomarse fotos, como las islas Ballestas o el lago Titicaca, cuando en realidad se trata de una ciudadela edificada por un pueblo sometido, explotado y discriminado durante siglos hasta, hasta� �cu�ndo dej� de ser discriminado y explotado?

Sin embargo, los ind�genas no han desaparecido y, cuando aparecen protestando, exigiendo lo que consideran que les corresponde, se les considera una amenaza contra la imagen del pa�s. De hecho, pareciera que el grave problema de la ciudadela es que cerca de ella viven seres "irracionales", que son una r�mora para el progreso.

Designar al 2011 como a�o del centenario del nacimiento de Arguedas le habr�a dado un car�cter muy valioso a la pr�ctica a veces superficial de nombrar a los a�os, haciendo reflexionar a la sociedad a partir de los fen�menos sociales y culturales que aparecen en sus obras, desde los terratenientes crueles hasta la r�gida estratificaci�n social que hab�a en muchos poblados, pasando por los cambios que la migraci�n y la urbanizaci�n vienen generando.

En contraste con el reciente desaire gubernamental, hace casi siete a�os, millares de personas de todas las edades desfilaron por las calles de Andahuaylas para rendir homenaje a los restos de Arguedas. A nadie parec�a importarle que el cuerpo del escritor hubiera sido exhumando de manera casi clandestina del cementerio El �ngel y trasladado violando varios procedimientos legales. Lo �nico importante era que Arguedas por fin descansaba en su tierra natal y no en la lejana Lima, tan altiva frente al mundo andino que �l hab�a celebrado.

A�os despu�s, me toc� a m� visitar el mausoleo de Arguedas en Andahuaylas, un monumento impresionante con relieves de sus principales obras: all� est�n el toro y el c�ndor de Yawar Fiesta, los dos zorros, el danzante de tijeras. En la l�pida aparece la expresi�n "Llaqtaypi�an kachkani" ("Ya estoy en mi tierra").