Infierno en las calles

La Revista

Las calles de la ciudad se parecen más a la luna o algún pueblo azotado por una guerra. En cada metro de pista, es inevitable recordar la responsabilidad de las autoridades, pues no hay vía que se haya salvado. Pareciera, como dijo el presidente regional, Juan Manuel Guillén, que fuimos atacados por algún país enemigo y este es el panorama tras un enfrentamiento en el que perdimos.

Pero no hubo guerra. Aunque sí lluvias torrenciales registradas en los meses de febrero, marzo y abril. Un fenómeno que nos cogió –otra vez- completamente desprevenidos y que dejó, sólo en el distrito de Arequipa (cercado), cerca de 16 mil metros cuadrados de vías dañadas.

La falta de planificación de las autoridades, desde hace varias décadas, ha pasado factura a los pasajeros y conductores de hoy, sin mencionar lo que sufren los vecinos. Los huecos en las calles, las obras que Sedapar ejecuta, la construcción de los intercambios viales que avanza lentamente y las obras de reconstrucción de vías, han conseguido que el tránsito en Arequipa sea algo insoportable.

Los conductores de taxis, combis y unidades particulares, son frecuentemente presas de la histeria colectiva, por ganar la carrera al tiempo que casi nunca consiguen. El centro de la ciudad se  caracteriza por inacabables filas de unidades motorizadas esperando avanzar unos metros. Y cuando pueden avanzar, los conductores que no moderan su velocidad, suelen pagarlo caro con la reventazón de una o más llantas en los bordes de los profundos huecos….

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