
Cuando los padres o demás directores espirituales advierten a sus hijos respecto de los peligros de la libertad, generalmente recurren a un argumento que repiten como una cantaleta: “cuidado con caer en libertinaje”. El argumento es falaz y los lógicos la llaman “falacia de la pendiente resbaladiza”. Porque no dice nada y lo quiere decir todo sobre el principio llamado “libertad”. De la posibilidad de caer en el libertinaje no se deduce que la libertad es un mal que hay que evitar como una enfermedad, como insinúan algunos padres y demás educadores, que en realidad no apuntan al libertinaje sino a la libertad misma: todo un anti valor para los espíritus conservadores y tradicionalistas, francos y disfrazados. (Y además ¿qué es el libertinaje? ¿el Marqués de Sade? )
Es la primera vez que escribo algo que no es apologético respecto de MVLL, lo cual me libra de sospecha anti vargasllosiana, que en el Perú es mayor de la que pudiera parecer, aún después del premio Nobel. Puedo equivocarme, por supuesto, y decirlo sinceramente, incluso es probable cuando pienso que se trata de MVLL. Pero creo que en su último gran libro, “La sociedad del espectáculo”, comete una falacia (la de la “pendiente resbaladiza” justamente) en relación a la muy interesante discusión sobre la posibilidad de prohibir el “velo islámico” en las escuelas públicas francesas. MVLL apoya la prohibición: “el velo islámico debe ser prohibido en las escuelas públicas francesas en nombre de la libertad” (“El velo islámico”).
¿Cuál es el argumento? Que “si se acepta (el velo) crea unos poderosos precedentes para aceptar también otros rasgos y prácticas ficticiamente esenciales a la cultura propia como los matrimonios de las jóvenes negociadas por los padres, la poligamia y, al extremo, hasta la ablación femenina”. Es un argumento análogo al de la iglesia católica para condenar todas las interrupciones del embarazo, incluido el “aborto” terapéutico permitido por ley: si se permite esa interrupción, luego se van a reivindicar otras (aborto post violatorio, aborto de anencefálicos por ejemplo, que son delitos en el Perú). ¿Solución? Prohibir todas las interrupciones del embarazo, aunque la gestante muera o adquiera una enfermedad “grave y permanente”, o aunque tenga hijos descerebrados o que no quiere tener porque el padre fue el violador.
Pero la del “velo islámico” no es una práctica “ficticiamente esencial” y parece más bien muy importante para las mujeres que lo portan. No es lo mismo que una “ablación”, que es un acto que viola derechos fundamentales en forma cruelísima y por eso no puede permitirse en un país civilizado. Y lo mismo se puede decir de los matrimonios negociados por los padres de menores de edad. Pero portar un velo no viola los derechos de nadie y no hay una razón jurídica suficiente para prohibirlo en una república democrática. Es más bien un ejercicio de la libertad (de cultos, de religión o creencia) en un país, como Francia, que es aún modelo republicano. No parece que se pueda “prohibir” algo en nombre de la “libertad”. En este contexto no es lógico ni formal ni jurídicamente. Del hecho que se reconozca el uso del velo (asunto privado donde ningún poder extraño debe entrometerse) no se puede inferir que hay que aceptar la ablación o el comercio de los hijos y, en caso de producirse, debe sancionarse como corresponde a un Estado Democrático.
En cuanto a la poligamia, sería estupendo conocer la opinión de MVLL sobre ella. Y también, por supuesto, sobre la monogamia.