Congresistas, autoridades, una minera, el empresariado privado, incluso sus amigos, no dudan en tenderle la mano al invasor, dirigente y alcalde José Palomino. Desde bolsas de cemento hasta combustible y maquinaria, ¿cuál es el secreto de este hombre para convocar todas esas voluntades? ¿Qué beneficios trae contribuir a una causa evidentemente ilegal?