Obras de Lesa Urbanidad

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Me preguntaba si un acto cometido a sabiendas, o a tientas, lesionando o afectando el normal desenvolvimiento de una ciudad podría figurar como delito de lesa urbanidad. Si se cataloga delitos de lesa humanidad a aquellos actos sistemáticos que lesionan la integridad de un grupo humano; por qué no entonces tipificar actos de lesa urbanidad a aquellos que, directa o indirectamente, comprometen las normales y cotidianas actividades urbanas incluyendo las propias de quienes conformamos la colectividad urbana?

Últimamente, entre perturbados y conmovidos, hemos podido atestiguar procederes poco ilustrados en materia de desarrollo y gestión urbana que, lejos de acercarnos a un ciudad ilesa e incólume, han hecho de Arequipa un remedo de “sitio de obra”, como si se tratara de un vulgar lote en proceso de construcción, donde vivir en medio de encofrados, taladros, mezcladoras y overoles es imposible. Aun así, escuderos del pseudo desarrollo y del progreso mal entendido han vociferado hepáticos comentarios contra quienes hemos puesto el dedo en la llaga sobre el tema. Sin embargo, para nadie es novedad escuchar lo caótico que se ha vuelto el diario vivir en Arequipa. La otrora apacible cotidianeidad se ha convertido, súbitamente, en toda una aventura llena de sorpresas inimaginables que cada día nos regalan, si no es la misma administración municipal, algún tropel de quejosos o de campantes celebrantes de cualquier cosa.

Es como si no se tuviera ni idea que una ciudad es un organismo viviente y que para mantenerse vital es necesario que todos sus sistemas de encuentren operativos al 100%, las 24 horas, los 7 días. Y si bien la ciudad, como toda ciudad, es un escenario en constante proceso de cambio y evolución socio-cultural, es también, al mismo tiempo, una maquinaria que requiere de constante mantenimiento y, a diferencia de un bicho anestesiado, la ciudad requiere de intervenciones de cirugía mayor en ausencia de pentotal. En otras palabras, la ciudad no puede detenerse para arreglar sus problemas, algo que es sumamente complicado y complejo, como su propia estructura.

Pero entonces, que actos o acciones podrían tipificarse como delitos de lesa urbanidad? No puedo menos que empezar por aquellas obras que para existir borran lo que no debe borrarse jamás; siguiendo con aquellas otras cuyas construcciones programadas para algunos meses, terminan durando años y peor si no se culminan nunca.  Obras de lesa urbanidad, aquellas que se presupuestan por determinados soles y terminan costando el doble, como si fuera normal costar más, pero nunca menos. Obras de lesa urbanidad, como aquellas que no resuelven el problema de raíz y que apenas lo trasladan unos cuantos metros más allá, como si su desaparición del lugar fuera su desaparición perpetua; o como aquellas otras obras que no duran lo que debe durar y se diluyen como agua entre los dedos en un abrir y cerrar de ojos. Lesa urbanidad cuando en vez de invertir en veredas para los peatones, se invierte en adoquines para los vehículos, como si las máquinas fuesen más importantes que nosotros; o cuando en vez de implementar una biblioteca municipal con material bibliográfico incluido, se prefiere levantar un monumento al juanete. Obras de lesa urbanidad, aquellos mamotretos y armatostes que emergen torpes y toscos en medio del paisaje tradicional de la ciudad para revelar modernos bultos de plástico y concreto.  Lesa urbanidad, cuando se nos vende gato por liebre, anunciando usos y funciones de obras en las que nunca se cumplirán o se cumplirán a medias. Obras de lesa urbanidad, las que se ejecutan y no se usan porque apestan a otra bandera política; tanto como las que se ejecutan y no se usan jamás por sus graves e incorregibles defecciones. Obras de lesa urbanidad, aquellas que resultan calco y copia de ajenas ya hechas en otras ciudades y vendidas aquí como novedad y modernidad.

Obras de lesa urbanidad, aquellas obras públicas que se ejecutan al margen de la ley y de las normas que emana la propia autoridad; o aquellas que se levantan sobre alguna colina para satisfacer egos y apetitos bajo mascaradas católicas y como regalo personal al populorum. Obras de lesa urbanidad, aquellas brutales zanjas de desagüe para llevar modernos y muy contemporáneos excrementos humanos por medio de milenarios geoglifos confeccionados tan inteligentemente por nuestros poco venerados ancestros. Lesa urbanidad, cuando se talan árboles para acomodar más cemento y concreto y peor cuando nunca estos se reponen como manda la ley. Obras de lesa urbanidad, las que se ejecutan sin considerar la mayor congestión de tráfico que generan y las ingentes horas perdidas que ninguna autoridad nos devolverá. Obras de lesa urbanidad, las que implican cortes masivos de agua potable y energía eléctrica, por no tener en mente como asegurar provisiones, sin perjudicar a los demás. No daré ejemplos de cada caso, no porque no los sepa, sino más bien para no sufrir vergüenza de ver que casi toda mi ciudad, y casi todo mi país, son un penoso muestrario de obras de lesa urbanidad.