La Feria Internacional del Libro de Arequipa, terminó, creo, con un buen saldo a favor, salvo los pequeños inconvenientes surgidos de los apuros y descontroles que suelen pasar en todos los eventos de envergadura. Habían buenas ofertas y la gente ha comprado libros. Es verdad que faltaron escritores de peso y quizá uno que otro invitado que jale más gente, ya sea por su popularidad o su figuretismo. Ingrediente infaltable en toda feria.
Como saben, Chile fue el país invitado, que acudió al llamado de la FIL a través de una delegación de Antofagasta y a pesar de los pocos libros que trajeron, fue importante este intercambio cultural.
A propósito de eso, el alcalde Alfredo Zegarra Tejada (nunca olviden ese nombre) aprovechó la oportunidad para invitar a la delegación chilena a su despacho para agradecerles la visita y armó toda una ceremonia protocolar; que bueno, tratándose de la autoridad más importante de la ciudad, vaya y pase. Sin embargo eso no fue todo.
Al parecer el burgomaestre, henchido de emoción y con sus conocidas e incontrolables ganas de destruir todo para construir él lo que peregrinamente su mente puede imaginar con los resultados que ya todos conocemos, anunció, sin que se le moviera el bigote, que para el próximo año él hará su propia feria del libro a la que llamará “Feria del Libro Arequipa”. ¿What?
Así como lo leen, cuando lo que cualquier persona con verdadero amor por la ciudad en lugar de dividir, buscaría sumar para que la FIL que ya lleva cuatro años de abrir camino para nuevos lectores, se consolide y crezca con el aporte de otras instituciones y no buscar hacer otra feria para saciar el ego de un alcalde que no tiene la menor idea de lo que es cultura, sino vean en lo que ha terminado su “Palacio Metropolitano de las Bellas Artes”, en un simple y mal hecho coliseo más, donde se presentan circos de medio pelo y cantantes del pasado buscando ganarse sus últimos centavos.
Ya tuvimos la mala experiencia de años pasados en que otras organizaciones intentaron hacer ferias paralelas que resultaron mal hechas y lo único que consiguieron fue dividir al público arequipeño, que valgan verdades, aun no termina de acostumbrarse a comprar libros, a visitar una feria y disfrutar del placer de la compañía de un libro. La FIL, a través de Artequipa, ha logrado abrir un camino duro y difícil para que los jóvenes sobretodo, encuentren un lugar dónde pasear entre cientos de miles de libros a la espera de un guiño que los atraiga y los lleve a hojear un libro y llevárselo.
Es probable que el alcalde se salga con la suya una vez más y realice su feria en agosto del 2013, y conociendo sus limitaciones en este campo, ya podemos proyectarnos e imaginar cómo será eso. Ah!.. y les aseguro que la feria de Alfredo será en el “Palacio Metropolitano de las Bellas Artes”. ¿Apostamos?