Los dos últimos crímenes perpetrados por padres de familias en contra de sus hijos, tienen antecedentes de violencia familiar.
Tanto Wilbert Marquina, quién mato a su hijastro a martillazos, como Lolo Romero, que degolló a su hijo, tenían constantes problemas con sus parejas producto de los celos.
“Si no dañaban a los niños lo iban a hacer a las mujeres”, sostiene Ruth Gallegos Esquivias, psicóloga del Centro Emergencia Mujer Vulnerable de Miraflores.
Solo en el año pasado se han registrado mil 600 denuncias, sin contar las que por temor son ocultadas.
Este año hasta el momento el Centro de Emergencia Mujer Vulnerable de Miraflores ha recepcionado más de 100 casos, 4 denuncias promedio al día.
Según Gallegos, este problema social es multicausal. “Existe poca tolerancia a la frustración”, sentencia.
Ante la violencia física y psicológica, que son las más comunes se ha incrementado en un 3% la sexual.
