Esta semana hemos asistido a una de las escenas teatrales más brillantes del alcalde Alfredo Zegarra Tejada, que ha salido a los medios “indignado” ante el retraso de las obras en los intercambios viales y ha dicho con su mejor tono de voz, que “al Consorcio Arequipa III le interesa un pepino la ciudad”; claro lo dice luego que la torrentera casi se lleva el Mercado El Palomar y donde él tiene responsabilidad administrativa y política directa, porque no dijo nada cuando los plazos se habían vencido y no solo eso, sino que justificó los retrasos en repetidas veces.
Y es que basta dar una revisada a sus propias declaraciones para comprobar que esta es la historia de una mecida anunciada, porque el 4 de octubre del 2011, el alcalde del bigote sale en conferencia de prensa para anunciar con bombos y platillos que en quince días se daría inicio a las obras de los intercambios viales ubicados en El Palomar, Francisco Mostajo y Alcides Carrión – Los Incas; bueno pues, un mes y diez días después recién se empieza a demoler el by-pass de El Palomar ; o sea, primera mecida.
Pero eso no es nada respecto de lo que vendría después, porque para variar en lo que es ya una constante en esta gestión, los expedientes técnicos y los trámites legales que corresponden a una obra de esta envergadura demoraron más de lo debido y recién a fines de febrero del 2012 el ingeniero Eduardo Málaga Valverde, representante del Consorcio Arequipa III, empresa constructora ganadora de la licitación, dice que la obra demorará SIETE meses y no más, porque las obras de los tres intercambios viales se trabajarán en simultáneo, justamente para evitar que las obras se demoren más de lo debido. Y claro, el alcalde Zegarra no dijo nada al respecto y la obra ya llevaba hasta ese momento CINCO meses de retraso.
Y hay más. Según lo dicho por el burgomaestre en declaraciones a la prensa, justificó el retraso y dijo que la obra que estaba prevista que se concluya para mayo del 2012 se extendería hasta setiembre de ese mismo año. ¿What? Es decir, la famosa obra que estaba pensada, anunciada y prometida que estaría en 7 meses, ahora iba a estar terminada en un año y el alcalde no se indignó, muy por el contrario, justificó el retraso. Y la empresa constructora redujo su personal dejó la obra al garete, mientras los ciudadanos de esas zonas sufrían los desvíos y el tráfico infame que se generó por estas interminables obras.
Si creen que eso fue todo, se equivocan. El 18 de julio del año pasado, el diario El Pueblo, publica una nota en la que sostiene que: “Desde el lunes 16 de julio, los trabajos en los tres intercambios viales (Palomar, Francisco Mostajo y Alcides Carrión) empezaron a ejecutarse luego de estar paralizados cerca de siete meses, aunque no de la manera más óptima. La obra se desarrolla de forma lenta y sin el personal suficiente”. ¿Y el alcalde se indignó?, pues no, never in the life.
Claro, en febrero de este año se produce el aluvión que causó graves destrozos en la ciudad y sobre todo en el mercado El Palomar, producto de las obras inconclusas en ese intercambio que actuó como una suerte embalse que desvió las aguas de la torrentera arrasando con los puestos de venta de los comerciantes. Y cuando se señala al alcalde como uno de los responsables, es cuando no sabe cómo eludir su responsabilidad y sale a los medios “indignado” a gritar a los medios que al Consorcio Arequipa III, “le importa un pepino la ciudad”. ¿No será que es a él a quien lo le interesa la ciudad y que su ineficiencia flagrante es lo que vale in pepino?