Hace unos meses sostuve en esta misma columna periodística que la candidatura de la Primera Dama, Nadine Heredia, era un “globo de ensayo” que la pareja presidencial había lanzado para medir sus fuerzas y el experimento funcionó, pues ambos se encargaron de echar leña al fuego y dejar que los políticos de todas las tiendas especulen sobre esa posibilidad.
Y en efecto, todos salieron a especular, pedir explicaciones y que los Humala aclaren la situación, la prensa por su lado hizo lo suyo, preguntando en cuanta oportunidad se presentaba si Nadine sería candidata en el 2016, los analistas políticos empezaron a analizar los posibles escenarios y no faltó quien revisara la Constitución para ver si existía alguna posibilidad que la pareja presidencial tenga el camino expedito para su postulación. Por su parte la pareja presidencial se mostraba esquiva ante las preguntas y ambos le daban largas a la respuesta, apoyados quizá por las encuestas que ya hablaban de los posibles porcentajes que obtendría la candidatura. La ambigüedad era consigna.
Lo que quería el presidente era ver hasta dónde llegaba el nivel especulación y claro, los niveles seguían subiendo y Alan García, que no puede estar sin participar en la vida política activa, soltó la frase que luego sus compañeros la regarían por todo Lima; “No a la reelección conyugal”. Aparecieron pintas y banderolas que cuestionaban la candidatura, obviamente, trataban de distraer la atención para evitar ser el blanco de las críticas por el escándalo de los “narcoindultos”.
No tardaron en sumarse al cargamontón los fujimoristas, con la sangre en el ojo, por el fallido indulto humanitario para su corrupto jefe, además de otras tiendas políticas. La cosa se estaba yendo de las manos y el coro de críticas crecía a la par de la desconfianza de los encuestados que ya no sentían tanta simpatía por tal posibilidad.
Finalmente la ministra de la Mujer, Ana Jara dijo que la primera dama no postularía, pero no fue suficiente; así que Nadine no tuvo más remedio que zanjar definitivamente el asunto y desinflar de una vez por todas, el globo que lanzaron hace unos meses atrás. El experimento resultó, pues los Humala se dieron cuenta que por más que Nadine goce de cierto apoyo, no estamos dispuestos a aceptar que ningún político se perpetue en el poder; ya aprendimos la lección, pues muy caro nos salió aquellas reelecciones amañadas y las interpretaciones auténticas que hizo el dictador Fujimori para quedarse en el sillón de Pizarro.
Ahora que ya no hay “reelección conyugal”, ¿podemos pasar a los “narcoindultos”?
