Todo tiene su final. ¿Que los arequipeños no durarán para siempre? Acacau. ¿Acaso vivir o nacer en la Ciudad Blanca dejó de ser suficiente para llamarse arequipeño? Aunque a más de uno le cause urticaria, el historiador Héctor Ballón Lozada considera que ya casi no quedan arequipeños en toda la extensión de la tradición y comprensión de su historia.
Efectivamente, ahora el arequipeño es otra cosa, una nueva versión en permanente evolución. Con costumbres en construcción y con lo que algún día serán nuevos arequipeñismos y nuevas tradiciones. O sea “otro level”.
Qué era un arequipeño
Los arequipeños cantaban al hablar. Una costumbre nacida de la necesidad comunicativa del chacarero que con su voz debía saltar ríos y subir andenes para hacerse escuchar. Cosa de cerrar los ojos, imaginar las chacras y pensar en un diálogo lejano.
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