El arte del “cocacheo” (Juan Guillermo Carpio Dixit) no es encumbrar el anular y repartir coscorrones a mansalva, no; “cocachear” es mandar, con fina técnica, cornadas y cabezazos al rival, de más de cien kilos, hasta hacerlo bramar: “prefiero la yunta”…
Según los anales de la historia arequipeña fundados por los cronistas aficionados de mitad del siglo XX , eso es exactamente lo que dijeron todos los contendores del legendario toro Menelik, una bestia castaña y cabezona, con astas como alfanje y ojitos de almendra que, si no ensartaba, revolcaba y, cuando no, hacía correr como cabras a toros más grandes, pesados y queridos por la afición.
En la década del cuarenta, cuando Menelik empezó su carrera como luchador sin ley, los lonccos del campo y los calas de la ciudá descubrieron que, uno y uno, no necesariamente es dos. Menelik rompió todos los patrones de combate y récords de victorias….
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