En más de 20 años como periodista, no he conocido gestión más desastrosa que la que llevan –con gran frescura- los actuales funcionarios de Sedapar.
Con toda naturalidad, el Gerente General, Xavier Zagaceta, ha dicho, nada menos, que será difícil encontrar un reemplazo con sus calidades profesionales que se haga cargo de Sedapar; razón por la cual, suponemos, se aferra a ese cargo a pesar que todo el mundo ha pedido su remoción.
Según la evaluación de la Superintendencia Nacional de Servicios al Saneamiento (Sunass) la empresa Sedapar cada año empeora su ejecución de proyectos de inversión: en el 2009 fue de 30%, el 2010 (ya con Zagaceta) descendió a 24%, el 2011 cae a la mitad, a 12%, y el 2012, disminuye 3 veces su desempeño cerrando el año con 4% de ejecución.
Así, tiene en caja unos 150 millones de soles “que no ha podido invertir”. Según la Sunass por “pura ineficiencia”. Sin excusas.
Para no aburrir con malas cifras diremos que las únicas cifras en azul de Sedapar son las de los ingresos, debido al incremento de las tarifas programado que se hizo entre 2007 y 2012. Y aunque le sobra dinero ha pedido un nuevo incremento de tarifas del 30%, desde este año, pero según Sunass el incremento llegaría hasta el 43% y es muy posible que se aplique desde el próximo año.
En el año 2011, con medio año en el cargo, se pagó a sí mismo una bonificación especial de 5 mil soles, junto a otros 11 funcionarios, lo que ha sido observado por Contraloría, aunque no ha recibido sanción por ello. Él solo dijo que se lo merecía.
En octubre y noviembre de ese mismo año, la empresa efectuó un cobro ilegal a unos 144 mil usuarios, duplicando el costo del cargo fijo. Gracias a una acción de control, Sunass lo detecta y dispone que se devuelva el exceso a los usuarios. Sedapar lo hizo en el último día de plazo y Zagaceta dijo al respecto: “No fue ilegal, fue sólo un error”.
En el año 2012, este gerente de la empresa de servicio público más importante de la región, encontró la forma de subirse el sueldo a sí mismo y a otros 9 altos funcionarios de su confianza, burlando las normas de austeridad y recurriendo a tinterilladas. No ha sido sancionado y ha dicho al respecto que su sueldo es muy bajo y que debería ganar, por lo menos, un 50% más.
En junio de ese mismo año y, mientras negociaba con la minera Cerro Verde la firma de 5 convenios específicos para la ejecución de la Planta de Tratamiento La Enlozada, aceptó un obsequio de la minera: un viaje, todo incluido, a los Estados Unidos dizque para ver cómo funcionan otras plantas de tratamiento. A su vuelta firmó, en secreto, los convenios más desventajosos que alguien pudiera imaginar frente al poder económico de un gigante.
Más adelante, cuando se hicieron públicos los vergonzosos convenios, mintió sin rubor afirmando que los alcaldes sí sabían de estos convenios, cuando existían cargos de los pedidos de información que se le había hecho reiteradamente, a los que, sencillamente, ignoró.
Cuando la temporada de lluvias, a inicios de 2012, hizo colapsar la red de agua potable y alcantarillado de la ciudad, su reacción fue nula. Ante los cientos de quejas, en el municipio provincial acordaron pedir su remoción. Ni se sonrojó.
Este año, cuando estalló el escándalo de los convenios con Cerro Verde, se volvió a pedir su salida. Entonces mintió y maniobró para quedarse, pues el poderoso padrino a quien favoreció tiene grandes influencias en los alcaldes-accionistas. Y se siguió quedando.
Los frecuentes cortes de agua y el pésimo servicio, a pesar de que existe una nueva planta de tratamiento de Agua Potable que duplicó la capacidad de la anterior, hacen que la población pida cambios. Los alcaldes dan la razón a las quejas, pero a la hora de las decisiones “se hacen los locos” con gran astucia, como ya nos tienen acostumbrados.
El Sindicato de Trabajadores también ha pedido su salida por una serie de incumplimientos, favoritismos e irregularidades. A lo que él siempre responde con la misma expresión: el rostro duro como un riel. Firmemente respaldado por su “yunta” y presidente del Directorio, James Fernández, a don Xavier, no se le ha movido un pelo.
Esto sólo tiene dos explicaciones posibles: torpeza, al grado de la inimputabilidad; o sagacidad y capacidad de maniobra notables, para ejercer un cargo público jugando a un solo ganador: el propio Zagaceta.
A los usuarios, en cambio, esa “gestión”, sólo nos revuelve el estómago.
