Arequipeña Ana María Solórzano presidirá el Congreso de la República a sus 36 años

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La arequipeña Ana María Solórzano Florez fue elegida Presidenta del Congreso esta mañana por 59 votos a favor de un total de 122. Su contendor, el pepecista Javier Bedoya de Vivanco, obtuvo 57 votos, en la segunda vuelta, después de haber ganado la primera vuelta por 55 contra 53 votos, lo que generó gran preocupación en el oficialismo y gestiones de última hora.

De esta manera llega a un punto cumbre en una meteórica carrera de poco más de 3 años en que aparece en el escenario político como postulante a congresista y cabeza del partido Gana Perú que lidera Ollanta Humala y que ganó las elecciones de 2011. Llega a presidir el Poder Legislativo a los 36 años, según se dice, por «imposición» de la primera dama Nadine Heredia.

Abogada egresada de la Universidad Católica Santa María, Solórzano no había hecho vida política hasta entonces, cuando sus tíos, Leonardo Florez y Juan Barreda, la proponen como congresista al Comité Nacional de Gana Perú.

Su elección se da luego de un tira y jale con la oposición que estuvo muy cerca de arrebatarla la Mesa Directiva al concluir el tercer año de gobierno de Ollanta Humala. Los 6 congresistas disidentes de Gana Perú, que formaron una nueva bancada habían anunciado que votarían en blanco, pero en la segunda vuelta no todos se mantuvieron en esa posición. Las bancadas de Solidaridad Nacional y Unión Regional votaron divididos pues tenían representantes en ambas listas.

Entre los congresistas arequipeños, Eguren y Rondón habrían votado a favor de la oposición, mientras Zamudio y la propia Solórzano por el oficialismo. Falconí estuvo ausente y Justiniano Apaza habría terminado votando por el oficialismo, aunque en su facebook puso un mensaje ambiguo: «Voto de conciencia».

La mesa directiva está integrada además por Modesto Julca (PP) como primer vicepresidente, Norman Lewis (UR) como segundo vicepresidente y Esther Capuñay (SN) como tercera vicepresidenta.

Tras su elección, Ana María leyó un discurso ya preparado con varias citas en las que agradeció a Arequipa y a su familia. Culminó con la frase de César Vallejo: «hay, hermanos, muchísimo que hacer».