La presidenta del Jurado Especial de Elecciones (JEE), María Concha Garibay, aparentemente ha escarmentado en su afán de hacer respetar las normas, dado que todas sus resoluciones en las que aplicó la ley fueron revocadas por el Jurado Nacional de Elecciones que reincorporó a todos los candidatos que habían quedado fuera de carrera por este celo. Ahora, en cambio, parece que está dispuesta a hacer pasar por agua tibia todas las irregularidades que ocurrieron en el proceso electoral, como las denuncias de votos golondrinos y otras anomalías en Yanahuara, Quequeña, San Juan de Tarucani, Santa Rita de Siguas y Santa Isabel de Siguas. Todos los pedidos de nulidad en esos distritos fueron desestimados. Unos por no adjuntar el pago de una tasa y, en el emblemático caso de Yanahuara, porque el JEE considera que los casos de votos golondrinos denunciados son muy pocos como para haber modificado el resultado final, por lo que decidieron lavarse las manos. Ojalá que ésta vez también el JNE decida contrariar sus fallos porque no se puede tener autoridades tan cuestionadas y esperar que la democracia funcione en la región.