A cabo de ver a Mario Vargas Llosa. Estira la mano, saluda, sonríe. Tiene el rostro aliviado. Sale del Salón Consistorial y cruza hacia la Plaza de Armas. Una masa humana envuelve al galardonado. ¿Diez?, ¿veinte?, ¿cien?, ¿mil? ¡Marito!, grita una señora emocionada.
Otro señor empuja con fuerza, avanza, se acerca, sólo quiere tocar su hombro, tal vez, para verificar si el ilustre visitante es de carne y hueso. Tengo en las manos su libro: “La ciudad y los perros” y noto que cientos de personas, como yo, quieren, buscan, añoran y desean un autógrafo suyo. ¿Puede un Premio Nobel Literatura detenerse un instante y cumplir el sueño de sus seguidores?
Esa mañana, del 22 de marzo del 2011, los encargados del protocolo fueron contundentes: “No firmará libros”. Era la primera visita que Mario Vargas Llosa hacía a Arequipa luego de ganar el Premio Nobel de Literatura….
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