
La mesa de diálogo que se llevó a cabo hoy en Cocachacra, culminó antes de las 3 de la tarde, sin conclusiones, luego de que los asistentes se expresaran mayoritariamente en contra del proyecto Tía María. La gobernadora regional y los viceministros asistentes señalaron que esa debe ser una decisión técnica, no obstante Osorio pidió al MEM que responda las observaciones que fueron expuestas.
Asistieron a la cita el viceministro de Minas, Guillermo Shinno, el viceministro de Desarrollo e Infraestructura Agraria y Riego del Minagri, Jorge Montenegro, y el alto comisionado de la Oficina Nacional de Diálogo y Sostenibilidad de la Presidencia del Consejo de Ministros (PCM), Julio Rojas Julca. La reunión se inició al promedia r las 10 de la mañana y se hicieron presentes los representantes de los 6 distritos de la provincia de Islay, así como de los agricultores.
La gobernadora regional, Yamila Osorio se dirigió a los asistentes diciendo que había venido a “dar la cara” con el objeto de agotar los canales democráticos para la solución del conflicto. Reteró que su gobierno no permitiría imposiciones de ningún lado y que las decisiones tendrían que atenerse a criterios técnicos.
Montenegro, por su parte, ratificó el compromiso del sector por fortalecer y continuar con los proyectos hídricos en el valle de El Tambo, como la construcción de la represa Paltuture, que permitirá dotar de agua para ampliar la frontera agrícola en esa zona del sur del país; pero el único punto que se abordó fue el rechazo que el proyecto minero Tía María genera en una buena parte de la población.
Unos mil manifestantes rodeaban el local municipal de Cocachacra pugnando con ingresar, aunque ya se había acordado que sólo participarían 30 delegados. La policía resguardaba fuertemente el local. Ellos arengaban constantemente en contra de la minería.
Antes de iniciarse las exposiciones, Jaime de la Cruz, alcalde de Deán Valdivia, pidió el retiro del lugar del general Enrique Blanco Ridoutt, jefe de la Región Policial, debido a la actitud de la policía en estos días de paralización. “No me voy a sentar con quien ataca a nuestro pueblo”, dijo, por lo que Blanco procedió a retirarse del recitno.
Entre los que hicieron uso de la palabra estuvieron el asesor de la Junta de Usuarios de La Ensenada, en Mejía, quien dijo que algunas de las observaciones que se hicieron al primer Estudio de Impacto Ambiental eran insalvables, puesto que el método de explotación es el mismo, así como el lugar donde realizarían sus operaciones.
Otra exposición hizo hincapié en la afirmación constante por el Gobierno Nacional de que el EIA ya está aprobado, cuando aún queda pendiente la etapa de judicialización a la que recurrirían de ser necesario, incluso en instancias internacionales.
Tras intervenciones similares, los viceministros admitieron que el tema de Tía María podía tratarse en una mesa de trabajo para analizarlo técnicamente, pero para eso había que sentarse a dialogar.
Los manifestantes exigían como única solución el retiro de la minera Southern de la zona, con lo que la reunión no pudo avanzar más. El clima se puso tenso y los antimineros aprovecharon su carácter de mayoría para presionar a los asistentes, quienes habían ido a escuchar.
Yamila Osorio manifestó que no podía comprometerse a decir que el proyecto Tía María no iba, considerando que esa determinación debía ser técnica. No obstante pidió que el Ministerio de Energía y Minas responda a las observaciones que hicieron los técnicos, asesores de los protestantes, durante la reunión.
A su salida de la reunión, Jaime de la Cruz, alcalde de Cocachacra manifestó que si hubiera voluntad de solucionar el problema, simplemente debe retirarse la minera, con lo que acabaría el problema. Dijo que la protesta continuará.
Tras la reunión hubo un mitin en la Plaza San Francisco donde el presidente de la Junta de Usuarios, Jesús Cornejo, quien mantuvo en la reunión la posición más radical, igual que el dirigente Jorge del Carpio, encendió más los ánimos con su prédica de extremar las medidas de fuerza. Entre gritos se acordó continuar con el paro.
Entre tanto, vecinos del valle se quejan de desabastecimiento, y actos intimidatorios contra quienes no participan activamente en el paro, pues al parecer hay infiltrados de Movadef y otros grupos radicales que han comenzado a cobrar cupos para permitir el paso en determinados sectores de la carretera.