
La plaza de armas de Arequipa se convirtió en el escenario de encuentro entre estudiantes pro minería y anti mineros, los cuales estaban representados por el área de ingeniería y sociales de la UNSA, respectivamente. Ambos conjuntos mantuvieron roces entre arengas y empujones limitados por un cordón policial que se interpuso en medio de ambos bandos.
De la multitud correspondiente al área de ingeniería resaltó la presencia de docentes universitarios quienes estaban dirigiendo la protesta, siendo Juan Carlos Torre Blanca, profesor de Ing. Industrial, el personaje representativo de la misma. Del otro bando los estudiantes del área de sociales estuvieron conducidos por Jaime Quito, ex estudiante de Sociología y activista del colectivo “Juventud Socialista”.
Las marchas transcurrían con normalidad hasta que principiaron a vociferar provocaciones desde los dos extremos, poco a poco desde los insultos se llegó a los empujones y las arengas recíprocas que comenzaron a llevar nombre propio, finalmente se concluyó con la expulsión de la masa pro minería, quienes a su vez, fueron abucheados por los peatones y ambulantes del centro histórico.
Entre los representantes de ambos bandos, Torreblanca declaró: “Se cumplen con todos los estándares ambientales, además son 700 millones que se perciben anualmente por canon y no por una pequeña minoría se va detener el desarrollo de Arequipa”; su contraparte, Daniel Quispe Águila, también de J.S. recalcó enfáticamente: “No estamos marchando para difundir la ideología, es solidaridad con el Valle del Tambo, quienes sufren represión y abuso policial, marchamos en defensa de los derechos humanos”.