Cuando se fundó Arequipa, los españoles que se enraizarían en esta tierra traían un conocimiento arquitectónico –ya mestizo por la influencia árabe-, que sería sometido a un nuevo proceso de mestizaje, con el conocimiento y el arte ancestral andino, dando lugar a la arquitectura colonial que, por su carácter original y único, fue reconocido como Patrimonio Cultural de la Humanidad.
Los primeros maestros o alarifes españoles fueron formando grupos de asistentes entre los cuales había mestizos e indígenas, los cuales fueron adaptando las técnicas a las formas propias de expresar sus conceptos, plasmando en sus obras un inconfundible sello de naturaleza prehispánica. Ese mismo proceso se dio en el tallado y en la forja del fierro, expresiones artísticas que se aplican en las decoraciones exteriores de las edificaciones, desde entonces hasta nuestros días. En aquellos tiempos, casi toda la habilidad desplegada se plasmó en la arquitectura religiosa, dando lugar al arte barroco mestizo, debido a que aparecen allí manifestaciones de elementos hispanos conjuntamente con motivos relacionados con la cultura prehispánica regional, así como de la flora y la fauna locales…
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